Disponer de los archivos de forma ce­n­tra­li­za­da es el fu­n­da­me­n­to del trabajo en equipo su­s­te­n­ta­do por or­de­na­do­res. Muchas empresas ponen a di­s­po­si­ción de sus empleados una red in­fo­r­má­ti­ca local (Local Area Network o LAN) con una pla­ta­fo­r­ma común de al­ma­ce­na­mie­n­to. Este tipo de depósito ofrece numerosas ventajas frente a las so­lu­cio­nes de­s­ce­n­tra­li­za­das, que consisten en discos duros co­ne­c­ta­dos a or­de­na­do­res (Direct Attached Storage, DAS) los que funcionan como di­s­po­si­ti­vos de al­ma­ce­na­mie­n­to. Los re­po­si­to­rios centrales permiten el acceso de varias personas a los mismos do­cu­me­n­tos o tablas, evitando así la creación de di­fe­re­n­tes versiones de un mismo archivo que después hay que in­te­r­ca­m­biar­se. Por último, la gestión de las copias de seguridad es mucho más sencilla en un di­s­po­si­ti­vo central de al­ma­ce­na­mie­n­to que en varios discos duros in­di­vi­dua­les. En las empresas, la base técnica de un depósito central de datos se suele im­ple­me­n­tar, en función de su tamaño, con se­r­vi­do­res de archivos (fi­le­se­r­ver), redes de al­ma­ce­na­mie­n­to (Storage Area Networks, SAN) o los llamados Network Attached Storage. En los últimos años, estos han ganado cierta po­pu­la­ri­dad entre usuarios privados, quienes valoran la libertad de ad­mi­ni­s­trar ce­n­tra­l­me­n­te co­n­te­ni­dos mediales como fotos, vídeos o su colección musical y acceder a ellos desde diversos te­r­mi­na­les. A di­fe­re­n­cia de los se­r­vi­do­res de archivos o las redes SAN de al­ma­ce­na­mie­n­to, los NAS do­mé­s­ti­cos son so­lu­cio­nes completas fáciles de ad­mi­ni­s­trar y están di­s­po­ni­bles a precios muy ase­qui­bles. Ahora bien, ¿qué es un NAS exac­ta­me­n­te y a quién se dirige esta solución de al­ma­ce­na­mie­n­to en red?

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¿Qué es un NAS?

Un Network Attached Storage, NAS por sus siglas, se traduce como al­ma­ce­na­mie­n­to conectado a una red y denomina a un di­s­po­si­ti­vo de al­ma­ce­na­mie­n­to dedicado, conectado a una red local y, en co­m­pa­ra­ción con otras so­lu­cio­nes de re­po­si­to­rio, ca­ra­c­te­ri­za­do por un precio más bajo y una ad­mi­ni­s­tra­ción menos exigente.

Los sistemas de al­ma­ce­na­mie­n­to en red NAS proceden de fa­bri­ca­n­tes como Synology, Seagate Te­ch­no­lo­gy, Netgear, QNAP, Buffalo o Western Digital, que los ofrecen, por regla general, como un di­s­po­si­ti­vo completo con todos los co­m­po­ne­n­tes de hardware y de software que requiere su puesta en marcha. El público objetivo de esta solución de al­ma­ce­na­mie­n­to en red incluye pymes, autónomos y usuarios privados.

Podría decirse que un sistema NAS está co­n­s­trui­do bá­si­ca­me­n­te como un ordenador al uso, in­clu­ye­n­do elementos fu­n­da­me­n­ta­les como un punto de conexión a la red eléctrica, un ve­n­ti­la­dor, una unidad CPU, otra de RAM y un panel de control principal, así como puntos ha­bi­tua­les de conexión como LAN, USB y WLAN.

Un número es­pe­cí­fi­co de medios de al­ma­ce­na­mie­n­to masivo en la forma de discos duros o unidades de estado sólido (SSD, Solid State Drives), así como una co­n­tro­la­do­ra RAID (Redundant Array of In­de­pe­n­de­nt Disks) que se encarga de combinar varios discos en una sola unidad de disco lógica son los pri­n­ci­pa­les co­m­po­ne­n­tes de hardware que requiere la función de al­ma­ce­na­mie­n­to en estos sistemas de al­ma­ce­na­mie­n­to en red. La parte del software la componen un sistema operativo, ge­ne­ra­l­me­n­te Linux, y el software propio.

Cómo funciona un sistema de al­ma­ce­na­mie­n­to NAS

Un sistema NAS consiste fu­n­da­me­n­ta­l­me­n­te en un servidor de archivos op­ti­mi­za­do para el al­ma­ce­na­mie­n­to de datos en redes locales que accede a la red local a través del protocolo de red Windows SMB (Server Message Blocks). Los sistemas basados en Linux usan NFS (Network File System) o FTP (File Transfer Protocol) como protocolo de tra­n­s­fe­re­n­cia, mientras que el hardware Apple apuesta por AFP (Apple Filing Protocol). Muchos NAS admiten el al­ma­ce­na­mie­n­to de copias de seguridad rea­li­za­das con el software de Apple Time Machine.

Una de las funciones pri­n­ci­pa­les de un Network Attached Storage es controlar el acceso a los datos al­ma­ce­na­dos, es­pe­cia­l­me­n­te en un ámbito como el pro­fe­sio­nal, donde se requiere depositar en la misma pla­ta­fo­r­ma los datos de di­fe­re­n­tes usuarios, pro­te­gi­dos los unos de los otros.  

Con unos precios co­m­pa­ra­ti­va­me­n­te más reducidos, los sistemas de al­ma­ce­na­mie­n­to NAS, además de convencer al usuario privado, también se orientan al segmento de mercado de­no­mi­na­do SOHO (Small Office, Home Office) y superan a so­lu­cio­nes al­te­r­na­ti­vas en la facilidad a la hora de ad­mi­ni­s­trar­lo, en su alta seguridad ante caídas y en su buen balance ene­r­gé­ti­co.

Ad­mi­ni­s­tra­ción

A di­fe­re­n­cia de lo que ocurre con los se­r­vi­do­res de archivos más comunes, para la puesta en marcha de un servidor NAS no se requiere disponer de tantos co­no­ci­mie­n­tos técnicos. Todos los ajustes en el sistema se realizan a través de un panel gráfico de co­n­fi­gu­ra­ción que se puede abrir en el navegador web de un di­s­po­si­ti­vo cliente conectado en la misma red. Co­ne­c­ta­n­do un PC o un laptop como unidad de disco, se accede có­mo­da­me­n­te al sistema NAS, sin requerir programas es­pe­cia­les para la tra­n­s­fe­re­n­cia de datos. Los sma­r­t­pho­nes, equipos estéreo con conexión wifi y las smart TV, que no soportan la emisión directa de datos, acceden al material al­ma­ce­na­do a través de un servidor de streaming como Two­n­k­y­Me­dia, integrado en el software del NAS, de forma que también se puede usar como re­po­si­to­rio central en el ámbito doméstico.

Seguridad ante caídas y di­s­po­ni­bi­li­dad

Un factor con una im­po­r­ta­n­te in­flue­n­cia en el precio es la cantidad de medios de al­ma­ce­na­mie­n­to o discos duros de que dispone un Network Attached Storage. Mientras que aquellos di­s­po­si­ti­vos con uno o dos discos duros están pensados para usuarios privados, en el mercado también se en­cue­n­tran so­lu­cio­nes pro­fe­sio­na­les con hasta 12 discos, los cuales po­si­bi­li­tan complejas ar­qui­te­c­tu­ras de al­ma­ce­na­mie­n­to que, gracias a la re­du­n­da­n­cia, ga­ra­n­ti­zan una alta seguridad ante caídas y una gran velocidad de tra­n­s­mi­sión de datos. Para ello, los fa­bri­ca­n­tes recurren a los llamados sistemas RAID de al­ma­ce­na­mie­n­to de datos, en los cuales los datos se di­s­tri­bu­yen re­pli­ca­dos en varios discos, de forma que, aunque uno de ellos falle, no se ve afectada ni la seguridad ni la di­s­po­ni­bi­li­dad del NAS en su totalidad. Los niveles RAID más ha­bi­tua­les en un NAS son RAID 0, RAID 1, RAID 5 y RAID 10, que ex­pli­ca­mos a co­n­ti­nua­ción:

  • RAID 0: es­tri­c­ta­me­n­te hablando, en este caso no estamos ante un sistema RAID pro­pia­me­n­te, sino ante un conjunto de discos duros in­de­pe­n­die­n­tes (array of in­de­pe­n­de­nt disks) que es posible co­n­fi­gu­rar para que se di­s­tri­bu­yan el trabajo equi­ta­ti­va­me­n­te. El acceso a los discos, en­ca­de­na­dos entre sí, se realiza entonces de forma paralela, lo que influye en la mejora de la velocidad de tra­n­s­mi­sión. Sin embargo, en este nivel no es posible im­ple­me­n­tar la re­du­n­da­n­cia de datos.
  • RAID 1: en este nivel, la co­n­tro­la­do­ra RAID deposita los datos pa­ra­le­la­me­n­te en dos discos. Este sistema en espejo requiere así, como mínimo, dos discos duros y, como co­n­se­cue­n­cia, los usuarios solo disponen de la mitad de la capacidad real de al­ma­ce­na­mie­n­to, aunque, por otro lado, si uno de los dos discos falla, la seguridad de los datos no se ve afectada.
  • RAID 5: si el Network Attached Storage dispone de tres discos duros, entonces se puede recurrir a este nivel de al­ma­ce­na­mie­n­to, una co­n­s­tru­c­ción que aúna el al­ma­ce­na­mie­n­to re­du­n­da­n­te con un mayor re­n­di­mie­n­to, que deriva del fu­n­cio­na­mie­n­to en paralelo de varios discos duros. En esta forma de almacenar datos, la co­n­tro­la­do­ra RAID crea, cada vez que se guarda un bloque de datos, una suma de ve­ri­fi­ca­ción (checksum) y guarda estos de­no­mi­na­dos códigos de paridad en un disco duro vecino. En este pro­ce­di­mie­n­to la co­n­tro­la­do­ra opera para que los datos y las sumas de ve­ri­fi­ca­ción se di­s­tri­bu­yan por igual en todos los discos. Si uno de los discos cae, la in­fo­r­ma­ción perdida se puede re­co­n­s­truir a partir de los bloques de datos di­s­po­ni­bles. Los códigos de paridad ocupan como máximo un tercio de la capacidad total. Debido a su reducido coste y a la gran seguridad ante fallos, RAID 5 disfruta de una gran po­pu­la­ri­dad.
  • RAID 01 y RAID 10: en este caso se trata de co­m­bi­na­cio­nes de niveles RAID muy populares que se pueden im­ple­me­n­tar a partir de cuatro discos duros. Un sistema RAID 1 di­s­tri­bu­ye los datos, como en el nivel 0, en dos discos como mínimo que, acorde con RAID 1, se reflejan en un mismo número de discos. En el nivel 10, por el contrario, se reflejan primero y se di­s­tri­bu­yen después. En cuanto a la seguridad de los datos, el 10 va por delante, ya que no solo ofrece una mayor seguridad ante caídas, sino también una re­co­n­s­tru­c­ción mucho más rápida. En ambos casos el usuario solo dispone de la mitad de la capacidad total de al­ma­ce­na­mie­n­to.

Cuando no se asigna un nivel RAID a un sistema de al­ma­ce­na­mie­n­to NAS se trata de un JBOD (“Just a Bunch of Disks“), en el cual, aunque se dispone de la capacidad total de al­ma­ce­na­mie­n­to de todos los discos, no se im­ple­me­n­tan medidas para aumentar la seguridad ante caídas ni para acelerar la velocidad de tra­n­s­mi­sión de los datos.

En el caso de usar es­tra­te­gias re­du­n­da­n­tes de al­ma­ce­na­mie­n­to también se requiere llevar a cabo copias de seguridad re­gu­la­r­me­n­te. Los di­s­po­si­ti­vos dirigidos a un uso pro­fe­sio­nal ponen a di­s­po­si­ción del usuario, para ello, la interfaz es­ta­n­da­ri­za­da NDMP (Network Data Ma­na­ge­me­nt Protocol), que permite controlar con un software de backup las opciones de al­ma­ce­na­mie­n­to de un NAS. Lo más habitual es guardar los datos re­gu­la­r­me­n­te si­n­cro­ni­zá­n­do­los con otro NAS con un disco duro externo (USB) o en la nube.

Precios y coste ene­r­gé­ti­co

En el mercado se en­cue­n­tran tanto sistemas NAS completos (los discos duros están incluidos) como carcasas vacías que permiten al usuario escoger la capacidad de al­ma­ce­na­mie­n­to que les conviene, aunque lo tiene que montar él mismo. Los co­m­pa­r­ti­me­n­tos adi­cio­na­les para discos duros permiten ampliar la capacidad a po­s­te­rio­ri. Mientras que el precio de un NAS doméstico puede situarse por debajo de los cien euros, uno pro­fe­sio­nal de gran capacidad puede rondar los mil euros, aunque, es­pe­cia­l­me­n­te en el ámbito em­pre­sa­rial, la inversión puede resultar rentable.

En cuanto al gasto ene­r­gé­ti­co, el suyo es mucho menor que el de un servidor, debido pri­n­ci­pa­l­me­n­te a su reducida amplitud de funciones, ya que en este caso se limita a la de al­ma­ce­na­mie­n­to. Muchos aparatos soportan, además, métodos avanzados de ahorro de energía, como, por ejemplo, la función Standby, que de­s­co­ne­c­ta el di­s­po­si­ti­vo de la red en lapsos pro­lo­n­ga­dos de pausa, in­du­cié­n­do­lo al descanso y re­du­cie­n­do el gasto, incluso en estado de encendido. La función Wake on LAN permite al di­s­po­si­ti­vo ponerse de nuevo en marcha a través de la red.

Po­si­bi­li­da­des de am­plia­ción

Los sistemas de Network Attached Storage no admiten, en general, la in­s­ta­la­ción de software adicional, aunque muchos ofrecen, junto a la función principal de al­ma­ce­na­mie­n­to, la po­si­bi­li­dad de actuar como servidor de impresión. Otros permiten el acceso remoto desde Internet y pueden funcionar como servidor web, FTP o de correo ele­c­tró­ni­co.

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