El phishing es uno de los pri­n­ci­pa­les riesgos de seguridad para las empresas. En el comercio ele­c­tró­ni­co y en otros entornos pro­fe­sio­na­les, las firmas digitales ayudan a reforzar la confianza en la co­mu­ni­ca­ción por correo ele­c­tró­ni­co. Con una firma digital, la persona de­s­ti­na­ta­ria puede comprobar si el contenido firmado se ha tra­n­s­mi­ti­do sin cambios y si se firmó con la clave privada asociada al ce­r­ti­fi­ca­do del remitente. El alcance de la ide­n­ti­fi­ca­ción depende del ce­r­ti­fi­ca­do y de su va­li­da­ción; una firma válida no garantiza que el mensaje sea de confianza, y también un correo de phishing puede estar firmado.

Resumen

  • Una firma digital permite detectar cambios en el contenido firmado, pero no los impide.
  • Una firma válida no garantiza que el mensaje sea de confianza: también un correo de phishing puede estar firmado.
  • El alcance de la ide­n­ti­fi­ca­ción depende del ce­r­ti­fi­ca­do y de las co­m­pro­ba­cio­nes rea­li­za­das.
  • S/MIME utiliza ce­r­ti­fi­ca­dos y una PKI; OpenPGP permite verificar las claves de forma de­s­ce­n­tra­li­za­da.
  • Firmar no cifra el contenido. Outlook clásico y el nuevo Outlook tienen co­n­fi­gu­ra­cio­nes di­fe­re­n­tes.

¿Para qué sirve una firma digital en el correo ele­c­tró­ni­co?

Una firma digital en el correo ele­c­tró­ni­co permite comprobar que:

  • el contenido del correo ele­c­tró­ni­co no se ha mo­di­fi­ca­do (in­te­gri­dad) y
  • el mensaje se ha firmado con la clave privada co­rre­s­po­n­die­n­te a la clave pública del ce­r­ti­fi­ca­do (au­te­n­ti­ci­dad). La vi­n­cu­la­ción con la dirección indicada depende de la va­li­da­ción del ce­r­ti­fi­ca­do.

Una firma digital en el correo ele­c­tró­ni­co es una pro­te­c­ción cri­p­to­grá­fi­ca. Permite detectar cambios en el contenido firmado, pero no impide que se modifique ni garantiza la confianza en la persona remitente. Sin embargo, no impide que terceras personas lean el contenido. Si recibes un correo ele­c­tró­ni­co firmado, por ejemplo, en Outlook, puedes ide­n­ti­fi­car­lo fá­ci­l­me­n­te por el símbolo de firma que aparece junto al en­ca­be­za­do.

¿Qué incluye una firma digital para el correo y por qué es im­po­r­ta­n­te?

Una firma digital S/MIME para el correo ele­c­tró­ni­co se basa en un ce­r­ti­fi­ca­do digital y en un par de claves cri­p­to­grá­fi­cas. OpenPGP utiliza otro modelo de gestión y ve­ri­fi­ca­ción de claves. La clave privada se utiliza para firmar el mensaje y debe pe­r­ma­ne­cer bajo el control exclusivo de quien lo envía. La clave pública, en cambio, permite a quien recibe el correo verificar la firma. Para vi­n­cu­lar­la con una dirección o una identidad, también hay que validar el ce­r­ti­fi­ca­do y tener en cuenta qué datos verificó su emisor.

De este modo, la firma digital para el correo cumple dos funciones pri­n­ci­pa­les: permite comprobar la vi­n­cu­la­ción con la clave del firmante y detectar cambios en el contenido firmado. Esto resulta es­pe­cia­l­me­n­te im­po­r­ta­n­te en el in­te­r­ca­m­bio de correos ele­c­tró­ni­cos co­me­r­cia­les, ya que ayuda a detectar ma­ni­pu­la­cio­nes, datos de remitente fa­l­si­fi­ca­dos o intentos de phishing.

Además, una firma digital para el correo puede tener re­le­va­n­cia legal en de­te­r­mi­na­dos contextos. Según el tipo de firma, el ce­r­ti­fi­ca­do utilizado y la normativa aplicable, puede servir como medio de prueba y ayudar a demostrar que un mensaje procede de una persona o entidad concreta.

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¿En qué se di­fe­re­n­cian la firma de correo ele­c­tró­ni­co, la firma ele­c­tró­ni­ca, la firma digital para correo ele­c­tró­ni­co y el cifrado de correo ele­c­tró­ni­co?

La firma digital para correo ele­c­tró­ni­co no debe co­n­fu­n­di­r­se con la firma que puedes crear en un programa de correo y que se inserta al final de un mensaje. Esta firma de correo ele­c­tró­ni­co suele incluir datos de contacto, in­fo­r­ma­ción de la empresa o avisos legales, pero no ofrece pro­te­c­ción cri­p­to­grá­fi­ca.

En México, el Código de Comercio regula la firma ele­c­tró­ni­ca en asuntos del orden comercial. Su artículo 89 define la firma ele­c­tró­ni­ca como datos ele­c­tró­ni­cos uti­li­za­dos para ide­n­ti­fi­car al firmante e indicar que aprueba la in­fo­r­ma­ción de un mensaje de datos. El artículo 89 bis establece que no pueden negarse efectos jurídicos a una in­fo­r­ma­ción por el solo hecho de estar contenida en un mensaje de datos. El artículo 97 exige que la firma sea apropiada para la finalidad del mensaje y considera que una firma ele­c­tró­ni­ca es avanzada o fiable cuando cumple, al menos, estos re­qui­si­tos:

  • Los datos de creación de la firma co­rre­s­po­n­den ex­clu­si­va­me­n­te al firmante en el contexto en que se utilizan.
  • Estos datos estaban bajo su control exclusivo al firmar.
  • Puede de­te­c­tar­se cualquier al­te­ra­ción posterior de la firma.
  • Puede de­te­c­tar­se cualquier al­te­ra­ción posterior de la in­fo­r­ma­ción firmada del mensaje de datos.

Estas reglas pueden co­n­su­l­tar­se en el Código de Comercio.

Las firmas digitales para correo ele­c­tró­ni­co tienen una función técnica: permiten comprobar que el contenido firmado no se ha mo­di­fi­ca­do y que el correo se ha firmado con una clave concreta. Una firma S/MIME ordinaria no co­n­s­ti­tu­ye au­to­má­ti­ca­me­n­te una firma ele­c­tró­ni­ca avanzada o fiable conforme al Código de Comercio. Su eficacia jurídica depende del proceso utilizado, de la finalidad del mensaje y del cu­m­pli­mie­n­to de los re­qui­si­tos legales apli­ca­bles.

Las firmas digitales se utilizan a menudo junto con el cifrado de correo ele­c­tró­ni­co. Firmar di­gi­ta­l­me­n­te un correo significa añadir una firma cri­p­to­grá­fi­ca para confirmar su origen y detectar posibles ma­ni­pu­la­cio­nes. La firma permite detectar cambios no au­to­ri­za­dos, pero no los impide y el mensaje sigue siendo legible. El cifrado de correos ele­c­tró­ni­cos va un paso más allá: protege el contenido para que solo la persona de­s­ti­na­ta­ria prevista pueda de­s­ci­frar­lo. Así, la co­mu­ni­ca­ción también se mantiene co­n­fi­de­n­cial durante la tra­n­s­mi­sión.

¿Cómo funcionan las firmas digitales de correo ele­c­tró­ni­co?

El fu­n­cio­na­mie­n­to de una firma digital para correo ele­c­tró­ni­co se basa en la cri­p­to­gra­fía asi­mé­tri­ca, también conocida como pro­ce­di­mie­n­to de clave pública. Este sistema utiliza dos claves re­la­cio­na­das entre sí: una clave privada y una clave pública. El proceso funciona, de forma si­m­pli­fi­ca­da, de la siguiente manera:

  1. Ge­ne­ra­ción de un valor hash: el programa de correo genera un valor de ve­ri­fi­ca­ción único, llamado hash, a partir del contenido del correo ele­c­tró­ni­co. Este valor re­pre­se­n­ta el contenido del mensaje.
  2. Firma con la clave privada: el valor hash se firma cri­p­to­grá­fi­ca­me­n­te con la clave privada de quien envía el mensaje. Esta clave debe ma­n­te­ne­r­se en secreto y actúa como base de la firma digital.
  3. Envío del correo firmado: la firma digital se envía junto con el mensaje del correo ele­c­tró­ni­co. El contenido sigue siendo legible y la firma permite detectar mo­di­fi­ca­cio­nes del contenido firmado, pero no las impide.
  4. Puesta a di­s­po­si­ción de la clave pública: la clave pública co­rre­s­po­n­die­n­te suele enviarse como parte del ce­r­ti­fi­ca­do adjunto al correo firmado. También puede haberse in­te­r­ca­m­bia­do pre­via­me­n­te o estar di­s­po­ni­ble en un di­re­c­to­rio.
  5. Ve­ri­fi­ca­ción de la firma al recibir el correo: el programa de correo de quien recibe el mensaje utiliza la clave pública para verificar la firma y calcula de nuevo el valor hash del contenido recibido.
  6. Co­m­pa­ra­ción de los valores de ve­ri­fi­ca­ción: si el nuevo valor hash coincide con el valor ve­ri­fi­ca­do a partir de la firma, se puede comprobar cri­p­to­grá­fi­ca­me­n­te que el correo se firmó con la clave privada co­rre­s­po­n­die­n­te y que el contenido firmado no se ha mo­di­fi­ca­do durante el envío.
  7. Asi­g­na­ción de la identidad: para vincular la clave utilizada con una dirección, persona u or­ga­ni­za­ción, se co­m­prue­ban el ce­r­ti­fi­ca­do, su cadena de confianza, su vigencia y su estado de re­vo­ca­ción. El alcance de la ide­n­ti­fi­ca­ción depende de los datos que verificó el emisor.
Imagen: Funcionamiento de una firma digital
Las firmas digitales funcionan mediante valores hash y un pro­ce­di­mie­n­to de clave pública y privada.

¿Cómo se verifica la identidad en una firma digital de correo ele­c­tró­ni­co?

En S/MIME, los ce­r­ti­fi­ca­dos digitales vinculan una clave pública con una dirección de correo y, según el perfil, con datos de una persona u or­ga­ni­za­ción. Hoy en día, estos ce­r­ti­fi­ca­dos se di­fe­re­n­cian sobre todo por el alcance de la ve­ri­fi­ca­ción realizada antes de su emisión.

Va­li­da­ción del buzón o del dominio

En esta forma de ve­ri­fi­ca­ción se comprueba si la persona so­li­ci­ta­n­te tiene acceso a una dirección de correo ele­c­tró­ni­co o a un dominio concretos. Entre los pro­ce­di­mie­n­tos ha­bi­tua­les están la co­n­fi­r­ma­ción mediante un enlace enviado por correo ele­c­tró­ni­co, la creación de una entrada DNS o la co­lo­ca­ción de un archivo en el servidor web del dominio.

Este tipo de ce­r­ti­fi­ca­dos son adecuados sobre todo para casos de uso técnicos, como correos de sistema au­to­ma­ti­za­dos o co­mu­ni­ca­ción interna. Sin embargo, no ofrecen una prueba sólida de la identidad de una persona física.

Ide­n­ti­fi­ca­ción de la persona o empresa

El nivel de confianza es co­n­si­de­ra­ble­me­n­te mayor cuando se verifica la identidad antes de emitir el ce­r­ti­fi­ca­do. En este caso, se verifica la identidad de una persona, una empresa o un re­pre­se­n­ta­n­te según los pro­ce­di­mie­n­tos del emisor, por ejemplo, mediante la revisión de un documento de identidad oficial, un pro­ce­di­mie­n­to de ide­n­ti­fi­ca­ción por video, un medio de ide­n­ti­fi­ca­ción ele­c­tró­ni­ca o la co­m­pa­ra­ción con registros de or­ga­ni­za­cio­nes.

Los ce­r­ti­fi­ca­dos con este tipo de ve­ri­fi­ca­ción permiten asociar la firma de forma más clara a una persona concreta, a una empresa o a una dirección co­r­po­ra­ti­va. Por eso son es­pe­cia­l­me­n­te im­po­r­ta­n­tes en la co­rre­s­po­n­de­n­cia comercial y en co­mu­ni­ca­cio­nes con posible re­le­va­n­cia jurídica.

Las antiguas cla­si­fi­ca­cio­nes en clases de ce­r­ti­fi­ca­dos, como las clases 1, 2 y 3, no deben co­n­fu­n­di­r­se con los perfiles técnicos actuales de S/MIME. Los re­qui­si­tos del CA/Browser Forum di­s­ti­n­guen ce­r­ti­fi­ca­dos con va­li­da­ción del buzón, de la or­ga­ni­za­ción, de la persona o de la persona vinculada a una or­ga­ni­za­ción. Estos perfiles describen los datos co­m­pro­ba­dos y no de­te­r­mi­nan por sí solos que una firma sea avanzada o fiable conforme al Código de Comercio.

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Ce­r­ti­fi­ca­dos es­pe­cia­les: ce­r­ti­fi­ca­dos gateway o de equipo

Los ce­r­ti­fi­ca­dos descritos suelen uti­li­zar­se para verificar una única dirección de correo ele­c­tró­ni­co. Sin embargo, en las empresas no siempre resulta práctico dotar a cada dirección de correo in­di­vi­dual de su propio ce­r­ti­fi­ca­do de firma digital. Por eso, también existen modelos al­te­r­na­ti­vos:

  • Ce­r­ti­fi­ca­dos de equipo para buzones fu­n­cio­na­les, como info@ o support@
  • Ce­r­ti­fi­ca­dos gateway o de dominio para el envío ce­n­tra­li­za­do y au­to­ma­ti­za­do

Las im­ple­me­n­ta­cio­nes modernas suelen utilizar so­lu­cio­nes de S/MIME alojado. En este modelo, la gestión de claves y los procesos de firma se controlan de forma ce­n­tra­li­za­da. S/MIME alojado funciona como una capa en la que se ad­mi­ni­s­tran distintos ce­r­ti­fi­ca­dos y políticas de firma. La co­m­pa­ti­bi­li­dad depende del cliente de correo, del proveedor y de la co­n­fi­gu­ra­ción utilizada, aunque los programas de correo actuales suelen admitir S/MIME y permiten usar firmas digitales en los correos ele­c­tró­ni­cos.

¿Qué es­tá­n­da­res técnicos existen para la firma digital de correos ele­c­tró­ni­cos?

Para utilizar firmas digitales, primero debes co­n­fi­gu­rar tu cliente de correo de forma adecuada. Una vez hecho, los procesos de firma y ve­ri­fi­ca­ción se ejecutan au­to­má­ti­ca­me­n­te en segundo plano.

Si quieres añadir una firma digital para el correo, puedes recurrir pri­n­ci­pa­l­me­n­te a dos es­tá­n­da­res: S/MIME u OpenPGP. Ambos definen el pro­ce­di­mie­n­to técnico para crear, tra­n­s­mi­tir y verificar firmas digitales en correos ele­c­tró­ni­cos. Funcionan con el mismo principio básico de cri­p­to­gra­fía asi­mé­tri­ca, pero se di­fe­re­n­cian en la forma de confirmar ide­n­ti­da­des y organizar las claves.

  • S/MIME utiliza ce­r­ti­fi­ca­dos X.509 y una in­frae­s­tru­c­tu­ra ce­n­tra­li­za­da de ce­r­ti­fi­ca­dos basada en au­to­ri­da­des de ce­r­ti­fi­ca­ción. Esto facilita su uso en empresas con muchos usuarios y re­s­po­n­sa­bi­li­da­des cla­ra­me­n­te definidas. La versión S/MIME 4.0 está es­pe­ci­fi­ca­da en RFC 8551.
  • OpenPGP define un pro­ce­di­mie­n­to con gestión de­s­ce­n­tra­li­za­da de claves, en el que los usuarios generan e in­te­r­ca­m­bian sus propias claves. En este caso, la confianza no depende de una autoridad central, sino de la ve­ri­fi­ca­ción directa de las claves. La es­pe­ci­fi­ca­ción actual del estándar es RFC 9580.
Hecho

La co­n­fi­gu­ra­ción inicial, la co­n­vi­ve­n­cia de distintos es­tá­n­da­res, la co­m­pa­ti­bi­li­dad entre clientes de correo y, en algunos casos, los costos de ce­r­ti­fi­ca­dos o so­lu­cio­nes ge­s­tio­na­das son algunas de las razones por las que los correos ele­c­tró­ni­cos firmados di­gi­ta­l­me­n­te todavía no se usan de forma ge­ne­ra­li­za­da.

So­lu­cio­nes de seguridad co­m­ple­me­n­ta­rias a las firmas digitales de correo ele­c­tró­ni­co

Las firmas digitales protegen la in­te­gri­dad y au­te­n­ti­ci­dad de mensajes in­di­vi­dua­les. En la práctica, pueden co­m­ple­me­n­tar­se con otros me­ca­ni­s­mos de seguridad para detectar mejor ataques modernos, como el phishing asistido por IA o el Business Email Co­m­pro­mi­se (BEC). Este último consiste en un fraude por correo co­r­po­ra­ti­vo basado en la su­pla­n­ta­ción de ide­n­ti­da­des de confianza. En una ar­qui­te­c­tu­ra de seguridad integral, las so­lu­cio­nes basadas en in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial pueden reforzar la firma digital para el correo al analizar el contexto de los mensajes y detectar señales de riesgo adi­cio­na­les.

IA: análisis co­n­te­x­tual como co­m­ple­me­n­to

La in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial ha cambiado de forma notable los ataques basados en correo ele­c­tró­ni­co. Hoy en día, muchos correos de phishing están bien re­da­c­ta­dos, se adaptan al contexto y pueden pe­r­so­na­li­zar­se para una empresa o una persona concreta. Esto hace que las señales clásicas de aviso, como la mala gramática o las ex­pre­sio­nes poco naturales, pierdan im­po­r­ta­n­cia.

Para detectar mejor los ataques como el phishing asistido por IA, muchas empresas utilizan he­rra­mie­n­tas de seguridad basadas en in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial. Estas so­lu­cio­nes evalúan riesgos, analizan patrones de co­mu­ni­ca­ción y examinan los mensajes entrantes en busca de señales so­s­pe­cho­sas:

  • Microsoft Defender para Office 365: ayuda a detectar phishing, su­pla­n­ta­cio­nes de identidad y ataques BEC mediante análisis au­to­ma­ti­za­do y apre­n­di­za­je au­to­má­ti­co
  • Funciones de seguridad de Google Workspace: modelos de apre­n­di­za­je au­to­má­ti­co para reconocer patrones so­s­pe­cho­sos en la co­mu­ni­ca­ción por correo ele­c­tró­ni­co
  • Proo­f­poi­nt y Mimecast: gateways de seguridad de correo ele­c­tró­ni­co con detección de amenazas, análisis de co­m­po­r­ta­mie­n­to y pro­te­c­ción frente a ataques dirigidos

Estas he­rra­mie­n­tas basadas en IA no generan por sí mismas una firma digital para correo ele­c­tró­ni­co. Que una solución compruebe firmas S/MIME y utilice su resultado en el análisis de riesgo depende del producto y de su co­n­fi­gu­ra­ción; no debe darse por hecho para las he­rra­mie­n­tas citadas. Las firmas digitales permiten verificar la in­te­gri­dad del contenido firmado y su vi­n­cu­la­ción con una clave, mientras que los sistemas de IA ayudan a evaluar el mensaje en un contexto de seguridad más amplio.

So­lu­cio­nes basadas en blo­c­k­chain

Las te­c­no­lo­gías de blo­c­k­chain también se debaten en el contexto de las ide­n­ti­da­des digitales. Conceptos como los ide­n­ti­fi­ca­do­res de­s­ce­n­tra­li­za­dos (DID) y las cre­de­n­cia­les ve­ri­fi­ca­bles, o Ve­ri­fia­ble Cre­de­n­tia­ls, buscan demostrar ide­n­ti­da­des sin depender por completo de au­to­ri­da­des de ce­r­ti­fi­ca­ción centrales.

En el correo ele­c­tró­ni­co, sin embargo, estos enfoques todavía no tienen un uso práctico ge­ne­ra­li­za­do. Es­tá­n­da­res como S/MIME u OpenPGP no están diseñados para in­frae­s­tru­c­tu­ras blo­c­k­chain, y los clientes de correo ha­bi­tua­les no ofrecen in­te­gra­cio­nes am­plia­me­n­te es­ta­ble­ci­das para este tipo de modelos.

Aunque la blo­c­k­chain no puede sustituir di­re­c­ta­me­n­te a las firmas digitales de correo ele­c­tró­ni­co, podría co­m­ple­me­n­tar los modelos de identidad y confianza en el futuro. Algunos posibles puntos de apli­ca­ción son:

  • Prueba de in­fo­r­ma­ción de identidad fuera de la propia firma de correo ele­c­tró­ni­co, por ejemplo mediante ide­n­ti­fi­ca­do­res de­s­ce­n­tra­li­za­dos (DID) o cre­de­n­cia­les ve­ri­fi­ca­bles
  • Registro difícil de manipular de asi­g­na­cio­nes de identidad o de eventos re­la­cio­na­dos con ce­r­ti­fi­ca­dos, como emisión o re­vo­ca­ción
  • Co­m­ple­me­n­to de los ce­r­ti­fi­ca­dos clásicos con metadatos adi­cio­na­les pro­te­gi­dos frente a fa­l­si­fi­ca­cio­nes

Estos enfoques todavía tienen un papel limitado en la práctica. Para el tráfico de correo ele­c­tró­ni­co, la re­fe­re­n­cia técnica sigue siendo clara: S/MIME utiliza ce­r­ti­fi­ca­dos X.509 y una in­frae­s­tru­c­tu­ra de clave pública (PKI), mientras que OpenPGP permite gestionar y verificar las claves de forma de­s­ce­n­tra­li­za­da, sin exigir la misma PKI de au­to­ri­da­des de ce­r­ti­fi­ca­ción. En el futuro, la blo­c­k­chain podría actuar como una capa externa de confianza, pero no como sustituto directo de S/MIME u OpenPGP.

Biometría: au­te­n­ti­ca­ción en lugar de firma

Los métodos bio­mé­tri­cos, como la huella dactilar o el re­co­no­ci­mie­n­to facial, no su­s­ti­tu­yen a las firmas digitales, pero pueden reforzar su uso. Su función no consiste en crear la firma cri­p­to­grá­fi­ca, sino en proteger el acceso al proceso de firma.

En la práctica, la biometría puede uti­li­zar­se en dos momentos:

  • Pro­te­c­ción del acceso a la clave privada: la clave privada se almacena en un entorno protegido, por ejemplo, en un módulo de seguridad hardware, un di­s­po­si­ti­vo seguro o un servicio de gestión de claves. Antes de uti­li­zar­la, el sistema puede exigir una au­te­n­ti­ca­ción bio­mé­tri­ca, como la huella dactilar o el re­co­no­ci­mie­n­to facial. Solo tras una ve­ri­fi­ca­ción correcta se autoriza el proceso de firma.
  • Pro­te­c­ción de la ve­ri­fi­ca­ción de identidad antes de emitir el ce­r­ti­fi­ca­do: los métodos bio­mé­tri­cos también pueden uti­li­zar­se antes de crear la firma digital para el correo, por ejemplo, durante la emisión del ce­r­ti­fi­ca­do. En estos procesos ayudan a comprobar la identidad de la persona so­li­ci­ta­n­te, realizar controles de prueba de vida (liveness checks) y reducir el riesgo de fraude de identidad.

Cómo firmar un correo ele­c­tró­ni­co con firma digital en Microsoft Outlook

En esta sección en­co­n­tra­rás una in­tro­du­c­ción a la co­n­fi­gu­ra­ción y ac­ti­va­ción de una firma digital para el correo en Microsoft Outlook para Windows. La co­n­fi­gu­ra­ción en el Outlook clásico es diferente de la co­n­fi­gu­ra­ción en el nuevo Outlook. Por eso, antes de empezar conviene comprobar qué versión de Outlook utilizas.

Co­n­fi­gu­ra­ción en el Outlook clásico

Paso 1: obtener e instalar el ce­r­ti­fi­ca­do digital

Los ce­r­ti­fi­ca­dos S/MIME los emiten distintos pro­vee­do­res, ya sea con una simple va­li­da­ción del buzón de correo o con una ve­ri­fi­ca­ción de identidad adicional. Tras la emisión, no­r­ma­l­me­n­te recibes el ce­r­ti­fi­ca­do como un archivo, por ejemplo, .p12 o .pfx. Al abrirlo, puedes in­s­ta­lar­lo en el sistema operativo y guardarlo en el almacén de ce­r­ti­fi­ca­dos pe­r­so­na­les. Después, Outlook puede acceder a ese ce­r­ti­fi­ca­do.

Paso 2: activar el ce­r­ti­fi­ca­do en Outlook

  1. Abre Outlook, haz clic en Archivo y luego en Opciones, y fi­na­l­me­n­te se­le­c­cio­na Centro de confianza.
  2. Haz clic en Co­n­fi­gu­ra­ción del Centro de confianza y, a co­n­ti­nua­ción, se­le­c­cio­na Seguridad del correo ele­c­tró­ni­co.
  3. En Correo ele­c­tró­ni­co cifrado, haz clic en Co­n­fi­gu­ra­ción. Si necesitas se­le­c­cio­nar otro ce­r­ti­fi­ca­do, elige uno válido para firma digital junto a Ce­r­ti­fi­ca­do de firma.
Imagen: Configurar firmas de correo electrónico en el Outlook clásico
El ce­r­ti­fi­ca­do digital se puede importar en el “Centro de confianza” dentro de la co­n­fi­gu­ra­ción de Outlook.

Paso 3: redactar y enviar un correo ele­c­tró­ni­co firmado

Al redactar un nuevo correo ele­c­tró­ni­co, puedes activar de forma es­pe­cí­fi­ca la firma digital para el correo. Para ello, en la ventana del mensaje se­le­c­cio­na Opciones y haz clic en Firmar este mensaje. Outlook genera au­to­má­ti­ca­me­n­te la firma digital al enviarlo. El contenido del correo sigue siendo legible, pero queda protegido cri­p­to­grá­fi­ca­me­n­te frente a mo­di­fi­ca­cio­nes no de­te­c­ta­das.

Quienes reciban el mensaje verán en Outlook un icono o aviso que indica que el correo ele­c­tró­ni­co está firmado di­gi­ta­l­me­n­te. Al hacer clic en el icono de la firma, pueden consultar detalles como la validez de la firma, el ce­r­ti­fi­ca­do utilizado y la entidad de ce­r­ti­fi­ca­ción co­rre­s­po­n­die­n­te.

Co­n­fi­gu­ra­ción en el nuevo Outlook

Paso 1: obtener el ce­r­ti­fi­ca­do digital

Los ce­r­ti­fi­ca­dos S/MIME los emiten distintos pro­vee­do­res, ya sea con una simple va­li­da­ción del buzón de correo o con una ve­ri­fi­ca­ción de identidad adicional. Tras la emisión, no­r­ma­l­me­n­te recibes el ce­r­ti­fi­ca­do como archivo, por ejemplo, .p12 o .pfx. Para el nuevo Outlook para Windows, ten preparado el archivo con el ID digital y la co­n­tra­se­ña utilizada al ex­po­r­tar­lo; se importa di­re­c­ta­me­n­te en la co­n­fi­gu­ra­ción de S/MIME de Outlook.

Paso 2: activar el ce­r­ti­fi­ca­do en Outlook

  1. En Outlook, abre Co­n­fi­gu­ra­ción > Correo > S/MIME.
  2. En Id. digitales (ce­r­ti­fi­ca­dos), haz clic en Importar y luego en Examinar para se­le­c­cio­nar el archivo del ID digital.
  3. Introduce la co­n­tra­se­ña utilizada al exportar el ce­r­ti­fi­ca­do a ese archivo y completa la im­po­r­ta­ción.
Imagen: Configurar firmas de correo electrónico en el nuevo Outlook
El ce­r­ti­fi­ca­do digital puede im­po­r­tar­se en “S/MIME” desde la co­n­fi­gu­ra­ción de Outlook.

Paso 3: redactar y enviar un correo ele­c­tró­ni­co firmado

Al redactar un nuevo correo ele­c­tró­ni­co, puedes activar la firma digital para ese mensaje. En la cinta de opciones, se­le­c­cio­na Opciones > Más opciones > Firmar di­gi­ta­l­me­n­te este mensaje. Outlook añadirá au­to­má­ti­ca­me­n­te la firma digital cuando envíes el mensaje.

El contenido del correo ele­c­tró­ni­co sigue siendo legible, pero la firma permite detectar si se ha mo­di­fi­ca­do después de firmarlo.

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