Cuando un empleado y una empresa finalizan su relación laboral, uno de los do­cu­me­n­tos que acompañan al empleado en su búsqueda de un nuevo empleo es la carta de re­co­me­n­da­ción, puesto que muchas empresas solicitan re­fe­re­n­cias de sus ca­n­di­da­tos. Dado que se trata de una carta de cortesía que el empleador entrega al empleado cuando abandona la empresa, no hay re­gu­la­ción legal que defina un formato o unos plazos de­te­r­mi­na­dos, pero sí se han es­ta­ble­ci­do una serie de co­s­tu­m­bres formales que conviene tener presentes.

Aunque se trata de una carta que puede uti­li­zar­se para re­co­me­n­dar a una persona en ámbitos diversos, vamos a ce­n­trar­nos aquí en la carta de re­co­me­n­da­ción laboral, de­ta­lla­n­do qué ha de tener en cuenta un encargado de personal o de equipo a la hora de redactar una carta de re­co­me­n­da­ción para uno de sus empleados.

¿Qué es una carta de re­co­me­n­da­ción y por qué se solicita?

En el entorno laboral, una carta de re­co­me­n­da­ción es un texto que un empleado puede solicitar al de­pa­r­ta­me­n­to de personal de su lugar de trabajo, en la que se hace hincapié de forma positiva en su labor prestada en la empresa. El objetivo de esta carta de cortesía es presentar a la persona como alguien apto y cua­li­fi­ca­do para trabajar en el sector, por eso suele so­li­ci­tar­se a un superior inmediato más que a los órganos di­re­c­ti­vos: es su re­s­po­n­sa­ble directo quien más contacto ha tenido con este empleado y por tanto está en situación de conocer su desempeño. Con todo, también puede so­li­ci­tar­se al de­pa­r­ta­me­n­to de personal o incluso a personas de confianza con cierto renombre en el sector. Si el so­li­ci­ta­n­te está buscando su primer empleo tras los estudios, también puede pedirla en su centro de enseñanza o a algún profesor es­pe­cia­l­me­n­te cercano.

¿Cómo se escribe una carta de re­co­me­n­da­ción?

Uno de los aspectos más re­le­va­n­tes que deben tenerse presentes a la hora de redactar una carta de re­co­me­n­da­ción es disponer de la do­cu­me­n­ta­ción que sustente lo que se afirma, incluido el cu­rri­cu­lum vitae ac­tua­li­za­do de la persona, para evitar co­n­tra­di­c­cio­nes que podrían restar cre­di­bi­li­dad al texto. Dado que se trata de avalar las ca­pa­ci­da­des y el talento de otra persona con la repu­tación del que escribe, se ha de estar muy seguro de que se quiere escribir esta carta y de que la base se sostiene por sí sola, es decir, que no se corre ningún riesgo. Al fin y al cabo, es nuestro nombre el firmante y el que da la cara por el empleado ante otro empleador.

El lenguaje ha de ser conciso, claro e in­te­li­gi­ble, y el formato de la carta, sencillo y limpio. Aun así, las fórmulas de saludo y de despedida son formales. Tampoco conviene ex­te­n­de­r­se demasiado en elogios porque podría tener el efecto contrario.

En­ca­be­za­do

Podemos titular el documento como “Carta de re­co­me­n­da­ción” en una ti­po­gra­fía o tamaño de letra diferente. A co­n­ti­nua­ción, se indica la fecha y el lugar. La fo­r­mu­la­ción del saludo dependerá de si la carta es genérica (“A quien co­rre­s­po­n­da”) o se conoce el nombre del de­s­ti­na­ta­rio (“Muy Sr./a. mío/a”). En este segundo caso se han de incluir sus datos arriba.

A co­n­ti­nua­ción, se ide­n­ti­fi­ca al firmante personal y pro­fe­sio­na­l­me­n­te, p. ej.: “Quien suscribe, [Nombre y apellidos], jefe del de­pa­r­ta­me­n­to de la empresa [X], ma­ni­fie­s­ta por la presente que:”.

Texto principal

Este es el bloque en donde pre­se­n­ta­mos al empleado y de­s­ta­ca­mos sus cua­li­da­des pe­r­so­na­les y pro­fe­sio­na­les, así como probamos su an­ti­güe­dad en la empresa, el cargo o los cargos que ha ocupado en ella y cómo lo ha hecho, sin exagerar demasiado ni utilizar lugares comunes o palabras de relleno.

Podría uti­li­zar­se una frase semejante a estas:

“La Sra. Martín ha de­sem­pe­ña­do sus funciones como [X] con di­li­ge­n­cia y pro­fe­sio­na­li­dad, de­mo­s­tra­n­do una gran capacidad para el trabajo en equipo”.

“El proyecto que dirigió con nosotros recibió el premio [X] en el año [X].”

“Trabajar con la Sra. Martín fue muy positivo porque [X].”

“Es por ello que re­co­mie­n­do en­ca­re­ci­da­me­n­te a la Sra. Martín para el puesto de trabajo [X] en su empresa. Estoy seguro de que no le de­ce­p­cio­na­rá.”

“Por lo an­te­rio­r­me­n­te expuesto, re­co­mie­n­do sin dudas a la Sra. Martín para de­sem­pe­ñar este trabajo en su empresa.”

Despedida

En la última parte co­n­clui­mos la carta po­nié­n­do­nos a di­s­po­si­ción del de­s­ti­na­ta­rio para la re­so­lu­ción de cualquier cuestión. Para ello hemos de incluir nuestros datos de contacto al completo. Con esto ponemos el sello de au­te­n­ti­ci­dad a nuestras de­cla­ra­cio­nes, por eso es tan im­po­r­ta­n­te que no haya in­cohe­re­n­cias entre lo que se escribe aquí y lo que consta en el resto de do­cu­me­n­tos, es­pe­cia­l­me­n­te en el cu­rri­cu­lum vitae.

P. ej.:

“Si necesita más detalles, no dude en ponerse en contacto conmigo en el número de teléfono [X].”

“Quedo a su di­s­po­si­ción para cualquier in­fo­r­ma­ción adicional que necesite.”

“Si necesita más in­fo­r­ma­ción, estoy a su di­s­po­si­ción en [X].”

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