En el pasado, las empresas co­n­ce­n­tra­ban su atención en la calidad de los productos, pero ignoraban que la sa­ti­s­fa­c­ción de los clientes no solo dependía de este factor, sino también del resto de las etapas que forman el customer journey. Entre ellas se en­cue­n­tran el ase­so­ra­mie­n­to inicial, el proceso de compra y el servicio de atención al cliente. Varios estudios así lo han de­mo­s­tra­do: una buena ex­pe­rie­n­cia de compra aumenta la sa­ti­s­fa­c­ción y la fidelidad de los clientes frente a otras empresas, lo que, a largo plazo, les impulsa a gastar más en sus productos o servicios.

De hecho, cada vez más em­pre­sa­rios dan im­po­r­ta­n­cia a esta in­fo­r­ma­ción. Es por eso que las campañas de marketing están cla­ra­me­n­te orie­n­ta­das a las ne­ce­si­da­des de sus clientes. Sin embargo, la sa­ti­s­fa­c­ción del cliente es una meta al­ta­l­me­n­te subjetiva y, en co­n­se­cue­n­cia, es más difícil de medir que los KPI (key pe­r­fo­r­ma­n­ce in­di­ca­to­rs o in­di­ca­do­res clave de re­n­di­mie­n­to) ha­bi­tua­les, como ocurre con las im­pre­sio­nes o los clics. No obstante, han empezado a surgir di­fe­re­n­tes modelos que sirven para medir la sa­ti­s­fa­c­ción de los clientes: uno de los más comunes es, con toda pro­ba­bi­li­dad, el índice de sa­ti­s­fa­c­ción del cliente (CSAT, siglas de customer sa­ti­s­fa­c­tion score). Descubre de qué se trata, cómo se mide y cuál es la mejor manera de uti­li­zar­lo para obtener in­fo­r­ma­ción fiable y conseguir una mayor sa­ti­s­fa­c­ción de los clientes.

¿Qué es el CSAT?

El índice de sa­ti­s­fa­c­ción del cliente (CSAT) es un valor con el que se puede medir, como su nombre indica, la sa­ti­s­fa­c­ción del cliente con respecto a la compañía o su re­n­di­mie­n­to. Puede resultar es­pe­cia­l­me­n­te in­te­re­sa­n­te para aquellas compañías que tienen contacto directo frecuente con los clientes como, por ejemplo, una empresa con presencia en las redes sociales que ofrece atención al cliente a través de me­n­sa­je­ría in­s­ta­n­tá­nea. Además, el CSAT también es útil para evaluar los centros de atención te­le­fó­ni­ca al cliente que procesan un gran número de consultas y que, a menudo, son ge­s­tio­na­dos por pro­vee­do­res externos.

¿Cómo se mide el índice de sa­ti­s­fa­c­ción del cliente?

El CSAT se mide a partir de una encuesta que suele estar formada por una sola pregunta o (con menos fre­cue­n­cia) por varias. La pregunta puede ser:

“¿Cómo califica la ex­pe­rie­n­cia de compra?”

El cliente puede re­s­po­n­de­r­la aportando un valor dentro de una escala, que puede oscilar entre 1 y 3, 1 y 5, e incluso en algunos casos de 1 a 10, si bien es cierto que optar por las escalas con mayor número de valores no es siempre lo más re­co­me­n­da­do.

De hecho, existen estudios de psi­co­lo­gía que han concluido que en los países en los que impera el in­di­vi­dua­li­s­mo, los productos y servicios se califican a menudo con adjetivos con una gran carga va­lo­ra­ti­va como “fa­n­tá­s­ti­co” o “terrible”. Por el contrario, los ha­bi­ta­n­tes de países más co­le­c­ti­vi­s­tas tienden a hacer juicios más neutros como “bueno” o “in­su­fi­cie­n­te”. Esta di­fe­re­n­cia cultural puede hacer que, al aplicar escalas más extensas, los re­su­l­ta­dos obtenidos con el índice no reflejen la realidad. Por este motivo, son más apro­pia­das las escalas más pequeñas, pues reflejan con más claridad las va­lo­ra­cio­nes de clientes in­te­r­na­cio­na­les. También se recurre, con fre­cue­n­cia, a la escala cromática, en la que el verde es sinónimo de sa­ti­s­fa­c­ción, el amarillo de neu­tra­li­dad y el rojo de de­s­co­n­te­n­to.

Re­qui­si­tos para una medición con CSAT

El diseño de una encuesta CSAT no sigue una es­tru­c­tu­ra rígida pero es re­co­me­n­da­ble que sea breve y fácil de entender. Además, para poder comparar los re­su­l­ta­dos en el tiempo, no conviene cambiar la fo­r­mu­la­ción de la pregunta co­n­ti­nua­me­n­te. Si también se inserta una ventana para que los en­cue­s­ta­dos puedan dejar, si así lo desean, co­me­n­ta­rios más de­ta­lla­dos, la empresa recibe in­fo­r­ma­ción adicional con la que in­te­r­pre­tar los datos obtenidos.

De mayor im­po­r­ta­n­cia es el momento en el que se quiere realizar la encuesta. Dado que se trata de registrar una opinión que depende de una situación concreta, la encuesta para de­te­r­mi­nar el índice de sa­ti­s­fa­c­ción del cliente ha de llevarse a cabo justo después de que se haya producido la in­ter­ac­ción con la empresa. Esto aumenta las po­si­bi­li­da­des de que el cliente conteste según sus im­pre­sio­nes reales. Por ejemplo, una encuesta para de­te­r­mi­nar el CSAT podría llevarse a cabo después de completar el proceso de pedido en la app, tras un chat en vivo con el servicio de atención al cliente en la web de la empresa o al finalizar la lectura de un artículo.

No tendría mucho sentido realizar una encuesta a un cliente si ya ha pasado un tiempo desde que se produjo la in­ter­ac­ción. Los correos donde se incluyen enlaces a una encuesta son un ejemplo de ello. Aunque hay empresas que usan este método co­n­ta­c­ta­n­do a sus clientes siguiendo un plan fijo o justo antes de que cumpla una su­s­cri­p­ción, el paso del tiempo borra de la memoria de muchos en­cue­s­ta­dos su nivel de sa­ti­s­fa­c­ción real con respecto a la compañía o alguno de sus procesos.

¿Cómo calcular el índice de sa­ti­s­fa­c­ción del cliente?

El CSAT es la pu­n­tua­ción media de una empresa y se calcula a partir de las encuestas rea­li­za­das a los clientes. En una escala numérica resulta muy sencillo calcular la media, pues basta con sumar todas las pu­n­tua­cio­nes y di­vi­di­r­las entre el número total de va­lo­ra­cio­nes obtenidas. Si en su lugar se recurre al sistema en el que solo es posible escoger entre las opciones “sa­ti­s­fe­cho”, “neutral” o “de­s­co­n­te­n­to”, hay que proceder a calcular el po­r­ce­n­ta­je de CSAT, esto es, la cantidad de clientes sa­ti­s­fe­chos. Para ello se divide el número de clientes sa­ti­s­fe­chos entre el total de clientes en­cue­s­ta­dos y se mu­l­ti­pli­ca por cien.

Consejo

El cálculo de CSAT es bastante sencillo, si bien existen también he­rra­mie­n­tas externas que realizan estos cálculos como Que­s­tio­n­Pro o HubSpot.

¿Qué ventajas presenta el CSAT?

La encuesta CSAT es un sistema muy sencillo para de­te­r­mi­nar el grado de sa­ti­s­fa­c­ción de los clientes con el proceso de compra u otros servicios de la empresa. En co­m­pa­ra­ción con otros sistemas, este es re­la­ti­va­me­n­te fácil de im­ple­me­n­tar y permite obtener datos fáciles de in­te­r­pre­tar que informan sobre el grado de sa­ti­s­fa­c­ción de los clientes y los problemas eve­n­tua­les. Además, el diseño y la escala de va­lo­ra­ción aplicada se pueden adaptar rá­pi­da­me­n­te al grupo de destino.

Asimismo, al aplicar este índice las empresas de­mue­s­tran a los clientes que toman en serio sus ne­ce­si­da­des y co­n­si­de­ra­cio­nes. Este impacto positivo puede re­fo­r­zar­se in­fo­r­ma­n­do sobre los cambios que se hayan llevado a cabo a partir de sus va­lo­ra­cio­nes.

Como esta encuesta de CSAT no requiere mucho tiempo, se puede aplicar en di­fe­re­n­tes fases del customer journey. De este modo, es posible evaluar la sa­ti­s­fa­c­ción de los usuarios en di­fe­re­n­tes puntos claves del ciclo de vida del cliente y recibir va­lo­ra­cio­nes sobre el ase­so­ra­mie­n­to, el proceso de compra, la calidad de los productos o sus nuevas ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas o la atención al cliente. Si, por algún motivo, el cliente no está sa­ti­s­fe­cho, la empresa puede reconocer exac­ta­me­n­te dónde se encuentra el problema y tomar las medidas ne­ce­sa­rias para mejorar en el futuro el proceso de compra. La ex­pe­rie­n­cia ha de­mo­s­tra­do que las encuestas CSAT logran una tasa de respuesta más alta que los correos ele­c­tró­ni­cos con un enlace integrado.

¿Qué de­s­ve­n­ta­jas tiene CSAT y cómo se pueden superar?

El principal in­co­n­ve­nie­n­te de este tipo de encuesta es que exige cierta im­pli­ca­ción por parte de los en­cue­s­ta­dos, esfuerzo que no siempre están di­s­pue­s­tos a invertir. En dichas ci­r­cu­n­s­ta­n­cias puede ser co­m­pli­ca­do obtener pruebas legítimas. Más si se tiene en cuenta que, con fre­cue­n­cia, son los clientes de­s­co­n­te­n­tos los que quieren expresar su opinión, ya sea porque el producto esté de­fe­c­tuo­so, ya por una atención de­fi­cie­n­te. De hecho, se ha de­mo­s­tra­do que los clientes con una ex­pe­rie­n­cia neutral o li­ge­ra­me­n­te positiva pocas veces completan la encuesta. Todo ello conlleva a que los re­su­l­ta­dos no sean exactos, pues no muestran la opinión de todos los clientes. No aplicar el CSAT en todas las es­ta­cio­nes del ciclo de vida del cliente también ofrece re­su­l­ta­dos in­co­n­si­s­te­n­tes.

Una de las ventajas de las encuestas de CSAT es obtener, casi de manera inmediata, co­n­clu­sio­nes sobre la va­lo­ra­ción del cliente tras su in­ter­ac­ción pero esta ventaja oculta, a su vez, una de las pri­n­ci­pa­les de­bi­li­da­des del índice de sa­ti­s­fa­c­ción del cliente: el cliente no ha tenido el tiempo su­fi­cie­n­te para evaluar la in­ter­ac­ción con la empresa, reac­cio­na­n­do a tal tipo de encuestas de forma es­po­n­tá­nea y emocional.

Además, la sa­ti­s­fa­c­ción es un concepto muy abstracto y no significa lo mismo para todos los clientes. Esto a su vez dificulta comparar los re­su­l­ta­dos de CSAT entre di­fe­re­n­tes empresas e in­du­s­trias (be­n­ch­ma­r­ki­ng).

Es por eso que el índice de sa­ti­s­fa­c­ción del cliente, por sí solo, no sirve para dar una visión general de la ex­pe­rie­n­cia de los clientes. En lugar de ello, es re­co­me­n­da­ble tenerlo en cuenta como parte de una imagen común más compleja y uti­li­zar­se junto con otros modelos de medición para obtener un análisis más si­g­ni­fi­ca­ti­vo. Junto a las encuestas por correo ele­c­tró­ni­co y la mo­ni­to­ri­za­ción mediante redes sociales, muchas empresas recurren también a los si­guie­n­tes índices de medición:

  • Net Promoter Score (NPS): este KPI se suele usar bien como co­m­ple­me­n­to, bien como al­te­r­na­ti­va del CSAT. Con la pregunta básica “¿Con qué pro­ba­bi­li­dad re­co­me­n­da­rías esta empresa?” se determina la pro­po­r­ción de ad­mi­ra­do­res y de­tra­c­to­res de la empresa. El NPS permite predecir las in­te­n­cio­nes de co­m­po­r­ta­mie­n­to de los clientes y evaluar la lealtad hacia la empresa.
  • Customer Effort Score (CES): el CES registra el esfuerzo que los clientes tienen que hacer para que se resuelva sa­ti­s­fa­c­to­ria­me­n­te su solicitud. El tiempo utilizado para navegar en la página principal desempeña aquí un papel im­po­r­ta­n­te, así como la cantidad de llamadas y correos que ha requerido resolver su problema.
  • Things Gone Wrong (TGW): este índice trata de descubrir a los clientes in­sa­ti­s­fe­chos. En ella se mide el número de quejas en pro­po­r­ción al número total de in­ter­ac­cio­nes. Con este parámetro es muy sencillo de­te­r­mi­nar qué aspecto priorizar en la op­ti­mi­za­ción de la empresa.

Resumen: usar solamente CSAT no aporta re­su­l­ta­dos si­g­ni­fi­ca­ti­vos

El CSAT sirve para de­te­r­mi­nar la sa­ti­s­fa­c­ción del cliente, el NPS la lealtad, el CES el esfuerzo en la in­ter­ac­ción con la empresa. Este conjunto de KPI se co­m­ple­me­n­tan unos a otros: menos esfuerzo aumenta el grado de sa­ti­s­fa­c­ción y a su vez mayor sa­ti­s­fa­c­ción implica más lealtad. Aunque de aquí también se puede concluir que el CSAT solo no es su­fi­cie­n­te para obtener in­fo­r­ma­ción relevante sobre cómo evalúan los clientes el re­n­di­mie­n­to de la empresa. Para ello se re­co­mie­n­da combinar los distintos índices. De esta forma, es posible adaptar el customer journey, el proceso de compra o la oferta en sí de la forma más eficiente posible a los co­n­su­mi­do­res y conseguir que los nuevos clientes se co­n­vie­r­tan en clientes ha­bi­tua­les.

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