El cloud pone a di­s­po­si­ción del usuario espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to, capacidad de pro­ce­sa­mie­n­to y software eje­cu­ta­ble en un centro de datos remoto. El término hace re­fe­re­n­cia a que el servidor utilizado no es visible o fí­si­ca­me­n­te accesible para el usuario.

De­fi­ni­ción

Cloud: el término cloud (en español, nube) es la forma abreviada de cloud computing. Un cloud está formado por se­r­vi­do­res remotos a los que se puede acceder desde cualquier lugar y en todo momento siempre que se tenga un di­s­po­si­ti­vo con conexión a Internet segura y protegida.

Hoy en día, para optimizar la gestión de cualquier empresa, es co­n­ve­nie­n­te que los sistemas in­fo­r­má­ti­cos puedan co­n­fi­gu­rar­se de manera flexible y que los empleados que trabajan a distancia puedan acceder a ellos fá­ci­l­me­n­te en caso de que fuera necesario. Además, en general, la fle­xi­bi­li­dad de los servicios de al­ma­ce­na­mie­n­to en la nube facilita su ada­p­ta­ción a las ne­ce­si­da­des que van surgiendo. En cambio, una es­tru­c­tu­ra in­fo­r­má­ti­ca rígida es­ta­ble­ci­da a nivel interno obliga a invertir en personal y recursos eco­nó­mi­cos, por lo que, a veces, no basta para seguir el ritmo a los re­qui­si­tos de un sector en constante cambio. Lo mejor suele ser contar con una opción fá­ci­l­me­n­te escalable.

Fue esto lo que llevó a de­sa­rro­llar espacios de al­ma­ce­na­mie­n­to ubicados en clouds o nubes (de datos) in­de­pe­n­die­n­tes de los di­s­po­si­ti­vos in­fo­r­má­ti­cos de las empresas. El espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to di­s­po­ni­ble en el cloud y los programas que se guardan y ejecutan en ella pueden adaptarse según las ne­ce­si­da­des de los usuarios; a esto se le conoce como es­ca­la­bi­li­dad.

La historia del cloud computing comienza en los años 50, y desde que empezó la era de Internet, las po­si­bi­li­da­des de co­mpu­tación en la nube han ido en aumento.

La tendencia continúa siendo al alza, ya que los últimos es­tá­n­da­res de seguridad que se han de­sa­rro­lla­do en Internet han reducido si­g­ni­fi­ca­ti­va­me­n­te los riesgos de utilizar los servicios en la nube que existían hasta hace poco. Para 2025, se espera que casi dos tercios de los datos al­ma­ce­na­dos en todo el mundo se guarden y ad­mi­ni­s­tren en una solución en la nube.

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¿Para qué sirve un cloud?

Al utilizar en el cloud, el usuario guarda sus datos, programas y capacidad de pro­ce­sa­mie­n­to en el centro de al­ma­ce­na­mie­n­to de datos del proveedor, que ofrece varios se­r­vi­do­res en una ubicación remota e in­de­pe­n­die­n­te de la sede del usuario. Por lo general, cada proveedor oferta diversos paquetes para alquilar espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to y capacidad de pro­ce­sa­mie­n­to sobre un cloud ―en principio, la in­frae­s­tru­c­tu­ra de un centro de datos al completo. De esta manera, tanto las empresas, como los pa­r­ti­cu­la­res, pueden, por ejemplo, utilizar programas di­re­c­ta­me­n­te a través del navegador sin tener que in­s­ta­lar­los en su equipo. También es posible utilizar la nube úni­ca­me­n­te para ampliar el espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to, como hacen algunos usuarios. La co­mpu­tación en la nube es un método muy popular para trabajar en equipo: muchas he­rra­mie­n­tas co­la­bo­ra­ti­vas funcionan sobre la base del cloud.

Se accede a ella mediante una conexión a Internet cifrada de forma segura. El usuario en cuestión debe ide­n­ti­fi­car­se de manera ine­quí­vo­ca para poder acceder al espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to. El principio es similar a la intranet de una empresa, aunque la distancia entre el ordenador de trabajo y el servidor suele ser mucho mayor.

El espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to, la capacidad de pro­ce­sa­mie­n­to o el software que utilizará el usuario, así como la duración del tiempo de uso, se es­ta­ble­cen en el contrato que se firma con el proveedor de la nube. De este modo, resulta mucho más fácil ac­tua­li­zar los servicios más adelante, ya que la empresa no tiene que invertir en hardware adicional o software caro y sujeto a ac­tua­li­za­cio­nes pe­rió­di­cas para poder be­ne­fi­ciar­se de un mayor re­n­di­mie­n­to y espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to. Muchos servicios son incluso gratuitos para los pa­r­ti­cu­la­res.

El usuario almacena y recupera los datos a través del cloud. También hay muchas apli­ca­cio­nes de software di­s­po­ni­bles en el cloud, desde pro­ce­sa­do­res de texto y hojas de cálculo hasta programas complejos de diseño o pro­ce­sa­mie­n­to de imágenes. El proveedor de servicios cloud mantiene ac­tua­li­za­do el software co­n­tra­ta­do.

Ac­tua­l­me­n­te, muchas apli­ca­cio­nes ofrecen la si­n­cro­ni­za­ción de datos en el cloud entre varios di­s­po­si­ti­vos fijos o móviles, lo cual permite que todos los usuarios au­to­ri­za­dos puedan acceder siempre a la versión más ac­tua­li­za­da del archivo. Este sistema hace posible que varios usuarios au­to­ri­za­dos de una empresa o proyecto puedan trabajar con los datos de la nube al mismo tiempo.

Una ventaja im­po­r­ta­n­te de la co­mpu­tación en el cloud es la copia de seguridad de los datos. Estas granjas de se­r­vi­do­res son altamente seguras, ya que no solo cuentan con memorias re­du­n­da­n­tes, sino que también están muy bien pro­te­gi­das física y té­r­mi­ca­me­n­te. Todos los datos se almacenan en una ubicación segura y están di­s­po­ni­bles para los usuarios las 24 horas.

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¿Cómo funciona un cloud?

La nube funciona de manera similar a una intranet: es necesario iniciar sesión en el di­s­po­si­ti­vo para acceder al contenido del servidor de la empresa. Sin embargo, el servidor de la nube no se encuentra en la sede de la empresa, sino en otra ubicación, en una granja de se­r­vi­do­res. Los discos duros, pro­ce­sa­do­res y memorias RAM que incorpora el servidor se gestionan mediante rutinas de ad­mi­ni­s­tra­ción es­pe­cia­les. A través de las in­te­r­fa­ces, los usuarios acceden a la in­frae­s­tru­c­tu­ra que tienen reservada y/o al software co­n­tra­ta­do. Al alquilar espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to, el usuario recibe una au­to­ri­za­ción de acceso. Los datos se gestionan como en un disco duro y, por lo general, los programas pueden uti­li­zar­se mediante un navegador web.

Si las empresas ponen a di­s­po­si­ción de sus empleados sus propios se­r­vi­do­res de cloud computing, se trata entonces de una un Private cloud. En este caso, el usuario accede al servidor de la empresa, donde se almacenan datos y servicios que no están di­s­po­ni­bles para el gran público, lo que asegura que los datos cuya seguridad debe ga­ra­n­ti­zar­se pe­r­ma­ne­z­can en la empresa. De acuerdo con el RGPD, algunos datos no pueden salir bajo ningún concepto de las empresas. Sin embargo, mantener una nube privada requiere mucho tiempo y dinero, porque conlleva un esfuerzo de gestión muy elevado.

Las Public cloud ponen sus servicios a di­s­po­si­ción del gran público. El proveedor en cuestión monitorea la nube, se encarga de su ma­n­te­ni­mie­n­to y la adapta co­n­s­ta­n­te­me­n­te a las ne­ce­si­da­des de los usuarios, lo que ahorra a las empresas los costes de creación, ma­n­te­ni­mie­n­to y ada­p­ta­ción pe­r­ma­ne­n­te de una ar­qui­te­c­tu­ra de se­r­vi­do­res interna.

Cuando se combinan estas dos so­lu­cio­nes tenemos la de­no­mi­na­da Hybrid cloud, en la que los datos co­n­fi­de­n­cia­les se almacenan en la empresa y el resto de archivos se guardan en la nube pública de forma segura.

¿Cómo se almacenan los datos en el cloud?

En el cloud, los datos se guardan igual que en el disco duro de un ordenador, mediante el acceso de lectura y escritura. La di­fe­re­n­cia para el usuario es que, además de la letra de la unidad de su propio disco duro, como el de DATOS (D:), aparece el icono del disco duro de la nube al abrir y guardar los datos. En la cuenta del cloud, el usuario cuenta con las mismas opciones que en su propio disco duro, es decir, crear y eliminar carpetas y su­b­ca­r­pe­tas, cargar, guardar, ac­tua­li­zar, mover, renombrar o eliminar archivos ―y esto es aplicable a todos los archivos. También puede almacenar de forma segura copias de seguridad de bases de datos completas o de los archivos guardados en di­s­po­si­ti­vos móviles como sma­r­t­pho­nes o tablets.

Los datos de la nube se cifran y almacenan de forma re­du­n­da­n­te, es decir, varias veces. Además, la tra­n­s­mi­sión al servidor de la nube y de allí a los usuarios se realiza a través de una conexión de datos segura y cifrada. El proveedor de cloud es re­s­po­n­sa­ble de la gestión interna de los datos de los se­r­vi­do­res y de los se­r­vi­do­res de seguridad, así como de la creación regular de copias de seguridad de los datos del cliente. Los pro­vee­do­res de servicios de la nube ubicados en España u otros países de la UE están sujetos al Re­gla­me­n­to General de Pro­te­c­ción de Datos europeo, por lo que los usuarios pueden estar seguros de contar con los más altos es­tá­n­da­res de seguridad.

¿Cúando merece la pena utilizar un cloud?

Para esta pregunta no hay una única respuesta que valga para todos los usuarios del estilo de “a partir de tantos gigabytes de datos por unidad de tiempo, la empresa debería utilizar una nube”. Existen varios factores que favorecen o des­aco­n­se­jan su uso. Al calcular los costes y be­ne­fi­cios de la empresa, han de tenerse en cuenta todos los factores eco­nó­mi­cos relativos a los sistemas in­fo­r­má­ti­cos, como el ma­n­te­ni­mie­n­to, la re­pa­ra­ción o la de­pre­cia­ción, y co­m­pa­rar­los con los costes de co­n­tra­ta­ción de un proveedor de al­ma­ce­na­mie­n­to de datos y uso de programas. Asimismo, la empresa deberá prever cómo tendrá que de­sa­rro­llar su capacidad in­fo­r­má­ti­ca para estar preparada ante las ne­ce­si­da­des del futuro.

Para los servicios cloud, suele incluirse el ma­n­te­ni­mie­n­to y la seguridad de los se­r­vi­do­res en los costes del alquiler de espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to. El hardware de la nube siempre está ac­tua­li­za­do e incluye las últimas medidas de seguridad físicas y digitales. Además, adquirir una oferta de software con licencia para cloud (por ejemplo, para Microsoft Office 365) evita que la empresa tenga que comprar licencias y ac­tua­li­za­cio­nes, que por otra parte suelen ser caras.

Consejo

Para almacenar, in­te­r­ca­m­biar y editar datos de manera ce­n­tra­li­za­da, dispones del pack HiDrive de IONOS, una solución di­s­po­ni­ble en los planes Basic, Essential, Business y Pro. Todos ellos ofrecen los más altos es­tá­n­da­res de seguridad.

La mayoría de los pro­vee­do­res de cloud ofrecen una cantidad de espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to de forma gratuita o incluida en los contratos de hosting. Esto permite a las empresas probar el servicio antes de decidir si les conviene pagar por una solución a gran escala.

El uso del cloud computing confiere una gran re­s­po­n­sa­bi­li­dad a los usuarios au­to­ri­za­dos, ya que deben cumplir es­tri­c­ta­me­n­te con los es­tá­n­da­res de seguridad de la empresa para proteger sus datos co­n­fi­de­n­cia­les frente al acceso no au­to­ri­za­do. Por tanto, es re­co­me­n­da­ble definir cla­ra­me­n­te los derechos y do­cu­me­n­tar­los de forma adecuada.

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