Los re­gi­s­tra­do­res de dominios son empresas que permiten registrar y gestionar nombres de dominio a gran escala. Actúan como in­te­r­me­dia­rios entre las entidades re­gi­s­tra­do­ras de dominios, que gestionan los dominios de nivel superior (TLD) como .com o .net, y las personas que desean reservar o registrar un dominio.

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Di­fe­re­n­cias entre un re­gi­s­tra­dor de dominios y una entidad re­gi­s­tra­do­ra de dominios

Re­gi­s­tra­dor de dominios Entidad re­gi­s­tra­do­ra de dominios
Or­ga­ni­za­ción acre­di­ta­da que co­me­r­cia­li­za nombres de dominio a usuarios finales en nombre de la entidad re­gi­s­tra­do­ra de dominios Entidad central re­s­po­n­sa­ble del registro y la gestión de los TLD en el DNS
Actúa como in­te­r­me­dia­rio comercial Delega los derechos de asi­g­na­ción y uso comercial de los TLD a los re­gi­s­tra­do­res (sin contacto directo con los usuarios finales)
Gestiona la fa­c­tu­ra­ción de los dominios vendidos y puede ofrecer servicios de soporte adi­cio­na­les a los clientes Puede operar un re­gi­s­tra­dor como filial, pero no realiza la venta directa de dominios a usuarios finales
Actúa como socio co­n­tra­c­tual del usuario final y puede formar parte de un grupo o ser filial de una entidad re­gi­s­tra­do­ra Se ocupa de la co­n­ta­bi­li­dad, or­ga­ni­za­ción y asi­g­na­ción de los dominios re­gi­s­tra­dos o di­s­po­ni­bles, así como del servidor WHOIS

El registro, la or­ga­ni­za­ción y la coor­di­na­ción de los dominios se llevan a cabo en varios niveles. En la cúspide se encuentra la ICANN (Internet Co­r­po­ra­tion for Assigned Names and Numbers). A través de su su­bo­r­ga­ni­za­ción, la IANA (Internet Assigned Numbers Authority), supervisa y gestiona las ex­te­n­sio­nes de dominio de nivel superior (TLD) como .com o .net.

La ICANN no concede dominios di­re­c­ta­me­n­te a los usuarios finales, sino úni­ca­me­n­te el derecho de uso de los TLD a las entidades re­gi­s­tra­do­ras de dominios o Network In­fo­r­ma­tion Centers (NIC). Estas entidades (también conocidas si­m­ple­me­n­te como “registros de dominios”) gestionan a su vez la asi­g­na­ción comercial de dominios a los re­gi­s­tra­do­res de dominios y mantienen un registro de qué dominios pe­r­te­ne­cen a qué usuarios u or­ga­ni­za­cio­nes. El re­gi­s­tra­dor informa a la entidad co­rre­s­po­n­die­n­te cuando se solicita el registro de un dominio a través de él.

Ejemplo:

  1. El registro de un dominio con la extensión .com se realiza a través de la entidad re­gi­s­tra­do­ra Verisign.
  2. El re­gi­s­tra­dor mediante el cual compras tu dominio informa a Verisign del registro y paga una tarifa a la entidad por la gestión del dominio.
  3. Esta tarifa se incluye en el precio final que el usuario paga por su dominio.
Nota

Aunque suele hablarse de “comprar un dominio”, en realidad se trata de un alquiler de dominio. Al registrar un dominio, la entidad re­gi­s­tra­do­ra te concede el derecho de uso mientras abones la cuota mensual o anual co­rre­s­po­n­die­n­te a su ma­n­te­ni­mie­n­to, gestión y posibles servicios adi­cio­na­les.

Cómo co­n­ve­r­ti­r­se en re­gi­s­tra­dor de dominios

Si quieres operar como re­gi­s­tra­dor de dominios, primero debes solicitar una acre­di­ta­ción ante la ICANN. Este proceso consta de los si­guie­n­tes pasos:

  1. Rellenar y enviar el fo­r­mu­la­rio de acre­di­ta­ción de la ICANN.
  2. Revisión de tus datos por parte de la ICANN (incluye in­fo­r­ma­ción fi­na­n­cie­ra, in­frae­s­tru­c­tu­ra técnica, es­ca­la­bi­li­dad y co­n­fi­gu­ra­ción del DNS).
  3. Firmar y presentar el Registrar Ac­cre­di­ta­tion Agreement (RAA).
  4. Firmar y presentar el Registrar Data Escrow (RDE) Agreement (a través de un agente de custodia de datos acre­di­ta­do por la ICANN).
  5. Pagar la cuota de acre­di­ta­ción.
  6. Recibir la co­n­fi­r­ma­ción oficial de la acre­di­ta­ción.

Una vez co­m­ple­ta­do el proceso, la ICANN te re­co­no­ce­rá ofi­cia­l­me­n­te como re­gi­s­tra­dor de dominios acre­di­ta­do. A partir de entonces podrás vender nombres de dominio a usuarios finales (también llamados re­gi­s­tra­n­tes) a través de las entidades re­gi­s­tra­do­ras de dominios co­rre­s­po­n­die­n­tes. Por ejemplo, en el caso de los dominios con la extensión .com, la entidad re­s­po­n­sa­ble es Verisign.

Aspectos que ca­ra­c­te­ri­zan a un buen re­gi­s­tra­dor de dominios

Ten en cuenta los si­guie­n­tes puntos para ase­gu­rar­te de la fia­bi­li­dad de tu re­gi­s­tra­dor de dominios:

  • Precio: los costes de crear una página web no deben su­b­e­s­ti­mar­se. Además del alo­ja­mie­n­to y el diseño, también hay que incluir las tarifas de dominio. Muchos buenos re­gi­s­tra­do­res utilizan modelos de precios es­ca­lo­na­dos con tarifas iniciales reducidas. Los precios medios por el registro de un dominio suelen situarse entre 10 y 20 dólares al año.
  • Pro­te­c­ción WHOIS gratuita: las personas titulares de un dominio deben facilitar sus datos de contacto (nombre, dirección, teléfono y correo ele­c­tró­ni­co) en la base de datos WHOIS, según las normas de la ICANN. Para proteger la pri­va­ci­dad del dominio, los buenos re­gi­s­tra­do­res deberían ofrecer una función de pro­te­c­ción WHOIS gratuita.
  • Plazos de registro flexibles: la duración del registro de un dominio puede variar co­n­si­de­ra­ble­me­n­te, desde unas pocas semanas hasta varios años. Por ello, los re­gi­s­tra­do­res deberían ofrecer periodos de registro flexibles, de algunos meses, un año o varios años.
  • Re­no­va­cio­nes y re­co­r­da­to­rios au­to­má­ti­cos: en los dominios que pe­r­ma­ne­cen re­gi­s­tra­dos durante dos o más años, los re­gi­s­tra­do­res deberían permitir la re­no­va­ción au­to­má­ti­ca del contrato. Además, los re­co­r­da­to­rios adi­cio­na­les ayudan a informar al usuario de que el contrato se renovará o, si no lo desea, podrá ca­n­ce­lar­lo a tiempo.
  • Amplia selección de TLD: entre las ex­te­n­sio­nes de dominio más comunes se en­cue­n­tran .org y .com. Sin embargo, como existen muchas otras, como .info o .net, un buen re­gi­s­tra­dor debería ofrecer una amplia variedad de dominios de nivel superior.
  • Dominios re­s­tri­n­gi­dos: algunas ex­te­n­sio­nes, como .biz (de “business”), son dominios re­s­tri­n­gi­dos y solo se conceden bajo ciertas co­n­di­cio­nes, por ejemplo, cuando el uso es es­tri­c­ta­me­n­te comercial. Siempre que sea posible, los re­gi­s­tra­do­res deberían incluir también este tipo de TLD en su oferta.
  • Otros productos y servicios: contar con todos los servicios desde una misma fuente resulta mucho más cómodo para los usuarios. Por eso, los re­gi­s­tra­do­res deberían ofrecer so­lu­cio­nes in­te­gra­les o paquetes co­m­bi­na­dos que incluyan, además del registro del dominio, servicios como alo­ja­mie­n­to web, cifrado TLS, creación de páginas web o registro de varios dominios.
Dominios di­s­po­ni­bles

Cuidado con los re­gi­s­tra­do­res de dominios que presenten las si­guie­n­tes ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas

Para detectar de un vistazo a los re­gi­s­tra­do­res de dominios poco fiables, fíjate en estos aspectos que suelen indicar un servicio de­fi­cie­n­te:

  • Precios poco tra­n­s­pa­re­n­tes: si los costes aparecen de forma confusa o poco clara en la página de la oferta, es una señal de que el proveedor no es de confianza. Revisa siempre la letra pequeña, ya que puede incluir co­n­di­cio­nes o costes adi­cio­na­les de­s­fa­vo­ra­bles.
  • Atención al cliente de­fi­cie­n­te: un buen servicio de asi­s­te­n­cia debe ser parte esencial de cualquier re­gi­s­tra­dor. Si no se es­pe­ci­fi­ca in­fo­r­ma­ción sobre el soporte o si las re­s­pue­s­tas son lentas o in­e­fi­ca­ces, conviene buscar otro proveedor.
  • Interfaz poco clara o co­m­pli­ca­da: una interfaz difícil de usar o des­or­de­na­da genera de­s­co­n­fia­n­za y suele reflejar la calidad general del servicio. Opta por pla­ta­fo­r­mas in­tui­ti­vas, claras y fáciles de manejar.
  • Servicios adi­cio­na­les no deseados: otra señal de alerta son los servicios extra (como el alo­ja­mie­n­to web) que se añaden au­to­má­ti­ca­me­n­te al contratar un dominio y encarecen el precio final. Antes de aceptar un contrato, asegúrate de que todas las pre­s­ta­cio­nes incluidas se indiquen de forma clara.

Los mejores re­gi­s­tra­do­res de dominios

Hoy en día existen numerosos re­gi­s­tra­do­res de dominios. A co­n­ti­nua­ción te ofrecemos una visión general que te ayudará a elegir uno de los mejores pro­vee­do­res del mercado:

  • IONOS: ofrece más de 600 dominios de nivel superior, contratos flexibles de entre 12 y 24 meses, precios iniciales ac­ce­si­bles y un proceso de registro de dominios muy sencillo. Con IONOS obtienes además numerosos extras, como ce­r­ti­fi­ca­do SSL, alo­ja­mie­n­to web, he­rra­mie­n­tas de op­ti­mi­za­ción SEO, buzones de correo ele­c­tró­ni­co, máxima pro­te­c­ción de datos y un creador de páginas web intuitivo.
  • GoDaddy: uno de los mayores re­gi­s­tra­do­res de dominios del mundo, GoDaddy gestiona millones de dominios y ofrece atención al cliente 24/7, alo­ja­mie­n­to web, so­lu­cio­nes de correo ele­c­tró­ni­co y un creador de páginas web intuitivo, ideal para pequeñas empresas y em­pre­n­de­do­res.
  • Namecheap: conocido por sus precios co­m­pe­ti­ti­vos y su tra­n­s­pa­re­n­cia, Namecheap ofrece una amplia gama de dominios de nivel superior, pro­te­c­ción WHOIS gratuita, ce­r­ti­fi­ca­dos SSL y planes de alo­ja­mie­n­to co­n­fia­bles.
  • InternetX: con contratos a partir de 12 meses, InternetX permite elegir entre más de 1,000 dominios de nivel superior y ofrece servicios adi­cio­na­les como atención al cliente 24/7, soporte para “resellers” y un entorno de alo­ja­mie­n­to adaptado.
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