La co­mpu­tación di­s­tri­bui­da ha pasado a ser una parte esencial de nuestra vida cotidiana digital, tanto en el ocio como en el trabajo. Solo con acceder a internet y realizar una búsqueda en Google, ya estás usando la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da. Las ar­qui­te­c­tu­ras de sistemas di­s­tri­bui­dos se utilizan en muchos ámbitos em­pre­sa­ria­les y pro­po­r­cio­nan su­fi­cie­n­te capacidad de co­mpu­tación y pro­ce­sa­mie­n­to a in­nu­me­ra­bles servicios y pre­s­ta­cio­nes. Aquí te contamos cómo funcionan, y te pre­se­n­ta­mos las ar­qui­te­c­tu­ras de sistema que se utilizan y sus áreas de apli­ca­ción. También te ex­pli­ca­mos las ventajas de la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da.

Di­s­tri­bu­ted computing:¿Qué es?

El término “co­mpu­tación di­s­tri­bui­da” (en inglés, di­s­tri­bu­ted computing) describe una in­frae­s­tru­c­tu­ra digital en la que una red de or­de­na­do­res co­ne­c­ta­dos resuelve tareas co­mpu­tacio­na­les entrantes. A pesar de que estén separados en el espacio, los or­de­na­do­res autónomos funcionan en estrecha co­la­bo­ra­ción en un proceso basado en la división de tareas. Además de los or­de­na­do­res y es­ta­cio­nes de trabajo más potentes del sector pro­fe­sio­nal, también pueden in­te­grar­se mi­nio­r­de­na­do­res y or­de­na­do­res de es­cri­to­rio de usuarios do­mé­s­ti­cos.

Al estar fí­si­ca­me­n­te separado, el hardware di­s­tri­bui­do no puede utilizar una memoria co­m­pa­r­ti­da, así que los or­de­na­do­res pa­r­ti­ci­pa­n­tes tra­n­s­mi­ten mensajes y datos (por ejemplo, re­su­l­ta­dos de los cálculos) a través de una red. La co­mu­ni­ca­ción entre máquinas tiene lugar a nivel local mediante una intranet (por ejemplo, en un centro de co­mpu­tación) o a nivel nacional y mundial a través de internet. El tra­n­s­po­r­te de los mensajes se lleva a cabo mediante pro­to­co­los de internet como TCP/IP y UDP.

De acuerdo con el principio de tra­n­s­pa­re­n­cia, la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da debe pre­se­n­tar­se al mundo exterior como una unidad funcional y si­m­pli­fi­car al máximo su fu­n­cio­na­mie­n­to a nivel técnico. Los usuarios que, por ejemplo, inician una búsqueda de productos en la base de datos de una tienda en línea perciben la ex­pe­rie­n­cia de compra como un proceso coherente y no tienen que lidiar con la ar­qui­te­c­tu­ra de sistema modular utilizada.

En última instancia, la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da es una co­m­bi­na­ción de di­s­tri­bu­ción de tareas e in­ter­ac­ción coor­di­na­da. Su objetivo es optimizar la gestión de las tareas y encontrar so­lu­cio­nes prácticas y flexibles.

¿Cómo funciona la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da?

El punto de partida de un cálculo realizado en co­mpu­tación di­s­tri­bui­da es una es­tra­te­gia especial de re­so­lu­ción de problemas. Un problema único se subdivide y cada parte es procesada por una unidad de co­mpu­tación. Las apli­ca­cio­nes di­s­tri­bui­das (di­s­tri­bu­ted ap­pli­ca­tio­ns), que se ejecutan en todas las máquinas de la red in­fo­r­má­ti­ca, se encargan de la im­ple­me­n­ta­ción operativa.

Las apli­ca­cio­nes di­s­tri­bui­das suelen utilizar una ar­qui­te­c­tu­ra cliente-servidor. El cliente y el servidor se dividen el trabajo y cubren las funciones de la apli­ca­ción con el software allí instalado. La búsqueda de productos se realiza en los si­guie­n­tes pasos: el cliente actúa como instancia de entrada e interfaz de usuario, que recibe la solicitud del usuario y la prepara para que pueda pasar a un servidor. El servidor remoto se hace cargo de la mayor parte de la fu­n­cio­na­li­dad de búsqueda y busca en una base de datos. En el servidor, se da formato al resultado de la búsqueda, y este se devuelve al cliente a través de la red. El resultado final se muestra en la pantalla del usuario.

Los servicios de mi­d­d­le­wa­re se emplean a menudo en los procesos di­s­tri­bui­dos. Como capa especial de software, el mi­d­d­le­wa­re define el patrón de in­ter­ac­ción (lógico) entre los pa­r­ti­ci­pa­n­tes y asegura la mediación y la in­te­gra­ción óptima en el sistema di­s­tri­bui­do. Así pues, se ofrecen in­te­r­fa­ces y servicios que cierran las brechas entre las di­fe­re­n­tes apli­ca­cio­nes y permiten y su­pe­r­vi­san su co­mu­ni­ca­ción (por ejemplo, mediante co­n­tro­la­do­res de co­mu­ni­ca­cio­nes). Para el pro­ce­sa­mie­n­to operativo, el mi­d­d­le­wa­re pro­po­r­cio­na, por ejemplo, la llamada a pro­ce­di­mie­n­to remoto o remote procedure call (RPC), un método probado de co­mu­ni­ca­ción in­te­r­pro­ce­sos entre di­s­po­si­ti­vos, que suele uti­li­zar­se en las ar­qui­te­c­tu­ras cliente-servidor para la búsqueda de productos con consultas a bases de datos.

Esta función de in­te­gra­ción, que co­n­tri­bu­ye al principio de tra­n­s­pa­re­n­cia, también puede de­s­cri­bi­r­se como una tarea de tra­du­c­ción. Sistemas y pla­ta­fo­r­mas de apli­ca­ción té­c­ni­ca­me­n­te di­fe­re­n­tes, que no­r­ma­l­me­n­te no pueden co­mu­ni­car­se entre sí, en­cue­n­tran un idioma común, por así decirlo, y trabajan juntos de manera pro­du­c­ti­va con la mediación del mi­d­d­le­wa­re. Además de la in­ter­ac­ción entre di­s­po­si­ti­vos y pla­ta­fo­r­mas, el mi­d­d­le­wa­re se encarga de otras tareas, como la gestión de datos. Controla asimismo el acceso de las apli­ca­cio­nes di­s­tri­bui­das a las funciones y procesos de los sistemas ope­ra­ti­vos que están di­s­po­ni­bles a nivel local en los or­de­na­do­res co­ne­c­ta­dos.

¿Qué tipos de co­mpu­tación di­s­tri­bui­da existen?

La co­mpu­tación di­s­tri­bui­da es un fenómeno mu­l­ti­fa­cé­ti­co con in­frae­s­tru­c­tu­ras que, en ocasiones, difieren mucho. Por ello, no es fácil describir todas las variantes de la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da. Sin embargo, existen tres subcampos que se describen a menudo en el ámbito de la in­fo­r­má­ti­ca:

  • Co­mpu­tación en la nube o cloud computing
  • Co­mpu­tación en malla o grid computing
  • Co­mpu­tación en clúster o cluster computing

En la co­mpu­tación en la nube, se utiliza la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da para pro­po­r­cio­nar a los clientes in­frae­s­tru­c­tu­ras y pla­ta­fo­r­mas altamente es­ca­la­bles y rentables. Los pro­vee­do­res de la nube suelen ofrecer capacidad en forma de servicios alojados a los que se puede acceder a través de internet. En la práctica, se han es­ta­ble­ci­do varios modelos de servicio:

  • Software como Servicio (SaaS): con el servicio SaaS, el cliente utiliza las apli­ca­cio­nes y la in­frae­s­tru­c­tu­ra asociada de un proveedor en la nube (por ejemplo, se­r­vi­do­res, al­ma­ce­na­mie­n­to en línea o capacidad de co­mpu­tación). También puede acceder a las apli­ca­cio­nes con di­fe­re­n­tes di­s­po­si­ti­vos a través de la llamada interfaz de cliente liviano o thin client interface (por ejemplo, una apli­ca­ción web basada en el navegador). El proveedor de la nube se encarga de mantener y ad­mi­ni­s­trar la in­frae­s­tru­c­tu­ra su­b­co­n­tra­ta­da.
  • Platforma como servicio (PaaS): con el servicio PaaS, se ofrece un entorno basado en la nube para el de­sa­rro­llo de apli­ca­cio­nes web, por ejemplo. El usuario tiene control sobre las apli­ca­cio­nes pro­po­r­cio­na­das y puede pe­r­so­na­li­zar algunos pa­rá­me­tros, mientras que el proveedor de la nube se encarga de la in­frae­s­tru­c­tu­ra técnica de la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da.
  • In­fra­s­tru­c­tu­re como Servicio (IaaS): con el servicio IaaS, el proveedor de la nube pro­po­r­cio­na una in­frae­s­tru­c­tu­ra técnica a la que los usuarios acceden a través de redes privadas o públicas. Entre los co­m­po­ne­n­tes de esta in­frae­s­tru­c­tu­ra se incluyen, por ejemplo, se­r­vi­do­res, ca­pa­ci­da­des de co­mpu­tación y de red, di­s­po­si­ti­vos de co­mu­ni­ca­ción como rúters, co­n­mu­ta­do­res o co­r­ta­fue­gos, espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to y sistemas de archivado y pro­te­c­ción de datos. Por su parte, el cliente controla los sistemas ope­ra­ti­vos y las apli­ca­cio­nes que se le ofrecen.

La llamada co­mpu­tación en malla está orientada co­n­ce­p­tua­l­me­n­te a la creación de un su­pe­ro­r­de­na­dor con una enorme potencia de cálculo. Sin embargo, las tareas de co­mpu­tación no son pro­ce­sa­das por una, sino por muchas in­s­ta­n­cias. Los se­r­vi­do­res y los PC pueden realizar di­fe­re­n­tes tareas de manera in­de­pe­n­die­n­te. Al realizar las tareas, la co­mpu­tación en malla puede acceder a los recursos de manera muy flexible. En general, los pa­r­ti­ci­pa­n­tes ponen sus ca­pa­ci­da­des in­fo­r­má­ti­cas a di­s­po­si­ción de un proyecto general por la noche, cuando su in­frae­s­tru­c­tu­ra técnica se utiliza re­la­ti­va­me­n­te poco.

Una ventaja es que permite usar sistemas muy potentes rá­pi­da­me­n­te y escalar la potencia de co­mpu­tación según sea necesario. Además, no obliga a ac­tua­li­zar costosos su­pe­ro­r­de­na­do­res o su­s­ti­tui­r­los por otros nuevos.

Como la co­mpu­tación en malla permite crear un su­pe­ro­r­de­na­dor virtual a partir de un grupo de or­de­na­do­res co­ne­c­ta­dos, está es­pe­cia­li­za­da en problemas de co­mpu­tación es­pe­cia­l­me­n­te complejos. Este método suele uti­li­zar­se para de­sa­rro­llar proyectos cie­n­tí­fi­cos am­bi­cio­sos o para descifrar códigos cri­p­to­grá­fi­cos.

La co­mpu­tación en clúster no tiene una de­fi­ni­ción cla­ra­me­n­te di­s­ti­n­gui­ble de las variantes de co­mpu­tación en la nube y en malla. Es un término más general, que se refiere a todas las mo­da­li­da­des que combinan or­de­na­do­res in­di­vi­dua­les y sus ca­pa­ci­da­des in­fo­r­má­ti­cas en un clúster (es decir, “grupo” o “conjunto”). Por ejemplo, hay clústeres de se­r­vi­do­res, clústeres en entornos de big data y en la nube, clústeres de bases de datos y clústeres de apli­ca­cio­nes. Además, las redes in­fo­r­má­ti­cas se utilizan cada vez más en la co­mpu­tación de alto re­n­di­mie­n­to, que resuelve problemas in­fo­r­má­ti­cos pa­r­ti­cu­la­r­me­n­te complejos.

También se pueden di­s­ti­n­guir di­fe­re­n­tes tipos de co­mpu­tación di­s­tri­bui­da tomando como base las ar­qui­te­c­tu­ras de los sistemas y los modelos de in­ter­ac­ción de la in­frae­s­tru­c­tu­ra di­s­tri­bui­da. Debido a la co­m­ple­ji­dad de las ar­qui­te­c­tu­ras de sistemas de la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da, se utiliza a menudo el término “sistemas di­s­tri­bui­dos”.

Entre los modelos de ar­qui­te­c­tu­ra ampliados de la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da están los si­guie­n­tes:

  • Modelo de cliente-servidor
  • Modelo peer to peer
  • Modelo de capas (ar­qui­te­c­tu­ras mu­l­ti­ni­vel)
  • Ar­qui­te­c­tu­ra orientada a servicios (SOA, del inglés service-oriented ar­chi­te­c­tu­re)

El modelo cliente-servidor es un modelo simple de in­ter­ac­ción y co­mu­ni­ca­ción en la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da. Un servidor recibe una solicitud de un cliente, realiza los pro­ce­di­mie­n­tos de pro­ce­sa­mie­n­to adecuados y envía una respuesta (mensaje, datos, re­su­l­ta­dos de los cálculos) al cliente.

La ar­qui­te­c­tu­ra peer to peer organiza la in­ter­ac­ción y la co­mu­ni­ca­ción de la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da a partir de aspectos de­s­ce­n­tra­li­za­dos. Todos los or­de­na­do­res (también llamados nodos) tienen los mismos pri­vi­le­gios y realizan las mismas tareas y funciones en la red. Cada ordenador puede actuar como cliente y como servidor. Un ejemplo de ar­qui­te­c­tu­ra peer to peer es la blo­c­k­chain de cri­p­to­mo­ne­das.

En el diseño co­n­ce­p­tual de una ar­qui­te­c­tu­ra de capas, los aspectos in­di­vi­dua­les de un sistema de software se di­s­tri­bu­yen en varias capas (en inglés, tier o layer), au­me­n­ta­n­do así la eficacia y la fle­xi­bi­li­dad de la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da. Este tipo de ar­qui­te­c­tu­ra del sistema, que puede diseñarse como una ar­qui­te­c­tu­ra de dos, tres o n capas, según el uso previsto, es bastante común en las apli­ca­cio­nes web.

Una ar­qui­te­c­tu­ra orientada a servicios (SOA) se centra en los servicios y en sa­ti­s­fa­cer las ne­ce­si­da­des y procesos in­di­vi­dua­les de cada empresa. De este modo, se pueden combinar di­fe­re­n­tes servicios en un proceso em­pre­sa­rial a medida. Por ejemplo, el proceso global “pedidos en línea”, en el que in­te­r­vie­nen los servicios “entrada de pedidos”, “ve­ri­fi­ca­ción de crédito” y “envío de factura”, está contenido en una SOA. Los co­m­po­ne­n­tes técnicos (se­r­vi­do­res, bases de datos, etc.) actúan como he­rra­mie­n­tas, pero no son el centro de atención. En este concepto de co­mpu­tación di­s­tri­bui­da, la prioridad es asegurara la agru­pa­ción, co­la­bo­ra­ción y or­ga­ni­za­ción eficaces de los servicios en aras de una gestión más eficiente y rápida de los procesos em­pre­sa­ria­les.

En la ar­qui­te­c­tu­ra orientada a servicios, se presta especial atención a crear in­te­r­fa­ces bien definidas que conecten los co­m­po­ne­n­tes a nivel operativo y aumenten la efi­cie­n­cia. Esta última también se beneficia de la ve­r­sa­ti­li­dad del sistema, ya que los servicios pueden uti­li­zar­se de manera flexible de­pe­n­die­n­do del contexto y re­uti­li­zar­se en otros procesos em­pre­sa­ria­les. Las ar­qui­te­c­tu­ras orie­n­ta­das a servicios que dependen de la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da suelen basarse en servicios web. Por ejemplo, se im­ple­me­n­tan en pla­ta­fo­r­mas di­s­tri­bui­das como CORBA, MQSeries y J2EE.

Ventajas de la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da

La co­mpu­tación di­s­tri­bui­da presenta numerosas ventajas. Las empresas pueden construir una in­frae­s­tru­c­tu­ra potente y asequible que utilice or­de­na­do­res eco­nó­mi­cos con los mi­cro­pro­ce­sa­do­res ha­bi­tua­les en vez de costosos su­pe­ro­r­de­na­do­res. Los grandes clústeres pueden incluso superar el re­n­di­mie­n­to de un su­pe­ro­r­de­na­dor y llevar a cabo tareas de co­mpu­tación complejas y altamente exigentes.

Dado que las ar­qui­te­c­tu­ras de sistemas de co­mpu­tación di­s­tri­bui­da se componen de muchos elementos, a veces incluso re­du­n­da­n­tes, es más fácil compensar el fallo de los co­m­po­ne­n­tes in­di­vi­dua­les (mayor fia­bi­li­dad). En más, debido al alto grado de di­s­tri­bu­ción de tareas, los procesos pueden ser su­b­co­n­tra­ta­dos y la carga de co­mpu­tación co­m­pa­r­ti­da, pe­r­mi­tie­n­do un el equi­li­brio de carga.

Muchas so­lu­cio­nes in­fo­r­má­ti­cas di­s­tri­bui­das tienen como objetivo aumentar la fle­xi­bi­li­dad, lo que en general también aumenta la efi­cie­n­cia y la re­n­ta­bi­li­dad. Para so­lu­cio­nar algunos problemas, se pueden integrar pla­ta­fo­r­mas es­pe­cia­li­za­das, como se­r­vi­do­res de bases de datos. Por ejemplo, se pueden utilizar ar­qui­te­c­tu­ras SOA en cualquier área de negocios para crear so­lu­cio­nes pe­r­so­na­li­za­das que optimicen procesos em­pre­sa­ria­les concretos. Los pro­vee­do­res pueden ofrecer ca­pa­ci­da­des e in­frae­s­tru­c­tu­ras in­fo­r­má­ti­cas en todo el mundo, lo que permite el trabajo basado en la nube. Así, se pueden sa­ti­s­fa­cer las demandas de los clientes con ofertas y tarifas es­ca­lo­na­das y basadas en sus ne­ce­si­da­des.

La fle­xi­bi­li­dad de la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da ofrece la po­si­bi­li­dad de apro­ve­char ca­pa­ci­da­des te­m­po­ra­l­me­n­te inactivas para proyectos pa­r­ti­cu­la­r­me­n­te am­bi­cio­sos. Los usuarios y las empresas también tienen fle­xi­bi­li­dad a la hora de adquirir hardware, ya que no están atados a un solo fa­bri­ca­n­te.

Otra gran ventaja es la es­ca­la­bi­li­dad. Las empresas pueden escalar sus ca­pa­ci­da­des rá­pi­da­me­n­te y casi sin an­te­la­ción o, en el caso de un cre­ci­mie­n­to orgánico continuo, adaptar gra­dua­l­me­n­te la potencia de co­mpu­tación a la demanda. Si utilizas tu propio software para la es­ca­la­bi­li­dad, puedes mejorar co­n­ti­nua­me­n­te tus equipos en pasos ase­qui­bles.

A pesar de sus muchas ventajas, la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da también tiene algunos in­co­n­ve­nie­n­tes, como, por ejemplo, el mayor costo de im­ple­me­n­ta­ción y ma­n­te­ni­mie­n­to de una ar­qui­te­c­tu­ra de sistema compleja. Además, a veces se presentan problemas de tiempo y si­n­cro­ni­za­ción entre las in­s­ta­n­cias di­s­tri­bui­das, que se deben resolver. En cuanto a la fia­bi­li­dad, la es­tra­te­gia de­s­ce­n­tra­li­za­da tiene algunas ventajas respecto a usar una sola instancia de pro­ce­sa­mie­n­to. Sin embargo, al mismo tiempo, la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da puede dar lugar a problemas de seguridad, como la tra­n­s­mi­sión de datos por redes públicas y la co­n­si­guie­n­te vu­l­ne­ra­bi­li­dad frente al sabotaje y la piratería in­fo­r­má­ti­ca. Por lo general, las in­frae­s­tru­c­tu­ras di­s­tri­bui­das son también más propensas a errores, ya que hay más in­te­r­fa­ces y posibles causas de problemas a nivel de hardware y software. Asimismo, la co­m­ple­ji­dad de la in­frae­s­tru­c­tu­ra dificulta el dia­g­nó­s­ti­co de dichos problemas y errores.

¿Dónde se utiliza la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da?

La co­mpu­tación di­s­tri­bui­da se ha co­n­ve­r­ti­do en una te­c­no­lo­gía básica esencial para la di­gi­ta­li­za­ción en nuestras vidas y trabajos. Internet, y los servicios que en este se ofrecen, serían im­pe­n­sa­bles sin las ar­qui­te­c­tu­ras cliente-servidor de los sistemas di­s­tri­bui­dos. La co­mpu­tación di­s­tri­bui­da forma parte de todas las búsquedas de Google. Las in­s­ta­n­cias de los pro­vee­do­res de todo el mundo trabajan en estrecha co­la­bo­ra­ción para generar re­su­l­ta­dos de búsqueda correctos. Google Maps y Google Earth también dependen de la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da para sus servicios.

Los pro­ce­di­mie­n­tos y ar­qui­te­c­tu­ras de co­mpu­tación di­s­tri­bui­da también se en­cue­n­tran en sistemas de correo y vi­deo­co­n­fe­re­n­cia, sistemas de reserva de líneas aéreas y cadenas de hoteles, bi­blio­te­cas y sistemas de na­ve­ga­ción. Los procesos de au­to­ma­ti­za­ción, así como los sistemas de pla­ni­fi­ca­ción, pro­du­c­ción y diseño en el ámbito laboral, son áreas de apli­ca­ción comunes para esta te­c­no­lo­gía. Las redes sociales, los sistemas móviles, la banca en línea y los juegos en línea (por ejemplo, los sistemas mu­l­ti­ju­ga­dor) utilizan sistemas di­s­tri­bui­dos efi­cie­n­tes.

La co­mpu­tación di­s­tri­bui­da también se emplea en pla­ta­fo­r­mas de apre­n­di­za­je en línea, en la in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial y en el comercio ele­c­tró­ni­co. Los procesos de compra y pedido de las tiendas en línea se basan a menudo en sistemas di­s­tri­bui­dos. En me­teo­ro­lo­gía, los sensores y los sistemas de vi­gi­la­n­cia dependen de las ca­pa­ci­da­des in­fo­r­má­ti­cas de los sistemas di­s­tri­bui­dos para predecir ca­tá­s­tro­fes. Hoy en día, muchas apli­ca­cio­nes se basan en bases de datos di­s­tri­bui­das.

Los proyectos de in­ve­s­ti­ga­ción pa­r­ti­cu­la­r­me­n­te exigentes en materia de in­fo­r­má­ti­ca, que antes tenían que recurrir a carísimos su­pe­ro­r­de­na­do­res (por ejemplo, or­de­na­do­res Cray), pueden rea­li­zar­se ahora con los sistemas di­s­tri­bui­dos, que son más eco­nó­mi­cos. El proyecto de co­mpu­tación vo­lu­n­ta­ria Seti@home, por ejemplo, marcó los es­tá­n­da­res en el campo de la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da desde 1999 hasta 2020. In­co­n­ta­bles or­de­na­do­res do­mé­s­ti­cos de usuarios privados, co­ne­c­ta­dos en red, evaluaron los datos del ra­dio­te­le­s­co­pio Arecibo de Puerto Rico y apoyaron a la Uni­ve­r­si­dad de Berkeley en su búsqueda de vida ex­tra­te­rre­s­tre.

Una ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca especial de este proyecto era la es­tra­te­gia de ahorro de recursos: el software de eva­lua­ción solo se utilizaba en períodos en los que los or­de­na­do­res de los usuarios estaban inactivos. Tras analizar la señal, los re­su­l­ta­dos se enviaban al cuartel general en Berkeley. Existen ahora proyectos co­m­pa­ra­bles en otras uni­ve­r­si­da­des e in­s­ti­tu­tos de todo el mundo.

Consejo

Puedes aprender los fu­n­da­me­n­tos de la co­mpu­tación di­s­tri­bui­da en el canal de YouTube Education 4u, que ofrece varios vídeos ex­pli­ca­ti­vos.

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