FOMO, acrónimo de “fear of missing out”, describe el miedo a perderse algo y es un fenómeno social re­la­cio­na­do es­tre­cha­me­n­te con la di­gi­ta­li­za­ción de nuestro mundo actual. Cada vez son más las personas que conocen este se­n­ti­mie­n­to, que se puede convertir en una verdadera carga psi­co­ló­gi­ca.

Sigue leyendo para conocer la causa de FOMO, sus co­n­se­cue­n­cias y qué medidas puedes tomar para vencer este miedo.

¿Qué es FOMO?

La expresión “fear of missing out” puede en­te­n­de­r­se como el miedo a estar pe­r­dié­n­do­se algo im­po­r­ta­n­te y se viene uti­li­za­n­do desde hace unos años sobre todo en los medios de co­mu­ni­ca­ción. En el habla cotidiana se escucha más bien entre los grupos de los más jóvenes.

De­fi­ni­ción

FOMO describe el miedo a perderse un aco­n­te­ci­mie­n­to emo­cio­na­n­te e in­te­re­sa­n­te y el se­n­ti­mie­n­to de que los demás tienen una vida mejor y más plena. Con este término se asocia la necesidad de estar pe­r­ma­ne­n­te­me­n­te en contacto con los demás de manera digital para saber lo que están haciendo.

El FOMO tiene muchas caras y des­en­ca­de­na­n­tes.

Ac­ti­vi­da­des de amigos: a menudo guarda relación con las ac­ti­vi­da­des que realizan los amigos y conocidos y en las que no se participa por el motivo que sea. Es cuando el miedo a ser excluido y a no gustar a aquellos que son im­po­r­ta­n­tes para uno/a mismo/a llama a la puerta.

De­ma­sia­das po­si­bi­li­da­des: FOMO también puede des­en­ca­de­nar­se sin que nuestros amigos tengan algo que ver, sino, por ejemplo, por el hecho de contar con un amplio abanico de po­si­bi­li­da­des para planear nuestro tiempo libre y, en principio, nuestra propia vida: ¿no tendría que haber ido mejor al otro concierto?, ¿no hubiera sido mejor decidirme por el otro trabajo?

Estar al día: otra causa de este miedo es el continuo flujo de noticias ac­ce­si­bles en cualquier momento con un simple toque sobre el teléfono. Es prá­c­ti­ca­me­n­te imposible ma­n­te­ne­r­se ac­tua­li­za­do las 24 horas del día. A pesar de ello, las personas que padecen FOMO lo intentan y pasan de una ac­tua­li­za­ción a una página de noticias, y luego a la app de me­n­sa­je­ría para no perderse ninguna tendencia, novedad u opo­r­tu­ni­dad.

Hecho

En el marketing digital, el FOMO se utiliza de manera de­li­be­ra­da para in­cre­me­n­tar las ventas de un producto. Por ejemplo, en las páginas web se integran cuentas atrás que indican el número de días durante los que el producto estará todavía di­s­po­ni­ble.

FOMO: el si­g­ni­fi­ca­do de las redes sociales

El término FOMO apareció por primera vez en el nuevo milenio como co­n­se­cue­n­cia de la expansión de las redes sociales. Sin embargo, no es algo nuevo, pues se trata de un fenómeno tan antiguo como la propia humanidad. El miedo a des­apro­ve­char la vida, a dejar pasar opo­r­tu­ni­da­des o a tomar de­ci­sio­nes erróneas son cosas que el ser humano ya conocía desde siempre. Las redes sociales solamente han ma­g­ni­fi­ca­do la in­te­n­si­dad y la fre­cue­n­cia del “fear of missing out”.

Porque, gracias a Facebook, Instagram y cía., podemos echar un vistazo co­n­s­ta­n­te­me­n­te a la vida de los demás. Vemos a amigos con su recién estrenada familia, a conocidos que han dejado su trabajo y ahora viajan por el mundo, y al em­pre­sa­rio en línea que con vei­n­ti­po­cos ya tiene varios millones de euros en el banco. El es­ca­pa­ra­te digital nos induce co­n­ti­nua­me­n­te a comparar nuestra vida con la de los demás.

De pronto nos parece que nuestra vida es aburrida, insípida y nos vemos a nosotros mismos como pe­r­de­do­res. Brota la envidia y la au­toe­s­ti­ma se hunde. En tales casos, pasamos por alto algo fu­n­da­me­n­tal, y es que nuestros amigos y conocidos presentan principal o ex­clu­si­va­me­n­te el lado bueno de su vida cotidiana.

Aquellas personas que se sienten so­cia­l­me­n­te aisladas son es­pe­cia­l­me­n­te propensas a de­sa­rro­llar FOMO al usar los medios sociales. Se podría suponer que las pla­ta­fo­r­mas sociales re­pe­r­cu­ten po­si­ti­va­me­n­te porque ofrecen opo­r­tu­ni­da­des para es­ta­ble­cer nuevos contactos, pero los estudios muestran que su efecto es más bien de­s­tru­c­ti­vo.

Quien se desplaza a través de in­nu­me­ra­bles ac­tua­li­za­cio­nes de fotos y vídeos en las que los usuarios celebran su vida apa­re­n­te­me­n­te emo­cio­na­n­te en grupos de amigos, lo único que consigue es ex­pe­ri­me­n­tar más soledad y un se­n­ti­mie­n­to de exclusión si en su caso no tiene una vida social sa­ti­s­fa­c­to­ria. De ahí surge a menudo el ansia por pasar más tiempo en las redes sociales para sentirse parte de un grupo. No obstante, las re­la­cio­nes reales no suelen nacer de esta forma.

¿Quién es propenso a FOMO?

Cualquier persona, y de cualquier edad, puede ex­pe­ri­me­n­tar este miedo. Pero este fenómeno está es­pe­cia­l­me­n­te extendido entre los ado­le­s­ce­n­tes y los adultos jóvenes. Algunos estudios no­r­te­ame­ri­ca­nos confirman que esto se debe sobre todo a que es el grupo de edad que más utiliza los medios sociales.

In­ve­s­ti­ga­do­res de las Uni­ve­r­si­da­des Carleton y McGill de­te­r­mi­na­ron que FOMO afecta a cualquier persona al margen del tipo de pe­r­so­na­li­dad. Así que ni las personas neu­ró­ti­cas ni las ex­tro­ve­r­ti­das tienen una pre­di­s­po­si­ción mayor a sufrir el “fear of missing out”. Sin embargo, aquellas personas que están infelices con su situación personal y cuya necesidad de amor y respeto no está sa­ti­s­fe­cha, son propensas a FOMO en una medida superior a la media.

Hecho

Las personas que in­te­r­pre­ta­ron ciertas ac­ti­vi­da­des (p. ej., el trabajo) como obli­ga­cio­nes en vez de como un hacer vo­lu­n­ta­rio, ob­tu­vie­ron valores más altos de FOMO en los estudios.

¿Cómo se reconoce FOMO y cuáles son las co­n­se­cue­n­cias?

El miedo a perderse algo emo­cio­na­n­te, los se­n­ti­mie­n­tos de envidia al ojear las ac­tua­li­za­cio­nes de las redes sociales de otros, y la preo­cu­pa­ción por dejar de ser la primera opción entre amigos, son cosas que toda persona ex­pe­ri­me­n­ta tarde o temprano. FOMO no es una en­fe­r­me­dad psíquica que deba tratarse, pero puede generar estrés y co­m­po­r­ta­mie­n­tos en­fe­r­mi­zos, con co­n­se­cue­n­cias serias para la salud.

Ya que FOMO y el uso abusivo de los medios sociales están es­tre­cha­me­n­te vi­n­cu­la­dos, se puede ide­n­ti­fi­car fá­ci­l­me­n­te cuándo tu miedo empieza a tornarse preo­cu­pa­n­te.

  • ¿Miras las ac­tua­li­za­cio­nes de tus redes sociales también en va­ca­cio­nes?
  • ¿Piensas cuando estás con amigos en lo que vas a compartir en tus canales y cómo lo vas a hacer?
  • ¿Sientes in­tra­n­qui­li­dad o ne­r­vio­si­s­mo cuando no sabes lo que están haciendo tus amigos?
  • ¿Sientes tristeza cuando descubres en las redes sociales que tus amigos están haciendo algo sin ti?
  • ¿Co­m­prue­bas tus ac­tua­li­za­cio­nes también cuando estás en compañía o durante la comida?

La respuesta afi­r­ma­ti­va a una o más de estas preguntas es un indicador de padecer FOMO. El miedo puede co­n­ve­r­ti­r­se incluso en una adicción pa­to­ló­gi­ca a los medios sociales. Si tienes la sensación de que dependes demasiado de las redes sociales, deberías co­n­si­de­rar la ayuda psi­co­ló­gi­ca.

Además de las muchas horas que las personas con FOMO pasan en las redes sociales, este miedo también puede traer consigo ciertos efectos adversos psi­co­ló­gi­cos y físicos:

  • Problemas de co­n­ce­n­tra­ción
  • Inquietud
  • Estado de ánimo depresivo
  • Estrés
  • Problemas de sueño
  • Molestias psi­co­so­má­ti­cas (dolores de cabeza, su­do­ra­ción, etc.)

Cinco consejos para reducir o vencer tu miedo al ai­s­la­mie­n­to social

No siempre es necesario recurrir a la ayuda psi­co­ló­gi­ca cuando se aprecian síntomas de FOMO. En muchos casos, el miedo se puede controlar con algunos métodos sencillos.

  1. De­s­co­ne­xión: como remedio puedes descargar una apli­ca­ción como Space para Android o Space para iOS que mo­ni­to­ri­zan y limitan tu uso general de las redes sociales o del teléfono móvil.
  2. Ace­p­ta­ción: podemos cubrir nuestras ne­ce­si­da­des, pero nuestros deseos son ili­mi­ta­dos. En cuanto se ha cumplido un deseo, ya tenemos uno nuevo. Se debe aceptar que no se puede tener todo lo que se desea en esta vida. Trata de definir tus valores: ¿qué es realmente im­po­r­ta­n­te para ti? Luego establece prio­ri­da­des co­n­ve­nie­n­te­me­n­te y co­n­cé­n­tra­te en lo que ve­r­da­de­ra­me­n­te te hace feliz.
  3. Diario de gratitud: estudios cie­n­tí­fi­cos también han de­mo­s­tra­do que las personas agra­de­ci­das son más felices. Por eso, lleva un diario de gratitud al día para entrenar tu gratitud. De esta forma, no solo mejoras tu actitud y tu sa­ti­s­fa­c­ción vital, sino también tu sueño, y además rebajas los niveles de estrés. Es su­fi­cie­n­te con escribir cada día tres cosas por las que estás agra­de­ci­do/a. Si utilizas el método con re­gu­la­ri­dad, puedes cortar FOMO de raíz.
  4. Atención: quien tiene miedo a perderse algo no está presente me­n­ta­l­me­n­te, sino viviendo en el pasado (“si me hubiese decidido por la otra opción”) o en el futuro (“lo que otros han co­n­se­gui­do, yo no lo voy a alcanzar jamás en mi vida”). Practica eje­r­ci­cios de atención como la me­di­ta­ción para in­te­rru­m­pi­r­te a ti mismo cuando tus pe­n­sa­mie­n­tos se despidan del aquí y el ahora, y para in­te­rru­m­pir tus viajes ima­gi­na­rios.
  5. Amistades: tómate tiempo para cuidar y mantener tus amistades y re­la­cio­nes en la vida real. En vez de pasarte horas por la tarde de­s­pla­zá­n­do­te por las ac­tua­li­za­cio­nes, queda con alguien o llama a aquel amigo del que hace tiempo que no sabes nada. ¿Tienes pocos amigos? Retoma una afición o aprende algo nuevo y acude a eventos en los que puedas en­co­n­trar­te con personas afines. Merece la pena invertir tiempo en construir amistades reales, porque son el mejor factor de pro­te­c­ción contra la carga psi­co­ló­gi­ca.
Nota

Lo contrario de FOMO se llama JOMO, que es la alegría de perderse algo (“joy of missing out”). Este concepto circula desde hace unos años sobre todo por la red y muestra cómo cada vez más personas se oponen co­n­s­cie­n­te­me­n­te a FOMO, se co­n­ce­n­tran en vivir su propia vida en vez de co­m­pa­rar­se, y disfrutan del momento en vez de co­n­te­m­plar las vidas de otras personas.

Estudios cie­n­tí­fi­cos sobre “fear of missing out”

Hace ya unos años que comenzó a in­ve­s­ti­gar­se la relación entre FOMO y las redes sociales. Sobre todo, en EE UU, los in­ve­s­ti­ga­do­res se co­n­ce­n­tran en sus causas y efectos.

  1. Baker, Zachary & Krieger, Heather & LeRoy, Angie: Fear of missing out. Re­la­tio­n­shi­ps with de­pre­s­sion, mi­n­d­fu­l­ne­ss, and physical symptoms, publicado por Tra­n­s­la­tio­nal Issues in Ps­y­cho­lo­gi­cal Science en 2016.
  2. Burnell, Kaitlyn & George, Madeleine & Vollet, Justin & Eh­re­n­rei­ch, Samuel & Underwood, Marion: Passive social ne­t­wo­r­ki­ng site use and well-being. The mediating roles of social co­m­pa­ri­son and the fear of missing out, publicado en Cy­be­r­p­s­y­cho­lo­gy. Journal of Ps­y­cho­so­cial Research on Cy­be­r­s­pa­ce en 2019.
  3. Maeng, Sally & J. Arbeau, Kelly: #The­S­tru­g­gleI­s­Real: Fear of missing out (FoMO) and no­mo­pho­bia can, but do not always, occur together, publicado en Trinity Western Uni­ve­r­si­ty en 2018.
  4. Mi­l­ya­v­s­ka­ya, Marina & Saffran, Mark & Hope, Nora & Koestner, Richard: Fear of missing out: pre­va­le­n­ce, dynamics, and co­n­se­que­n­ces of ex­pe­rie­n­ci­ng FOMO, en Mo­ti­va­tion and Emotion, 42/2018.
  5. Pr­z­y­b­y­l­s­ki, Andrew K. & Murayama, Kou & DeHaan, Cody R. & Gladwell, Valerie: Mo­ti­va­tio­nal, emotional, and beha­vio­ral co­rre­la­tes of fear of missing out, en Computers in Human Behaviour, 4/2013.
Ir al menú principal