El mailing es muy popular, por lo que hay muchos clientes que ven li­te­ra­l­me­n­te cómo su bandeja de entrada se colapsa con correos ele­c­tró­ni­cos pro­mo­cio­na­les. Por eso, si no consigues hacer que tus correos destaquen entre el resto, puede que estos terminen siendo eli­mi­na­dos o marcados como spam. Para evitarlo, pre­se­n­ta­mos algunas medidas básicas.

E-mail marketing
Crea ne­w­s­le­t­te­rs y aumenta tus ventas
  • Pla­n­ti­llas pro­fe­sio­na­les de edición fácil
  • Diseño intuitivo y funciones de IA
  • Conforme a la Ley de Pro­te­c­ción de Datos

Qué es el mailing

Como mailing se entiende el envío de correos ele­c­tró­ni­cos a varios clientes (po­te­n­cia­les) en periodos irre­gu­la­res. Con ello, se pretende entrar en contacto con clientes e in­te­re­sa­dos y así afianzar o iniciar una relación con ellos. Una campaña de mailing resulta útil si se quieren presentar nuevos productos o presentar pro­mo­cio­nes en curso. Mientras que las ne­w­s­le­t­te­rs se envían en in­te­r­va­los regulares (por ejemplo, cada semana); en el mailing los correos ele­c­tró­ni­cos pu­bli­ci­ta­rios se envían de forma irregular.

10 pasos para un mailing eficaz

Se acerca la hora del remate final de temporada o se debe presentar a la clientela un producto recién lanzado cuanto antes: Internet ofrece para estos casos numerosas opciones, si bien la co­m­pe­te­n­cia también las utiliza. Esto hace que los co­n­su­mi­do­res se vean rodeados de pu­bli­ci­dad y genere a las empresas la necesidad de di­fe­re­n­ciar­se.

Para tener éxito con una campaña de mailing es fu­n­da­me­n­tal, además de una buena pla­ni­fi­ca­ción y crea­ti­vi­dad, saber proceder de una forma es­tru­c­tu­ra­da. El más pequeño error, como un enlace roto o un asunto mal redactado, puede llevar al cliente a mover el correo a la papelera antes incluso de leerlo. Estos son los pasos más im­po­r­ta­n­tes para diseñar una campaña de mailing eficaz.

Paso 1. Sienta las bases del éxito con un buen plan

Un concepto bien elaborado co­n­s­ti­tu­ye el fu­n­da­me­n­to de un mailing orientado a los re­su­l­ta­dos y, dado que influye en todos los pasos po­s­te­rio­res, puede afirmarse que la fase de pla­ni­fi­ca­ción es la más im­po­r­ta­n­te en el de­sa­rro­llo de proyectos. En este primer paso se trata de recoger todas las preguntas re­le­va­n­tes para la acción de mailing y de definir los objetivos que se quieren alcanzar con ella. Tratar de responder a las si­guie­n­tes preguntas es una forma de resolver esta fase co­n­ce­p­tual:

  • ¿Cuáles son los objetivos que quiero alcanzar con mi proyecto: fi­de­li­za­ción, ad­qui­si­ción, aumento de ventas, etc.?
  • ¿Qué re­su­l­ta­dos son realistas (cuántos nuevos clientes es razonable obtener, cuántas ventas se pueden ganar, etc.)?
  • ¿Quién co­n­s­ti­tu­ye mi público objetivo (co­n­su­mi­do­res, clientes B2B, jóvenes, etc.)?
  • ¿Cuáles son los in­di­ca­do­res más si­g­ni­fi­ca­ti­vos? En una campaña de email marketing serían es­pe­cia­l­me­n­te re­le­va­n­tes la tasa de apertura, la móvil, la de clics, etc.
  • ¿Se cuenta con las co­n­di­cio­nes ne­ce­sa­rias (una base de datos bien es­tru­c­tu­ra­da, re­qui­si­tos legales) para el envío de mailing?
  • ¿Con qué in­ce­n­ti­vos puede atraerse la atención del cliente (de­s­cue­n­tos, envío gratuito, regalos de bie­n­ve­ni­da, etc.)?
  • ¿Cómo se debería elaborar el contenido para que atraiga a la audiencia?
  • ¿Cuál es el mejor diseño para mi mailing?
  • ¿Cuál es el mejor momento para enviar mi mailing?
  • ¿Qué medidas de op­ti­mi­za­ción puedo llevar a cabo para aumentar el éxito?

Con todo, es posible que en función del proyecto aún entren en juego en la pla­ni­fi­ca­ción otras cue­s­tio­nes (en el caso de las pro­mo­cio­nes de de­s­cue­n­tos, un cálculo de costes podría evitar sorpresas des­agra­da­bles). Esto quiere decir, en de­fi­ni­ti­va, que cuanto más exacto y detallado sea el concepto, mejor podrá llevarse a la práctica.

Paso 2. Ide­n­ti­fi­ca a tu público objetivo

Ya durante la pla­ni­fi­ca­ción, definir a la audiencia a la que se dirige el mailing desempeña un papel fu­n­da­me­n­tal, pero su si­g­ni­fi­ca­do para el éxito final de una campaña es tan elevado que merece una atención exclusiva. Y es que casi todos los demás pasos deben ajustarse ne­ce­sa­ria­me­n­te al público objetivo, desde la creación del contenido a la elección del diseño, lo que implica pensar muy bien a quién se quiere llegar con la acción.

Un ejemplo muy sencillo: si una empresa pro­mo­cio­na unas rebajas en ropa para niños, lo más razonable sería limitar el público objetivo a los clientes con hijos y dirigirse a estos co­n­ve­nie­n­te­me­n­te. Si quisiera señalar sus ofertas en moda joven, los de­s­ti­na­ta­rios de estos correos deberían ser gente joven. Solo si se responde a las ne­ce­si­da­des, los intereses y los deseos de la audiencia se tiene alguna pro­ba­bi­li­dad de obtener éxito con el email marketing.

Recopila in­fo­r­ma­ción sobre tu público objetivo

La forma más fácil de obtener in­fo­r­ma­ción sobre la audiencia es analizar los datos con que se cuenta, pues a partir de los registros en la base de datos es fácil averiguar qué tipo de producto se compra más en función del género o la edad. Pero los análisis web también permiten obtener in­fo­r­ma­ción muy valiosa sobre el mercado de la empresa. Para ello hay he­rra­mie­n­tas es­pe­cia­li­za­das en analítica web como Google Analytics. Asimismo, la web social entrega también in­fo­r­ma­ción muy si­g­ni­fi­ca­ti­va sobre las ne­ce­si­da­des y los intereses de la clientela. Uti­li­za­n­do la escucha activa en la web es posible saber de forma muy exacta cuáles son los co­n­te­ni­dos que interesan a los clientes en potencia y qué preguntas les ocupan. Una vez se han analizado los datos es posible saber no solo quiénes componen el público objetivo sino incluso cuál es la mejor forma de llegar hasta ellos.

Buyer personas

Si se tiene como objetivo llevar a cabo un mailing pe­r­so­na­li­za­do y no se teme al trabajo que ello conlleva, es re­co­me­n­da­ble crear las de­no­mi­na­das buyer personas, pe­r­so­na­jes ficticios que re­pre­se­n­tan las ne­ce­si­da­des y los intereses de los clientes en potencia. Para cada persona se crea un perfil muy detallado al que se asigna un nombre y en el que se describen sus metas en función de sus ci­r­cu­n­s­ta­n­cias pe­r­so­na­les. Estos perfiles permiten entender al cliente mucho más pro­fu­n­da­me­n­te que las co­n­clu­sio­nes que se puedan obtener de un informe es­ta­dí­s­ti­co, co­n­vi­r­tié­n­do­se en una he­rra­mie­n­ta muy útil no solo para co­m­pre­n­der al público objetivo, sino también para crear el contenido a su medida.

Cuanto más precisa sea la imagen de la audiencia, más probable será llevar a cabo un mailing efectivo y pe­r­so­na­li­za­do. Numerosos estudios en el terreno de la psi­co­lo­gía han de­mo­s­tra­do que la pu­bli­ci­dad pe­r­so­na­li­za­da se acepta más po­si­ti­va­me­n­te que la que no lo está. Si su contenido tiene que ver con los intereses del co­n­su­mi­dor, este evi­de­n­te­me­n­te se mostrará más pre­di­s­pue­s­to a dedicarle atención. En co­n­se­cue­n­cia, su va­lo­ra­ción del contenido del correo será más be­ne­vo­le­n­te, au­me­n­ta­n­do la pro­ba­bi­li­dad de leerlo.

Paso 3. Concibe un contenido relevante para el receptor

Como se ha dicho, cuanto más relevante sea el tema del correo, más probable será que el de­s­ti­na­ta­rio le preste atención. En caso contrario, lo más habitual es que vaya a parar a la papelera sin abrirse siquiera. Lograr dar en el clavo con el tema del mailing requiere cumplir dos co­n­di­cio­nes básicas: haber definido pre­via­me­n­te al público objetivo (porque de otra forma no es posible saber qué es lo que le interesa) y ajustar el contenido a sus ne­ce­si­da­des, por este orden. Solo cuando se ha definido a la audiencia es posible crear textos ajustados a su idio­si­n­cra­sia.

Paso 4. Crea contenido atractivo

Efe­c­ti­va­me­n­te, el contenido de calidad es el centro de gra­vi­ta­ción del email marketing. En la avalancha diaria de correos, si los temas no son su­fi­cie­n­te­me­n­te in­te­re­sa­n­tes, no se leen. La palabra clave aquí es: crea­ti­vi­dad. Se trata de di­fe­re­n­ciar­se de la co­m­pe­te­n­cia. El objetivo pri­mo­r­dial es destacar de entre los demás. Para ello, si bien se puede recurrir a multitud de recursos e ideas, se dan algunos criterios formales que hay que tener en cuenta sin falta a la hora de diseñar el contenido del mailing.

¿Cómo ha de ser este contenido?

Dejando de lado el re­que­ri­mie­n­to básico de re­le­va­n­cia para la clientela, debería so­bre­n­te­n­de­r­se que los textos han de ser legibles y no incluir errores de or­to­gra­fía o gramática. Lo ideal sería que el contenido fuera:

  • Único: el receptor no debería encontrar textos parecidos en los correos o en las páginas de la co­m­pe­te­n­cia
  • En­tre­te­ni­do e in­fo­r­ma­ti­vo
  • El mensaje se ha de formular de forma breve y concisa
  • Adecuado al tono que utiliza el público objetivo
  • Enlazado a la empresa
  • Atractivo vi­sua­l­me­n­te, si bien las imágenes o los gráficos que se incluyan no deben desviar la atención del tema, sino re­fo­r­zar­lo

Se ha de intentar que el correo ofrezca un valor añadido al lector, es decir, consejos e in­fo­r­ma­ción in­te­re­sa­n­te que de­s­co­no­cía o avisos sobre de­s­cue­n­tos en productos que fueran de su interés. Solo así puede re­co­r­dar­lo po­si­ti­va­me­n­te y se le motiva a efectuar una compra.

Dos and don’ts en el asunto del correo

En lo que respecta a la redacción del contenido, el asunto del correo merece una atención especial, pues es lo primero que se lee en la bandeja de entrada, antes incluso de abrirlo.

Si es muy largo o aburrido, con toda pro­ba­bi­li­dad se ignorará y borrará. No­r­ma­l­me­n­te el lector decide en pocos segundos si abre o no un correo, así que no se debería su­b­e­s­ti­mar la im­po­r­ta­n­cia del asunto. El asunto resume el tema del correo y debe despertar interés por él. El lector ha de poder en­te­n­de­r­lo de un solo vistazo, de ahí que haya que procurar buscar fo­r­mu­la­cio­nes breves y concretas, nunca de más de 50 ca­ra­c­te­res. Los errores de ti­po­gra­fía o gramática son tabú en el asunto de correo de tu campaña de mailing.

Consejo

Aquí pueden verse tres ejemplos de cómo debería re­da­c­tar­se un asunto de correo para una acción de mailing: Li­qui­da­ción de temporada: ¡Todo al 50 % de descuento! ¡Date un capricho! ✈ 20 % de descuento en todos los destinos hasta final de mes ✈ ¡Vale de descuento 10 Euros! ¡Por fin ca­l­ce­ti­nes nuevos! ☺

: como se ve en los ejemplos, el asunto debe ser breve y conciso. Si se ha de mostrar más in­fo­r­ma­ción, puede re­cu­rri­r­se al preheader, que aparece bajo el asunto y otorga unas líneas extra en las que ofrece al lector un adelanto del contenido principal. Con todo, es la frase del asunto la que más in­te­n­sa­me­n­te determina la primera impresión del correo e influye en mayor medida en el éxito del mailing, de ahí que deba contener las palabras clave más im­po­r­ta­n­tes.

Cuando se ofrece una promoción o un descuento, debe quedar claro, pues evi­de­n­te­me­n­te los clientes se muestran mucho más in­te­re­sa­dos cuando sienten que pueden ahorrar algo en sus compras. También los elementos de llamada a la acción (CTA) como “Pídelo aquí” o “Cómpralo ya” se reflejan muy po­si­ti­va­me­n­te en la conducta de compra. Si, además, la redacción es divertida y fresca, aumenta más aún la pro­ba­bi­li­dad de que el cliente quiera saber más. Incluir un periodo concreto de validez (“hasta final de mes”) da una sensación de urgencia al co­n­su­mi­dor y hacer re­fe­re­n­cia a su lugar de re­si­de­n­cia lo hace más personal.

No: si la redacción del asunto no tiene un aspecto pro­fe­sio­nal o si se utiliza el vo­ca­bu­la­rio típico de los correos no deseados, es muy probable que el correo ele­c­tró­ni­co acabe en la carpeta de spam. Para que esto no ocurra, hay que tener en cuenta unas reglas básicas puesto que, aun cuando se crea que los eslóganes agresivos son la forma más rápida de atraer la atención, no se puede olvidar que los filtros modernos de spam están co­n­fi­gu­ra­dos para detectar también este tipo de frases. El correo spam se ca­ra­c­te­ri­za por utilizar frases urgentes, ma­yú­s­cu­las o símbolos en exceso, espacios más amplios de lo normal, signos como ex­cla­ma­cio­nes y ex­pre­sio­nes co­me­r­cia­les.

Consejo

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El uso de símbolos no supone en sí un problema grave, pero lo que sí hay que procurar es no excederse, no solo porque se tome por un correo poco serio, sino porque muchos clientes de correo no siempre los muestran co­rre­c­ta­me­n­te, sin contar con que suelen distraer del mensaje principal. Si tiene que haber uno, entonces debe ser aquel que refuerce el mensaje.

Las re­pe­ti­cio­nes in­ne­ce­sa­rias tampoco son propias de un asunto de correo bien redactado. Escribir aquí el nombre del emisor, del receptor o el nombre de la empresa no es necesario, porque esta in­fo­r­ma­ción se muestra ya en otros lugares del mensaje. Dado el espacio limitado para escribir, derrochar ca­ra­c­te­res para in­fo­r­ma­ción superflua no es lo más lógico.

Check list: El asunto perfecto de correo debería tener estas cua­li­da­des:

  • Contiene las palabras clave más im­po­r­ta­n­tes en primer lugar
  • Transmite el mensaje principal
  • No ocupa más de 50 ca­ra­c­te­res
  • Los de­s­cue­n­tos o los vales incluyen cifras y fechas concretas
  • Contiene una llamada a la acción
  • Se incluye el lugar de re­si­de­n­cia del receptor
  • Se ha revisado la or­to­gra­fía
  • Se evitan las ex­pre­sio­nes típicas del spam
  • No hay re­pe­ti­cio­nes

Redacción del texto del mailing: qué se puede y no se puede hacer

Llegados a este punto ya se ha logrado superar un gran trecho, pero aún queda mucho por hacer. Ahora se trata de redactar el contenido principal del correo y aquí se han de co­n­si­de­rar las mismas reglas que para la ela­bo­ra­ción del asunto, si bien con algunas di­fe­re­n­cias. La longitud del correo no está su­pe­di­ta­da a ninguna cifra concreta, pero sigue siendo válida la necesidad de co­n­ce­n­trar­se en el mensaje principal: el tema central del correo debe ex­pli­car­se bre­ve­me­n­te, uti­li­za­n­do párrafos para es­tru­c­tu­rar los segmentos más largos. Conviene evitar fo­r­mu­la­cio­nes complejas, términos técnicos poco fre­cue­n­tes o ex­tra­n­je­ri­s­mos (a no ser que lo contrario sea lo más adecuado en función del público objetivo). En de­fi­ni­ti­va, se ha de escribir tal como habla la audiencia y es­tru­c­tu­rar el texto de forma clara.

Cuanto más se ajuste el mailing al lector que debe recibirlo, más relevante será para él. Si bien el proceso de pe­r­so­na­li­za­ción ya comenzó con la se­g­me­n­ta­ción inicial del público objetivo, de tal modo que solo reciben el correo aquellos co­n­su­mi­do­res a los que de entrada puede in­te­re­sar­les, en este paso se trata de pe­r­so­na­li­zar el contenido.

Lo que sí puedes hacer: en email marketing se utiliza siempre un tra­ta­mie­n­to personal, porque las personas a las que se trata de tú a tú reac­cio­nan mejor al mensaje de mailing. Según el grupo de edad o la clase social que comprenda a la audiencia es posible dirigirse al receptor por su nombre y su apellido o solo por su nombre de pila. Esta última suele ser la opción de las empresas con un público objetivo joven. Por lo demás, no olvides dirigirte pe­r­so­na­l­me­n­te al cliente en otros lugares del correo y de­s­pe­di­r­lo con un saludo personal.

Hoy en día los re­s­po­n­sa­bles de las campañas de mailing cuentan con muchas he­rra­mie­n­tas pro­fe­sio­na­les es­pe­cia­li­za­das en pe­r­so­na­li­za­ción que ge­ne­ra­l­me­n­te ya dejan au­to­má­ti­ca­me­n­te un espacio en blanco en el que se muestra el nombre del receptor. Se puede fijar, por ejemplo, que todas las re­ce­p­to­ras de más de 50 años sean tratadas fo­r­ma­l­me­n­te con un “Estimada Sra.”. Una he­rra­mie­n­ta gratuita ya es capaz de este tipo de in­di­vi­dua­li­za­ción, pero las de pago incluyen un rango más amplio de opciones.

Consejo

MailChimp o Campaign Monitor, en su versión gratuita o de pago, son algunas he­rra­mie­n­tas buenas para comenzar. ¡Echa un vistazo a su oferta!

Lo que debes evitar: es im­po­r­ta­n­te comprobar que el programa que se utilice aplique co­rre­c­ta­me­n­te los ajustes para evitar meteduras de pata tan irri­ta­n­tes como dirigirse a una clienta con un “Estimado Sr.” o con un nombre in­co­rre­c­to. Como es lógico, no es posible revisar pe­r­so­na­l­me­n­te cada correo, pero sí lo que se escribe en la he­rra­mie­n­ta, así como la lista de de­s­ti­na­ta­rios, con el fin de comprobar que se ha se­le­c­cio­na­do el público objetivo correcto.

Check list: el contenido perfecto en una campaña de mailing reúne estas cua­li­da­des:

  • El tra­ta­mie­n­to y el saludo son pe­r­so­na­les
  • Se da prioridad al mensaje principal
  • El contenido tiene una longitud adecuada
  • El texto tiene una es­tru­c­tu­ra clara y no incluye frases complejas o palabras técnicas
  • El tono se justa al público objetivo
  • La he­rra­mie­n­ta tiene la in­fo­r­ma­ción necesaria
  • La lista de de­s­ti­na­ta­rios es la correcta

Lo que sí y no se puede hacer en el diseño del mailing

El aspecto visual también se cuenta entre los co­m­po­ne­n­tes re­le­va­n­tes de un mailing eficaz, pues un buen diseño puede aumentar el interés del lector. Diversas in­ve­s­ti­ga­cio­nes neu­ro­ló­gi­cas han concluido que el cerebro humano procesa los estímulos visuales mucho más rápido que otro tipo de in­fo­r­ma­ción. En co­n­se­cue­n­cia, leer y co­m­pre­n­der un texto implica un esfuerzo mayor por parte del lector que observar una imagen con el mismo si­g­ni­fi­ca­do. Para el re­s­po­n­sa­ble de marketing esto significa que, para tener éxito con una acción de mailing, un diseño llamativo (que incluya alguna imagen) es tanto o más im­po­r­ta­n­te que un contenido atractivo.

: también en lo co­n­ce­r­nie­n­te al layout, las imágenes y los gráficos pe­r­so­na­li­za­dos pe­r­ma­ne­cen más tiempo en la memoria, de ahí que también haya que diseñar el correo en función de las pre­fe­re­n­cias del público objetivo y ajustar los elementos visuales y el concepto cromático al contenido. Las imágenes han de sostener el mensaje principal y, si el correo deja una impresión emocional positiva, aumenta la di­s­po­si­ción del lector a reac­cio­nar.

Consejo

Si se ofrecen rebajas en moda, conviene mostrar la colección. Para ello se escoge una imagen que presente a un o una modelo con un conjunto de temporada. No debe faltar el descuento ni el logo de la empresa, que se integra en la imagen. Con el contenido adecuado y una llamada a la acción, tu mailing está listo.

No: no conviene descuidar el diseño de un correo de mailing, pues una imagen poco afo­r­tu­na­da puede provocar emociones negativas, como rechazo o irri­ta­ción, y una vez el lector ha vinculado el mailing con este tipo de emociones, es fácil que en el futuro se muestre escéptico ante las campañas de la misma empresa o llegue incluso a ig­no­rar­las. Como todo, todo en su justa medida: de­ma­sia­das imágenes pueden so­bre­ca­r­gar el correo y distraer de lo que se quiere comunicar. Texto e imagen han de figurar en la pro­po­r­ción correcta.

Check list: En un diseño perfecto:

  • Los elementos visuales están pe­r­so­na­li­za­dos de acuerdo con el público objetivo
  • El mensaje principal se reconoce fá­ci­l­me­n­te
  • Se refuerzan emociones positivas
  • Imagen y texto se en­cue­n­tran en una pro­po­r­ción equi­li­bra­da

Paso 5. Envía un correo ele­c­tró­ni­co de prueba

Antes de proceder con la acción de mailing es co­n­ve­nie­n­te enviarse a sí mismo un correo de prueba para comprobar cómo se ve en la pantalla y si los enlaces funcionan. Hay que recordar que la forma en la que los clientes de correo vi­sua­li­zan un correo puede variar, así como también la versión móvil puede di­fe­re­n­ciar­se de la de es­cri­to­rio. Teniendo en cuenta que hoy los correos se abren ma­yo­ri­ta­ria­me­n­te en el teléfono móvil, el email marketing debería co­n­te­m­plar este cambio de hábitos. En resumen, lo más avispado sería comprobar la vi­sua­li­za­ción del correo en di­fe­re­n­tes di­s­po­si­ti­vos.

Paso 6. Envío de mailing: comprueba los datos

Se han de comprobar todas las variables, porque el más mínimo error puede hacer que todo el esfuerzo sea inútil. Estos son los puntos que deben revisarse antes de proceder con el envío:

El público objetivo es el correcto

Muchos programas permiten crear listas di­fe­re­n­tes de de­s­ti­na­ta­rios, de entre las que se pueden se­le­c­cio­nar de­te­r­mi­na­dos públicos objetivos, por eso conviene revisar una vez más si se ha marcado al correcto.

Remitente correcto

Junto a la línea del asunto, lo primero que el lector lee es el remitente. Si no le parece fiable, ni siquiera se molestará en leer el correo. Esto hace que haya que cuidar que la dirección remitente se muestre co­rre­c­ta­me­n­te. Debería comenzar con el nombre de la empresa.

Momento del envío

¿Cuándo enviar los correos a tu público objetivo? Esta cuestión también in­te­r­vie­ne en el éxito de una campaña de mailing. Tanto el día como la hora pueden adaptarse al público objetivo: a los clientes co­me­r­cia­les se les contacta mejor en horario laboral (de lunes a viernes de 9 a 18 horas), pero a los co­n­su­mi­do­res más bien después de trabajar. Al parecer son los viernes por la noche cuando los co­n­su­mi­do­res están más pre­di­s­pue­s­tos a hacer caso a su bandeja de entrada.

Paso 7. Optimizar la eficacia

Una vez lanzada la campaña de mailing, es el momento de medir y optimizar el éxito de la acción. Muchos programas contienen he­rra­mie­n­tas de análisis con las cuales se puede comprobar si la campaña ha tenido el éxito que se esperaba. Con in­s­tru­me­n­tos de se­gui­mie­n­to in­te­gra­dos, este software provee los in­di­ca­do­res de re­n­di­mie­n­to (KPI) más im­po­r­ta­n­tes im­pli­ca­dos en el envío de email marketing, entre ellos:

  • La tasa de entrega (po­r­ce­n­ta­je de correos enviados)
  • Tasa de rebote o bounce rate (correos no recibidos)
  • Tasa de apertura (correos abiertos)
  • Mobile rate (cantidad de correos abiertos en un di­s­po­si­ti­vo móvil)
  • Tasa de clics (enlaces que se han abierto)

Estos in­di­ca­do­res permiten evaluar el éxito de una campaña de mailing y, además, pueden uti­li­zar­se para mejorar acciones futuras.

Paso 8. El correo re­co­r­da­to­rio (reminder mail)

Puede haber di­fe­re­n­tes razones para que un correo pu­bli­ci­ta­rio no se abra o no conduzca a la anhelada decisión de compra, y no siempre es debido a la calidad de la campaña de mailing. En muchos casos vale la pena escribir un re­co­r­da­to­rio, el llamado reminder mail, con el que se llama otra vez la atención del público objetivo sobre la campaña: comienza de nuevo y busca formas novedosas de hacer que tu mailing tenga un aspecto más atractivo. Un correo re­co­r­da­to­rio también puede servir para señalar un aco­n­te­ci­mie­n­to próximo al cual ya se ha hecho re­fe­re­n­cia en envíos an­te­rio­res (como una fiesta de inau­gu­ra­ción).

Paso 9. Listas blancas (whi­te­li­sts)

En email marketing las llamadas whi­te­li­sts son de una im­po­r­ta­n­cia capital porque, una vez dentro de la lista blanca de un cliente de correo, la empresa tiene la garantía de que su mailing no ate­rri­za­rá au­to­má­ti­ca­me­n­te en la carpeta de spam del usuario. Las listas blancas de los pro­vee­do­res son un indicador de fia­bi­li­dad y los correos de las empresas que figuran en ellas se envían al de­s­ti­na­ta­rio sin revisión previa. Sin embargo, si se han detectado muchas quejas a propósito de una misma empresa o alguna in­fra­c­ción por parte de esta, se elimina de esta lista para ir a parar a una blacklist. Las empresas que figuran en ella pierden repu­tación y no pueden superar los filtros de spam de los programas de correo.

Figurar en una lista blanca conlleva ventajas obvias para las empresas y sus re­s­po­n­sa­bles de marketing pueden estar seguros de que su campaña de mailing puede llegar a los de­s­ti­na­ta­rios. No obstante, hay que tener en cuenta que los re­qui­si­tos para entrar en ellas pueden variar en función del cliente. Asimismo, conviene evitar tácticas propias del correo no deseado y otros errores que darían una impresión de poca seriedad. De esta forma, se evita entrar en una lista negra.

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