A la hora de de­sa­rro­llar un producto, se deben tener en cuenta los aspectos más diversos, aceptar co­m­pro­mi­sos y tomar co­n­s­ta­n­te­me­n­te de­ci­sio­nes críticas. Solo de esta forma se puede conseguir un producto de alta calidad. En el centro de atención siempre debe en­co­n­trar­se la sa­ti­s­fa­c­ción del cliente; sin embargo, no nos debemos olvidar de la rea­li­za­ción técnica y la re­n­ta­bi­li­dad. Solo si somos capaces de conciliar estos aspectos, será posible de­sa­rro­llar un buen producto. Aquí es donde entra en escena la House of Quality, casa de la calidad en ca­s­te­llano. Con esta matriz podrás realizar un detallado análisis sobre aspectos re­le­va­n­tes re­la­cio­na­dos con los clientes y con el producto. Aquí te ex­pli­ca­mos cómo funciona.

Casa de la calidad: ¿en qué consiste?

La casa de la calidad es una técnica que pertenece al pro­ce­di­mie­n­to de de­s­plie­gue de la función de calidad (QFD, Quality Function De­plo­y­me­nt). El QFD sirve para asegurar la calidad en la creación de productos y la pre­s­ta­ción de servicios. Para ello, se utilizan distintas matrices. La primera matriz del QFD y, para muchos, la más im­po­r­ta­n­te, se denomina casa de la calidad, nombre que deriva de su peculiar aspecto, ya que el conjunto de tablas que lo configura parece formar una casa con un tejado y alas laterales. En esta matriz, se separan en primer lugar las exi­ge­n­cias del cliente de la apli­ca­ción técnica y se valoran los dos focos de in­flue­n­cia de manera in­de­pe­n­die­n­te. Solo una vez hecho esto se juntan los dos aspectos y se comienza a pla­ni­fi­car la apli­ca­ción.

Hecho

Ya que la casa de la calidad relaciona distintos aspectos del de­sa­rro­llo de un producto, en el de­sa­rro­llo de la matriz deberían pa­r­ti­ci­par distintos de­pa­r­ta­me­n­tos de una empresa. Lo ideal es que en ella colaboren los sectores de marketing, in­ve­s­ti­ga­ción y pro­du­c­ción.

No­r­ma­l­me­n­te, la casa de la calidad se elabora en 10 pasos (a veces 11). En este proceso, se comienza por ide­n­ti­fi­car los deseos del cliente, se continúa con la va­lo­ra­ción de la co­m­pe­te­n­cia y fi­na­l­me­n­te se aborda la apli­ca­ción técnica. En todo ello juegan un papel muy im­po­r­ta­n­te las va­lo­ra­cio­nes por puntos: la im­ple­me­n­ta­ción y las prio­ri­da­des se evalúan mediante un sistema de escalas de puntos.

Cómo crear una casa de la calidad en la práctica

A la hora de rellenar la matriz de una casa de la calidad se ha de seguir una secuencia pree­s­ta­ble­ci­da y, a medida que se va avanzando, se irá formando una imagen de cómo se deberá pla­ni­fi­car el producto (o el servicio). Como todos los de­pa­r­ta­me­n­tos im­pli­ca­dos pa­r­ti­ci­pan en su ela­bo­ra­ción, se evitan posibles co­n­fli­c­tos po­s­te­rio­res cuando se aplique el plan.

En nuestro ejemplo, ela­bo­ra­re­mos la casa de la calidad del de­sa­rro­llo de un robot de cocina. Co­me­n­za­re­mos con una matriz vacía:

Paso 1: ide­n­ti­fi­car las pre­fe­re­n­cias de los clientes

En primer lugar, nos ce­n­tra­re­mos en la parte izquierda de la matriz. Este apartado guarda relación con el marketing: aquí deberás incluir todos los deseos de los clientes que sean re­le­va­n­tes para el producto. Una forma de co­no­ce­r­los es rea­li­za­n­do encuestas. Sin embargo, como los clientes (po­te­n­cia­les) a menudo tampoco tienen una idea clara de lo que quieren de un producto, otros métodos al­te­r­na­ti­vos, como un análisis de mercado, también pueden ser útiles para de­te­r­mi­nar­los. La lista con los deseos de los clientes se conoce como el “Qué”, opuesto al “Cómo” de la im­ple­me­n­ta­ción técnica

En nuestro ejemplo, hemos recogido como exi­ge­n­cias a una gama más extensa de funciones, un diseño moderno y una calidad duradera, re­qui­si­tos que in­clui­re­mos en la lista sin importar el orden.

Paso 2: va­lo­ra­ción de las exi­ge­n­cias de los clientes

In­me­dia­ta­me­n­te al lado de la lista con las exi­ge­n­cias del cliente, se les asignan pu­n­tua­cio­nes del 1 al 5: cuanto más im­po­r­ta­n­te sea el aspecto, más alto será el número (también puedes aplicar tu propia escala si resulta más si­g­ni­fi­ca­ti­vo para el producto y el equipo). La in­fo­r­ma­ción necesaria para realizar esta cla­si­fi­ca­ción se puede obtener mediante encuestas o en directa co­mu­ni­ca­ción con los clientes. De esta in­fo­r­ma­ción podrás deducir qué exi­ge­n­cias deben ser el centro de atención de tu pla­ni­fi­ca­ción.

En nuestro ejemplo, la gama de funciones es lo más im­po­r­ta­n­te para los clientes. Las otras dos exi­ge­n­cias han obtenido va­lo­ra­cio­nes más bajas.

Paso 3: análisis de la co­m­pe­te­n­cia desde la pe­r­s­pe­c­ti­va del cliente

En el tercer paso, obtendrás in­fo­r­ma­ción sobre cómo responde tu producto (pla­ni­fi­ca­do) frente a la co­m­pe­te­n­cia. Para ello, un grupo de clientes se­le­c­cio­na­do y re­pre­se­n­ta­ti­vo comparará tu producto con un producto del líder del mercado (o también con varios productos de la co­m­pe­te­n­cia). La co­m­pa­ra­ción se centra siempre en uno de los aspectos re­le­va­n­tes para el cliente. En nuestro ejemplo, el grupo de clientes valoraría el éxito de la gama de funciones del nuevo producto en co­m­pa­ra­ción con la gama de funciones de los productos de la co­m­pe­te­n­cia.

Aquí también se puede utilizar una escala del 1 al 5. En este caso, el valor 3 indicaría una im­ple­me­n­ta­ción similar por parte de ambos fa­bri­ca­n­tes, un valor inferior re­pre­se­n­ta­ría una peor va­lo­ra­ción respecto a la oferta de la co­m­pe­te­n­cia en el aspecto analizado, mientras que un valor superior indicaría que tu producto tiene una mejor acogida entre los clientes po­te­n­cia­les. Estos datos se incluyen en la tabla co­rre­s­po­n­die­n­te en el margen derecho de la casa de la calidad. Para una mejor vi­sua­li­za­ción, se pueden unir los puntos y obtener así un grafo. Si comparas tu producto con las ofertas de varios co­m­pe­ti­do­res, puedes utilizar distintos colores para dar mayor claridad.

Paso 4: definir las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas del producto

Hasta ahora, nuestra casa de la calidad ha re­pro­du­ci­do la pe­r­s­pe­c­ti­va del cliente y, por tanto, implica al campo del marketing. En el cuarto paso, en cambio, se busca el aporte de los in­ge­nie­ros y los di­se­ña­do­res in­du­s­tria­les. En este momento nos pre­gu­n­ta­re­mos cómo se pueden ma­te­ria­li­zar las exi­ge­n­cias del cliente, es decir, qué pasos deberán tomarse para crear un producto atractivo. A modo de ejemplo, aquí hemos nombrado algunas ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas como la potencia del motor, el sistema de cuchillas, el diseño de la carcasa y los elementos de mando. Esta lista se coloca en el margen superior de la casa.

Paso 5: de­te­r­mi­nar la dirección de la op­ti­mi­za­ción

En este paso también se requieren co­no­ci­mie­n­tos técnicos, pues se trata de de­te­r­mi­nar en qué medida se deben ajustar las funciones actuales del producto a las deseadas por la clientela. Para ello, cuentas con tres iconos:

  • Flecha hacia arriba: la ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca debe ampliarse para op­ti­mi­zar­la.
  • Flecha hacia abajo: la ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca debe limitarse para op­ti­mi­zar­la.
  • Círculo: se alcanza un valor meta.

Siguiendo con nuestro ejemplo, am­plia­ría­mos los sistemas de cuchillas para lograr una mayor gama de funciones. La potencia del motor, sin embargo, ya ha alcanzado el valor meta, por lo que se ha marcado con un círculo. Una flecha hacia abajo la te­n­dría­mos, por ejemplo, si una de las exi­ge­n­cias del cliente fuera la ad­qui­si­ción de un producto es­pe­cia­l­me­n­te más económico. Esto indicaría que se deben reducir los costes, es decir, el rasgo de esta ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca se debe limitar.

Paso 6: deducir in­ter­re­la­cio­nes

En el sexto paso de la co­n­s­tru­c­ción de la casa de la calidad, se rellena la verdadera matriz, por así decirlo, el cuerpo del conjunto. En este punto se tiene en cuenta cómo se re­la­cio­nan cada una de las exi­ge­n­cias del público objetivo con las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas del producto. Para la va­lo­ra­ción de esta relación, se utilizan cuatro valores distintos:

  • Si no existe ninguna conexión en absoluto, se le aplicará un valor igual a 0 o se deja el campo en blanco.
  • Una relación débil obtendrá un valor igual a 1.
  • Una relación in­te­r­me­dia se marcará con un valor igual a 5.
  • Una gran relación obtendrá un valor igual a 9.
Nota

En esta matriz se utiliza una escala lo­ga­rí­t­mi­ca, a di­fe­re­n­cia de la escala lineal que se utilizaba en otros lugares de la casa de la calidad. Esto es im­po­r­ta­n­te para la va­lo­ra­ción final.

En nuestro ejemplo, podemos decir que la relación entre el sistema de cuchillas y la gama de funciones es muy alta, por lo que recibe un 9. Por lo contrario, otros vínculos (como, por ejemplo, la gama de funciones y el diseño de la carcasa) son débiles o di­re­c­ta­me­n­te no existen.

Paso 7: analizar la co­rre­la­ción

A co­n­ti­nua­ción, nos ce­n­tra­re­mos en el tejado de la casa de la calidad, esta es, la zona tria­n­gu­lar que se encuentra sobre la matriz. Aquí se re­pre­se­n­tan las re­la­cio­nes entre las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas del producto. Por lo tanto, nos pre­gu­n­ta­re­mos: ¿qué relación tiene una función del producto con cualquier otra? Decidirás si la relación es positiva, negativa o neutral, si las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas o funciones se co­m­ple­me­n­tan, se bloquean o no se influyen entre sí. El tipo de relación se puede re­pre­se­n­tar mediante +, - y 0.

Una relación negativa se daría si, al im­ple­me­n­tar una ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca, influyera ne­ga­ti­va­me­n­te en la fu­n­cio­na­li­dad de otra. En nuestro ejemplo, no se da este caso. En lugar de eso, nuestros in­ge­nie­ros de­te­r­mi­nan que un diseño ampliado de la carcasa traería consigo más du­ra­bi­li­dad y espacio para los elementos de mando.

Paso 8: de­te­r­mi­nar la im­po­r­ta­n­cia de cada factor

Para de­te­r­mi­nar la im­po­r­ta­n­cia de cada una de las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas del producto, se mu­l­ti­pli­can los valores de­te­r­mi­na­dos en el paso 6 con la va­lo­ra­ción incluida en el paso 2, sumando fi­na­l­me­n­te todos los valores de una columna. Al haber de­te­r­mi­na­do ya el tipo de relación de cada ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca con los deseos de los clientes, ahora dispones de una visión general del si­g­ni­fi­ca­do de cada función. Esto te ayudará en el de­sa­rro­llo posterior del producto. La suma de cada una de las columnas la re­gi­s­tra­rás en la fila inferior y, de esta forma, crearás la base de tu casa de la calidad.

En la práctica, se ha de­mo­s­tra­do la utilidad de registrar por un lado el valor absoluto y por otro el valor relativo. Para ello, anota el valor po­r­ce­n­tual co­m­pa­ra­n­do el valor máximo posible con el resultado real.

Así, en nuestro ejemplo, para la potencia del motor mu­l­ti­pli­ca­ría­mos el valor 5 por la va­lo­ra­ción 5 (25). A co­n­ti­nua­ción, mu­l­ti­pli­ca­ría­mos el valor 5 por la va­lo­ra­ción 3 (15). Fi­na­l­me­n­te, su­ma­ría­mos los dos valores para obtener el valor absoluto (40). Como el valor máximo en nuestro ejemplo es 145, de aquí se deducen los valores para la im­po­r­ta­n­cia relativa de la potencia del motor, de los sistemas de cuchillas, el diseño de la carcasa y los elementos de mando, que se presentan en el siguiente gráfico:

Paso 9: análisis de la co­m­pe­te­n­cia desde la pe­r­s­pe­c­ti­va del ingeniero

En la zona inferior de la casa de la calidad (en el sótano, por así decirlo), puedes colocar un análisis de la co­m­pe­te­n­cia desde la pe­r­s­pe­c­ti­va del de­sa­rro­lla­dor del producto. Al igual que en el paso 3, se co­m­pa­ra­rán los productos propios (y que es posible que solo existan sobre el papel) con los productos de los co­m­pe­ti­do­res. Sin embargo, en este punto son los in­ge­nie­ros los que comparan cada una de las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas del producto y valoran las pre­s­ta­cio­nes propias en co­m­pa­ra­ción con la co­m­pe­te­n­cia. Al igual que en el caso del análisis desde el punto de vista del cliente, se conceden puntos del 1 al 5 y se unen para formar un grafo.

Paso 10: es­ta­ble­cer valores meta

Como último paso, puedes comenzar ya con la pla­ni­fi­ca­ción. Introduce datos concretos como valores meta. En nuestro ejemplo, se puede decir que el sistema de cuchillas se debe ampliar a 10 funciones para sa­ti­s­fa­cer las exi­ge­n­cias.

Otras po­si­bi­li­da­des

Junto a los pasos pre­se­n­ta­dos, en una casa de la calidad se puede incluir más in­fo­r­ma­ción . Algunos equipos atribuyen un grado de di­fi­cu­l­tad a cada ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca de producto. Así, los de­sa­rro­lla­do­res del producto deciden cómo es de co­m­pli­ca­do ajustar la función o el aspecto del producto. Esta in­fo­r­ma­ción también ofrece un enfoque im­po­r­ta­n­te para la pla­ni­fi­ca­ción final. A menudo, también se pueden encontrar textos in­fo­r­ma­ti­vos en forma de ano­ta­cio­nes y leyendas que hacen posible entender los datos en el futuro.

¿Qué utilidad tiene la casa de la calidad?

Utilizar la casa de la calidad ofrece varias ventajas al mismo tiempo. El primer factor positivo ya se ma­te­ria­li­za con la creación del conjunto, que requiere que los empleados de distintos de­pa­r­ta­me­n­tos trabajen co­n­ju­n­ta­me­n­te, generando con toda seguridad di­s­cu­sio­nes (co­n­s­tru­c­ti­vas). El enfoque de distintos de­pa­r­ta­me­n­tos permitirá fi­na­l­me­n­te un producto de alta calidad y de un éxito so­s­te­ni­ble.

Sin embargo, la casa de la calidad también aporta ventajas cuando se ha elaborado co­m­ple­ta­me­n­te, porque permite obtener de un vistazo in­fo­r­ma­ción im­po­r­ta­n­te para la pla­ni­fi­ca­ción y el de­sa­rro­llo. De esta forma, tanto el conjunto de grafos como la matriz se pueden consultar en el tra­n­s­cu­r­so posterior del de­sa­rro­llo del producto.

En resumen

La casa de la calidad es una muy buena he­rra­mie­n­ta para co­n­tri­buir a la pla­ni­fi­ca­ción y al de­sa­rro­llo del producto. Otro medio para ga­ra­n­ti­zar la sa­ti­s­fa­c­ción del cliente en un proyecto potencial es el modelo Kano. En este modelo, la pe­r­s­pe­c­ti­va del cliente potencial también desempeña un papel im­po­r­ta­n­te.

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