La clonación del disco duro es una buena manera de tra­n­s­fe­rir datos de forma eficiente a un nuevo soporte. Para ello existen he­rra­mie­n­tas es­pe­cia­les que crean una copia exacta del disco duro, in­clu­ye­n­do también archivos ocultos o que estén abiertos en ese momento. En este artículo te contamos cómo funciona la clonación de discos duros con software es­pe­cia­li­za­do. Además, te contamos cómo preparar la tra­n­s­fe­re­n­cia de datos.

Copia del disco duro: ¿cuándo y por qué crearla?

La clonación de discos duros suele emplearse a la hora de sustituir un disco clásico (Hard Disk Drive /HDD) por uno más moderno, uno de mayor capacidad o uno de tipo SSD (Solid State Drive), que ofrece mucha más velocidad. Este tipo de soportes no solo permiten almacenar y tra­n­s­fe­rir grandes ca­n­ti­da­des de datos, sino también sistemas ope­ra­ti­vos enteros. Si tra­n­s­fie­res el sistema operativo a un disco duro booteable, podrás arrancar tu ordenador con Windows desde el disco y usarlo sin retrasos, como si de la unidad original se tratara. También di­s­po­n­drás, desde el primer momento, de tus datos de usuario y de las he­rra­mie­n­tas ese­n­cia­les para tus tareas ha­bi­tua­les, como los programas de correo ele­c­tró­ni­co y las listas de ma­r­ca­do­res que tanto cuesta recopilar. De hecho, no solo se tra­n­s­fie­ren au­to­má­ti­ca­me­n­te los programas en sí, sino también la co­n­fi­gu­ra­ción y los ajustes pe­r­so­na­les de cada uno de ellos.

Algunos usuarios también usan la clonación de discos duros por razones de seguridad de los datos. Así, en caso de virus, disponen de una copia idéntica de la unidad lista para ser usada y que incluye el sistema operativo. Para pre­pa­rar­se ante este tipo de eme­r­ge­n­cias, es muy re­co­me­n­da­ble crear copias de seguridad cada cierto tiempo en un soporte clonado de repuesto. Las copias de seguridad diarias, en cambio, conviene más crearlas como archivos de imagen de disco, que guardan los datos de forma co­m­pri­mi­da para ahorrar espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to y pueden, además, usarse en es­tra­te­gias de backup, como las basadas en copias de seguridad in­cre­me­n­ta­les y las di­fe­re­n­cia­les.

¿Qué debes tener en cuenta al clonar un disco duro?

La clonación de un disco duro requiere que se cumplan ciertas co­n­di­cio­nes técnicas: el nuevo disco debe tener como mínimo el mismo espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to que la unidad original, por ejemplo. Si se quiere tra­n­s­fe­rir el contenido de un disco duro de portátil a un disco de tipo SSD, se necesita además una carcasa de disco o un cable SATA-USB. Existen también re­pli­ca­do­res de puertos (también llamados es­ta­cio­nes de docking) bastante ase­qui­bles, que puedes aplicar a un SSD para luego co­ne­c­tar­lo por USB al ordenador. Na­tu­ra­l­me­n­te, si el disco SSD al que se quieren tra­n­s­fe­rir los datos ya está integrado en un ordenador de sobremesa, no son ne­ce­sa­rios los puertos externos.

Si quieres crear un clon sencillo de un disco duro para guardar tus datos de usuario, basta con tener el software adecuado para obtener buenos re­su­l­ta­dos rá­pi­da­me­n­te. En cambio, a la hora de clonar un sistema entero, el proceso se complica. Una vez realizada la tra­n­s­fe­re­n­cia, hay que ase­gu­rar­se de que el nuevo soporte de datos pueda arra­n­car­se (es decir, sea booteable) y, además, de que sea re­co­no­ci­do al arrancar el sistema. Si se utilizan soportes de datos muy actuales, por ejemplo, Windows podría necesitar co­n­tro­la­do­res es­pe­cí­fi­cos para poder ini­ciar­los e in­te­grar­los al arrancar. Los fa­bri­ca­n­tes de discos duros ofrecen este tipo de co­n­tro­la­do­res en sus páginas web para que el usuario los instale ma­nua­l­me­n­te.

Además, puede que el arranque con el nuevo hardware requiera ciertos ajustes en el BIOS. Quizá haya que definir el nuevo disco duro como medio de arranque principal, por ejemplo. Por otro lado, si se quiere tra­n­s­fe­rir el sistema operativo a un nuevo soporte, conviene tener un di­s­po­si­ti­vo de re­cu­pe­ra­ción (como puede ser un DVD booteable en Windows) al que poder recurrir si fuera necesario hacer re­pa­ra­cio­nes. 

La migración o tra­n­s­fe­re­n­cia del sistema operativo puede ser una buena opo­r­tu­ni­dad para liberarlo de datos in­ne­ce­sa­rios. Si hace mucho que usas Windows y no lo has limpiado re­gu­la­r­me­n­te, pro­ba­ble­me­n­te habrás acumulado datos antiguos que ya no necesitas, quizá en di­re­c­to­rios de in­s­ta­la­ción te­m­po­ra­les o en la caché del navegador. Muchas co­ne­xio­nes de red guardadas pro­ba­ble­me­n­te ya no en­cue­n­tren la red en cuestión y puede que las listas de ma­r­ca­do­res lleven a sitios web que ya ni siquiera existen.

Una vez realizada la migración, con la limpieza previa incluida, di­s­po­n­drás de un sistema op­ti­mi­za­do, con un mejor re­n­di­mie­n­to y una es­tru­c­tu­ra más or­ga­ni­za­da. Na­tu­ra­l­me­n­te, el proceso de clonación será más rápido si no han de tra­n­s­fe­ri­r­se grandes ca­n­ti­da­des de datos. Sin embargo, tra­n­s­fe­rir el sistema operativo a un nuevo soporte solo resulta ventajoso si el sistema Windows en cuestión ya está libre de contenido in­ne­ce­sa­rio y funciona sin problemas. De lo contrario, en lugar de clonar el sistema operativo, vale la pena instalar uno nuevo.

Antes de iniciar el software de clonación, de­s­co­ne­c­ta del sistema los soportes de datos que no in­te­r­ve­n­gan. Así evitarás que, en el peor de los casos, se escoja como receptor un soporte equi­vo­ca­do, se so­bree­s­cri­ba su contenido y ya no se pueda recuperar. Además, al descartar las unidades que no necesitas, verás los cambios en el proceso de clonación de forma más clara, es­pe­cia­l­me­n­te si lo llevas a cabo por primera vez.

Entre los pre­pa­ra­ti­vos de la migración del sistema también está la pro­te­c­ción ante una posible pérdida de datos. Se re­co­mie­n­da copiar todos los datos, o al menos los más im­po­r­ta­n­tes, en un soporte de resguardo que no esté implicado en la clonación, ya que los datos que se dañen o se so­bree­s­cri­ban durante el proceso, por lo general, no pueden re­s­tau­rar­se. Si para la clonación quieres utilizar un disco duro que contenga archivos, asegúrate pre­via­me­n­te de hacer una copia de seguridad de aquellos que puedas querer recuperar. Gracias a este tipo de copias, volver al estado inicial de los archivos no supone ningún problema.

Si quieres ase­gu­rar­te de que el clon del disco duro funciona y no puede causar problemas, puedes tomar una medida de pre­ve­n­ción adicional: pedir a Windows 10 que busque, con sus funciones estándar, posibles fallos en las unidades y los solucione. Puedes hacerlo ac­ce­die­n­do a la siguiente he­rra­mie­n­ta:

Ve al disco duro en cuestión a través del ex­plo­ra­dor de archivos (p. ej: unidad “Datos”, letra “I:”) > clic derecho sobre el disco > “Pro­pie­da­des” > pestaña “He­rra­mie­n­tas” > “Co­m­pro­ba­ción de errores” > Haz clic en “Comprobar”.

Windows 10, no obstante, no ofrece ninguna función integrada para clonar un disco duro. Para el usuario, la manera más segura y sencilla de hacerlo es uti­li­za­n­do so­lu­cio­nes de software es­pe­cia­li­za­do. A co­n­ti­nua­ción te ex­pli­ca­mos cómo clonar discos duros usando AOMEI Backupper Standard, Macrium Reflect y Acronis True Image 2020. Los ejemplos que pre­se­n­ta­mos in­vo­lu­cran un máximo de dos soportes de datos. Si hubiese más soportes co­ne­c­ta­dos, los programas también los mo­s­tra­rían, ¡por eso es tan im­po­r­ta­n­te que te asegures de no se­le­c­cio­nar otro disco por error!

Nota

Una de las razones por las que una clonación de disco duro puede fracasar es la presencia de pa­r­ti­cio­nes en­cri­p­ta­das en la unidad.

Clonar un disco duro con AOMEI Backupper Standard

Al iniciar el programa, AOMEI Backupper Standard abre una pantalla de inicio con di­fe­re­n­tes funciones. Haz clic en la casilla “Clonar” para acceder a más opciones al respecto. La opción “Clonar Sistema” te permite crear una copia booteable que incluya el sistema operativo. También puedes copiar pa­r­ti­cio­nes o discos duros. Sigue leyendo para ver, paso a paso, cómo clonar un disco duro:

Haz clic en “Clonar Disco” y se abrirá el menú “Disco de origen” con una lista de las unidades co­ne­c­ta­das, entre las que deberás escoger aquella cuyo contenido desees copiar. Luego, haz clic en “Siguiente” para pasar a se­le­c­cio­nar el disco duro de destino: 

Una vez hayas elegido el disco duro de destino, haz clic de nuevo en “Siguiente” y verás un resumen del proceso de copiado que va a rea­li­zar­se:

En el borde inferior de la ventana de programa puedes activar funciones adi­cio­na­les:

  • Editar pa­r­ti­cio­nes en el disco de destino (co­n­fi­gu­ra­ción del tamaño de partición o volumen, asi­g­na­ción del espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to)
  • Alinear partición o volumen para optimizar el SSD (opción muy re­co­me­n­da­ble, ya que aumenta el re­n­di­mie­n­to de los discos SSD)
  • Clonar sector por sector (copia exacta del disco duro, sin ex­ce­p­cio­nes, in­clu­ye­n­do sectores que se estén usando en ese momento, que estén vacíos o de­fe­c­tuo­sos)

Durante el proceso de copiado puedes pedir que se te muestren los detalles para seguirlo muy de cerca:

Pasado cierto tiempo, se anunciará la fi­na­li­za­ción del proceso de clonación:

Clonar un disco duro con Macrium Reflect

Nota

Al iniciar el programa, la interfaz se mostrará por defecto en inglés. Con la co­m­bi­na­ción de teclas [Ctrl]+[Mayús]+[L] puedes cambiar el idioma.

Macrium Reflect muestra como pantalla de inicio una lista de las unidades de al­ma­ce­na­mie­n­to di­s­po­ni­bles. Se­le­c­cio­na el disco cuyos datos desees tra­n­s­fe­rir y haz clic en la opción “Clonar este disco” para que comience el proceso de clonación:

A co­n­ti­nua­ción, el programa abre otra ventana para se­le­c­cio­nar el disco duro de destino. Al hacer clic en “Se­le­c­cio­ne un disco al que clonar” se se­le­c­cio­na la unidad de destino y se muestra en una vista separada:

El disco de destino (1) se muestra entonces en la ventana de programa junto al disco de origen:

Cuando hagas clic en “Siguiente” (2) podrás decidir si los procesos de copia que sigan han de rea­li­zar­se entre las mismas unidades de al­ma­ce­na­mie­n­to que las del proceso actual. Si se­le­c­cio­nas la opción “Agregar programa” (1) se abrirá un asistente desde el que podrás es­ta­ble­cer un horario para crear copias de seguridad au­to­má­ti­ca­me­n­te:

Haz clic de nuevo en “Siguiente” (2) y se mostrará un resumen del proceso de copia:

A co­n­ti­nua­ción, haz clic en “Finalizar” y podrás cambiarle el nombre al disco clonado para ide­n­ti­fi­car­lo mejor (el nombre por defecto es “Mi clon”). Si quieres, también puedes guardar el proceso de copiado para repetirlo (como archivo XML):

Cuando hagas clic en “Aceptar” se abrirá un nuevo cuadro de diálogo en el que deberás confirmar, por última vez, la copia (es decir, la re­es­cri­tu­ra) de los datos. Si la casilla de la parte interior está activada (1), el proceso comenzará en cuanto hagas clic en “Continuar”:

Por último, aparecerá una ventana de estado que mostrará la evolución y la fi­na­li­za­ción del proceso de clonación:

Clonar un disco duro con Acronis True Image 2020

Estos son los pasos que debes seguir si quieres clonar un disco duro usando Acronis True Image:

Al abrir el programa, ve al menú “He­rra­mie­n­tas” de la barra lateral y escoge la opción “Clonar disco”. A co­n­ti­nua­ción, escoge un “modo de clonación”: o bien “au­to­má­ti­co”, o bien “manual”. La clonación au­to­má­ti­ca es una buena opción en la mayoría de casos. Sin embargo, si quieres una tra­n­s­fe­re­n­cia de datos más a tu medida, el modo manual te permite ajustar algunos detalles. El siguiente paso es escoger el disco de destino. Haz clic en “Siguiente” para se­le­c­cio­nar el disco receptor, es decir, aquel en el que se alojará el clon. Una vez hayas co­m­pro­ba­do todos los ajustes definidos, haz clic en “Proceder”.

Acronis no permite clonar discos dinámicos. Este tipo de discos se usan en sistemas ope­ra­ti­vos Windows, entre otras cosas, para apro­ve­char ar­qui­te­c­tu­ras más complejas de al­ma­ce­na­mie­n­to y gestión de datos (por ejemplo, para ampliar el tamaño de las pa­r­ti­cio­nes). Los fa­bri­ca­n­tes también advierten de que, si bien los sistemas Windows pueden tra­n­s­fe­ri­r­se a un disco externo mediante un puerto USB, el ordenador no podrá arra­n­car­se desde la unidad externa con ese tipo de conexión. Por eso, re­co­mie­n­dan crear el clon del disco de sistema co­ne­c­ta­n­do el disco SSD o HDD a través de un cable SATA al ordenador. Algunos or­de­na­do­res de sobremesa disponen de puertos externos para conectar cables SATA, mientras que, en otros or­de­na­do­res, estos cables solo pueden co­ne­c­tar­se di­re­c­ta­me­n­te a la placa base. Aquí en­co­n­tra­rás una guía para clonar discos duros de or­de­na­do­res po­r­tá­ti­les.

Una vez clonado el disco duro: formatear el espacio libre para usarlo como volumen

Tras clonar, uti­li­za­n­do alguno de los programas me­n­cio­na­dos, un disco duro en una unidad de mayor capacidad, la unidad receptora seguirá di­s­po­nie­n­do de espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to sin asignar, es decir, de espacio libre. Con la he­rra­mie­n­ta “Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos” de Windows podrás formatear dicho espacio libre para que funcione como una partición o volumen. De este modo podrás apro­ve­char toda la capacidad de la que dispone el soporte de datos.

Para acceder a la “Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos”, haz clic derecho en el símbolo de Windows, ubicado en el extremo izquierdo de la barra de tareas. En el menú de contexto que se abrirá, escoge la opción “Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos”. Verás entonces una lista de las unidades co­ne­c­ta­das y, tras ella, el espacio que aún no ha sido asignado. Vuelve a hacer clic derecho y aparecerá otro menú: si se­le­c­cio­nas “Nuevo volumen simple”, se abrirá un asistente de Windows:

El asistente te guiará, paso por paso, para realizar los ajustes ne­ce­sa­rios. De esta forma podrás darle al volumen o partición un nombre pe­r­so­na­li­za­do y asignarle una letra. Al final del proceso se mostrará el volumen en el ex­plo­ra­dor de archivos de Windows y ya podrás guardar datos en él:

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