El mundo laboral actual plantea muchos retos para los tra­ba­ja­do­res. Mientras que algunos puestos de trabajo permiten una cómoda al­te­r­na­n­cia entre el trabajo y la vida privada, otros requieren im­po­r­ta­n­tes co­n­ce­sio­nes en de­tri­me­n­to de la vida personal.

Un informe publicado por el EAE Business School señala que España obtiene buenos re­su­l­ta­dos en la co­m­pa­ra­ti­va realizada por los países de la OCDE sobre co­n­ci­lia­ción laboral y familiar a pesar de que un 4,5 % de los españoles tienen jornadas de trabajo de 50 o más horas semanales. Para conseguir una auténtica co­n­ci­lia­ción de la vida laboral y personal, tal y como señala el informe, es necesaria la ela­bo­ra­ción de políticas públicas que in­tro­du­z­can medidas que tiendan a fomentar la co­n­ci­lia­ción. Cada vez son más las personas que buscan un equilibro (work life balance) entre el tiempo que dedican al trabajo y a su vida privada y hoy hay muchas empresas que ya aplican políticas de co­n­ci­lia­ción. El objetivo no es solo que el empleado siga siendo pro­du­c­ti­vo, sino también más feliz y equi­li­bra­do.

Work life balance: ¿qué es la co­n­ci­lia­ción laboral y familiar?

La co­n­ci­lia­ción de la vida familiar y laboral se ha co­n­ve­r­ti­do en algo más que un concepto ambicioso. Cada vez más empresas reparan en la im­po­r­ta­n­cia de la co­n­ci­lia­ción para alcanzar un balance entre ambos aspectos de la vida de los tra­ba­ja­do­res, ya que está de­mo­s­tra­do que los empleados equi­li­bra­dos y felices están más motivados y son más pro­du­c­ti­vos. Además, si una empresa reprime en exceso la vida privada de sus empleados al exigirles de­ma­sia­das horas extra o so­me­tié­n­do­les a una presión constante en el lugar de trabajo, esto puede derivar en in­sa­ti­s­fa­c­ción y estrés. Ambos aspectos están re­la­cio­na­dos, a su vez, con la aparición de en­fe­r­me­da­des, con un descenso de la pro­du­c­ti­vi­dad y con un di­s­ta­n­cia­mie­n­to con respecto a la empresa para la que se trabaja.

De­fi­ni­ción

El concepto de work life balance o co­n­ci­lia­ción laboral y familiar hace re­fe­re­n­cia al óptimo equi­li­brio entre la vida personal y pro­fe­sio­nal de una persona. Se trata de un pla­n­tea­mie­n­to que fomenta la máxima felicidad del empleado, al tiempo que funciona como estímulo para un trabajo pro­du­c­ti­vo y sa­ti­s­fa­c­to­rio, haciendo que tra­ba­ja­do­res y em­pre­sa­rios sean re­s­po­n­sa­bles a partes iguales.

La in­sa­ti­s­fa­c­ción general de los tra­ba­ja­do­res da una idea de lo mucho que aún queda por hacer para conseguir una auténtica co­n­ci­lia­ción laboral y familiar. No obstante, el mundo laboral se encuentra en un estado de pro­gre­si­vo cambio, en el que cada vez más empresas se muestran re­ce­p­ti­vas a buscar opciones sobre cómo conciliar la vida familiar y laboral.

Lo que es seguro, hoy en día, es que ambas partes se be­ne­fi­cian de la co­n­ci­lia­ción laboral y familiar. No obstante, la sociedad en la que vivimos está orientada al re­n­di­mie­n­to y, con demasiada fre­cue­n­cia, ignora la im­po­r­ta­n­cia del principio del “empleado feliz”, que todavía causa recelo y es­ce­p­ti­ci­s­mo en algunos niveles eje­cu­ti­vos. Esto se debe a que la co­m­pe­ti­ti­vi­dad existente empuja a los em­pre­sa­rios a olvidar que los empleados no son máquinas que trabajan co­n­s­ta­n­te­me­n­te durante el día y que recargan sus pilas en casa. En la mayoría de los casos, las personas trabajan para vivir y no al revés.

Una actitud positiva hacia la co­n­ci­lia­ción comienza con el talante del propio empleador, que no debe verse a sí mismo como la máxima autoridad en la vida de sus empleados, sino como un compañero de confianza que les facilita las co­n­di­cio­nes para tener una buena vida. En este caso, las empresas se en­cue­n­tran a menudo en la cuerda floja, ya que los puestos di­re­c­ti­vos siguen sin dar con la fórmula del equilibro entre las medidas para mejorar la calidad de vida y las re­s­po­n­sa­bi­li­da­des laborales. A menudo, se plantea la siguiente pregunta: ¿cuánta libertad puedo dar a mis empleados y cuánta di­s­ci­pli­na debo exigir? Después de todo, las empresas demasiado flexibles corren el riesgo de que los tra­ba­ja­do­res exploten demasiado la ge­ne­ro­si­dad de su empleador y las li­be­r­ta­des conduzcan a la in­di­s­ci­pli­na y la ne­gli­ge­n­cia.

En última instancia, el empleado es también re­s­po­n­sa­ble de la exi­s­te­n­cia de un buen equi­li­brio pues, después de todo, se habla de un balance y no de restarle im­po­r­ta­n­cia al trabajo en favor de la vida personal.

Por otro lado, hay empresas cuyas ci­r­cu­n­s­ta­n­cias tienen un impacto demasiado negativo en la vida privada y familiar de sus empleados. Las horas extra si­g­ni­fi­can menos tiempo libre y la presión laboral lleva a estados de ánimo de­pre­si­vos, incluso fuera de la oficina. En estos casos, el trabajo está om­ni­pre­se­n­te, afectando a la vida privada del empleado. El exceso de trabajo, la depresión y el ago­ta­mie­n­to son co­n­se­cue­n­cias comunes de un sistema económico en el que el de­sa­rro­llo sigue siendo la máxima, mientras que la felicidad pasa a un segundo plano. El concepto de work life balance quiere implantar cambios a este respecto.

Un lugar de­te­r­mi­na­n­te en este balance lo ocupa la familia. En las ci­r­cu­n­s­ta­n­cias del mundo laboral actual, la familia corre el riesgo de co­n­ve­r­ti­r­se en una mera carga en el camino hacia una carrera plagada de éxitos. Las empresas tienen la re­s­po­n­sa­bi­li­dad de po­si­bi­li­tar una vida familiar equi­li­bra­da. Después de todo, para muchos empleados la familia es el factor más im­po­r­ta­n­te para una vida feliz. Si esto se descuida en favor de la vida pro­fe­sio­nal, la co­n­ci­lia­ción laboral y familiar puede colapsar.

Nota

El artículo 34.8 del Estatuto  (Español) de los Tra­ba­ja­do­res señala al respecto que “El tra­ba­ja­dor tendrá derecho a adaptar la duración y di­s­tri­bu­ción de la jornada de trabajo para hacer efectivo su derecho a la co­n­ci­lia­ción de la vida personal, familiar y laboral en los términos que se es­ta­ble­z­can en la ne­go­cia­ción colectiva o en el acuerdo a que llegue con el em­pre­sa­rio re­s­pe­ta­n­do, en su caso, lo previsto en aquella”.

¿Qué abarca la co­n­ci­lia­ción laboral y familiar?

Para ga­ra­n­ti­zar una vida pro­fe­sio­nal y privada óptima entran en juego muchos factores in­te­r­de­pe­n­die­n­tes. La co­n­ci­lia­ción de la vida familiar y laboral es el arte de im­ple­me­n­tar tantos de estos factores como sea posible en ambas áreas, sin causar pe­r­jui­cios en otras. Es im­po­r­ta­n­te saber qué aspectos son de­te­r­mi­na­n­tes para ga­ra­n­ti­zar una buena vida laboral, cuáles son ne­ce­sa­rios para una vida privada de calidad y cómo se re­la­cio­nan estos puntos entre sí.

Muchos de los factores que se enumeran a co­n­ti­nua­ción pueden in­ter­ac­tuar entre di­fe­re­n­tes ca­te­go­rías (por ejemplo, los factores “entorno laboral social” y “amigos” en la vida privada, a menudo, se fusionan). Además, debe quedar claro que las ne­ce­si­da­des en las re­s­pe­c­ti­vas áreas de la vida son in­di­vi­dua­les. Puede que un empleado dé mucha im­po­r­ta­n­cia a sus pa­sa­tie­m­pos e intereses pe­r­so­na­les, sin estar in­te­re­sa­do aún en la pla­ni­fi­ca­ción familiar, mientras que otro se contenta con pasar su­fi­cie­n­te tiempo con su familia.

Nota

El objetivo de este artículo no es dar in­s­tru­c­cio­nes expresas sobre cómo llevar a cabo la co­n­ci­lia­ción de la vida laboral y familiar. No es posible fijar unas reglas generales porque las personas son demasiado di­fe­re­n­tes y tienen ne­ce­si­da­des y sistemas de valores in­di­vi­dua­les. Sin embargo, partimos de la base de que se trata de un tra­ba­ja­dor que tiene un interés real en llevar una vida privada y pro­fe­sio­nal óptima y equi­li­bra­da.

Factores de­te­r­mi­na­n­tes para una vida laboral óptima

Para conseguir una co­n­ci­lia­ción laboral y familiar óptima, no solo es decisiva la relación entre ambos ámbitos, sino también la calidad in­di­vi­dual de cada uno de ellos. Si un tra­ba­ja­dor arrastra los problemas de su vida laboral a su vida privada, toda la es­tru­c­tu­ra se resiente. Y así también las preo­cu­pa­cio­nes privadas pueden tener un impacto negativo en la vida laboral. Es evidente que solo se puede lograr un óptimo balance si de­te­r­mi­na­das co­n­di­cio­nes marco co­n­vie­r­ten el trabajo en un espacio que no in­te­r­fie­ra en la felicidad personal del empleado. Esta felicidad es la base y la meta de una relación de trabajo pro­du­c­ti­va y saludable.

Trabajo pro­du­c­ti­vo

Para muchos empleados, una vida laboral de calidad es aquella en la que los re­su­l­ta­dos obtenidos por su trabajo son visibles y se valoran por parte del empleador. En este sentido, trabajar pro­du­c­ti­va­me­n­te no es sinónimo de rendir el máximo posible, sino que hace re­fe­re­n­cia a un trabajo de calidad. Por ejemplo, adjudicar a un empleado tareas in­su­fi­cie­n­tes o poco sa­ti­s­fa­c­to­rias conduce a que este no se ide­n­ti­fi­que con su trabajo y provoca un desapego que, en última instancia, puede tener un impacto negativo en muchos ámbitos de su vida pro­fe­sio­nal.

Dicho de otra manera, el trabajo es pro­du­c­ti­vo si se pro­po­r­cio­na la dosis exacta de trabajo haciendo que este sea sa­ti­s­fa­c­to­rio y gra­ti­fi­ca­n­te; el empleador se be­ne­fi­cia­rá de la mo­ti­va­ción del empleado, si crea las co­n­di­cio­nes adecuadas para sa­ti­s­fa­ce­r­le en el trabajo. Por el contrario, un trabajo in­sa­ti­s­fa­c­to­rio puede tener co­n­se­cue­n­cias negativas para la vida privada si el empleado se lleva a casa su fru­s­tra­ción. El equi­li­brio entre el trabajo y la vida privada depende, en de­fi­ni­ti­va, de la calidad del trabajo y de si el empleado está sa­ti­s­fe­cho.

Va­lo­ra­ción del trabajo

En este aspecto, el empleador juega un papel fu­n­da­me­n­tal pues la mayoría de los tra­ba­ja­do­res necesitan apreciar a su empleador y el trabajo que realizan para poder ide­n­ti­fi­car­se con su puesto. Además de estimular a los tra­ba­ja­do­res con elogios es de­te­r­mi­na­n­te pro­po­r­cio­na­les re­co­m­pe­n­sas reales como opo­r­tu­ni­da­des pro­fe­sio­na­les, salarios justos, pago de bo­ni­fi­ca­cio­nes, etc. La mayoría de los tra­ba­ja­do­res quieren sentirse valorados. Si una empresa hace caso omiso de este punto, estaría tratando a los tra­ba­ja­do­res como si fueran máquinas y no como personas que merecen respeto. La va­lo­ra­ción del trabajo supone, si­m­ple­me­n­te, reconocer y re­co­m­pe­n­sar el re­n­di­mie­n­to del empleado.

Un aspecto que pone se­ria­me­n­te en peligro la sa­ti­s­fa­c­ción del empleado es la crítica no co­n­s­tru­c­ti­va de su re­n­di­mie­n­to. Las preo­cu­pa­cio­nes e in­se­gu­ri­da­des re­su­l­ta­n­tes de ello afectan, a menudo, a todas las áreas de la vida del empleado, a quien le resulta difícil compensar la fru­s­tra­ción de su vida pro­fe­sio­nal con una vida privada sólida. La co­n­ci­lia­ción laboral y familiar solo es posible si el empleado se siente tratado con dignidad y aprecio. De lo contrario, se produce una espiral negativa de estrés, fru­s­tra­ción y preo­cu­pa­cio­nes que amenaza con perturbar el ansiado equi­li­brio.

Entorno social y laboral

A menudo, se considera a los co­m­pa­ñe­ros de trabajo como una “segunda familia” porque se pasa mucho tiempo con ellos. Esto determina la im­po­r­ta­n­cia de la dimensión social dentro del entorno de trabajo. Las re­la­cio­nes in­te­r­pe­r­so­na­les suelen ser complejas y difíciles de in­flue­n­ciar debido a múltiples factores, pero si un empleador fija unas co­n­di­cio­nes marco adecuadas, puede ga­ra­n­ti­zar que el lugar de trabajo sea un lugar idóneo para entablar re­la­cio­nes in­te­r­pe­r­so­na­les. Esto incluye medidas en­ca­mi­na­das a una fluida in­ter­ac­ción entre je­ra­r­quías, es­tru­c­tu­ras claras y li­be­r­ta­des sociales, reglas es­pe­cí­fi­cas contra el acoso laboral y la in­to­le­ra­n­cia, medidas de formación de equipos, una “oficina abierta” y mucho más.

La es­tru­c­tu­ra, filosofía y re­s­po­n­sa­bi­li­dad social de una empresa juegan un papel de­te­r­mi­na­n­te si se busca crear un ambiente de trabajo en el que los empleados no se vean unos a otros como simples co­m­pa­ñe­ros, sino como personas en cuya presencia se sienten cómodos. Si un tra­ba­ja­dor está mal integrado en el ambiente laboral o incluso sufre acoso o in­ti­mi­da­ción, esto puede tener co­n­se­cue­n­cias de­va­s­ta­do­ras para su vida pro­fe­sio­nal y privada. Aquí, ambos campos se mezclan in­te­n­sa­me­n­te: si el empleado sufre en el lugar de trabajo, sus preo­cu­pa­cio­nes y problemas se extienden in­e­vi­ta­ble­me­n­te a las demás áreas de su vida.

Fle­xi­bi­li­dad en los horarios y es­tru­c­tu­ras de trabajo

El concepto de co­n­ci­lia­ción, a menudo, se entiende como simple gestión del tiempo pero este aspecto solo hace re­fe­re­n­cia a una parte de la co­n­ci­lia­ción laboral y familiar. El tiempo no solo es esencial para lograr una auténtica co­n­ci­lia­ción sino que, además, pro­po­r­cio­na la base para muchos otros factores. Para ga­ra­n­ti­zar la di­s­po­ni­bi­li­dad de tiempo para la vida privada, el empleador tiene varias opciones. Una de ellas es el home office (oficina en casa o te­le­tra­ba­jo), una práctica cada vez más popular, es­pe­cia­l­me­n­te para los trabajos de oficina. El empleador ofrece al empleado la po­si­bi­li­dad de quedarse en casa durante las horas de trabajo y realizar sus tareas desde allí. Por lo general, solo es necesario un ordenador y disponer de conexión a Internet.

Algunas de las ventajas del te­le­tra­ba­jo son:

  • El empleado tiene más tiempo libre porque no tiene que de­s­pla­zar­se a la oficina.
  • No­r­ma­l­me­n­te se trabaja de forma más relajada porque se eliminan ciertas co­n­di­cio­nes ne­ce­sa­rias cuando se acude a la oficina (código de ve­s­ti­me­n­ta, tiempos de descanso, presión social, ruido en la oficina, etc.).
  • Los padres tienen la opo­r­tu­ni­dad de pasar más tiempo con sus parejas y/o hijos siempre y cuando estén realmente co­m­pro­me­ti­dos con su trabajo.

El te­le­tra­ba­jo plantea el riesgo de que el empleado quede fuera del control de la empresa. Además, a muchos les resulta difícil co­n­ce­n­trar­se en casa, por lo que esta opción no es una solución universal para lograr una buena co­n­ci­lia­ción laboral y familiar.

Esto es algo más sencillo cuando se trata de horarios de trabajo flexibles. Cuanto mayor sea la libertad de que disfruta el empleado en lo que respecta al inicio y al final de la jornada laboral, a las pausas y a la asi­g­na­ción de horas semanales, mejor podrá adaptar su vida laboral a su vida privada. Son muchas las empresas en las que ac­tua­l­me­n­te se permite que sea el propio empleado quien decida cuándo se presenta en el trabajo por la mañana y cuándo se marcha, siempre y cuando trabaje el tiempo de trabajo acordado co­n­tra­c­tua­l­me­n­te. Se puede es­ta­ble­cer un horario flexible (por ejemplo, 8 horas de trabajo entre las 7 a.m. y las 8 p.m.) y, cuanto más generoso sea este marco, mayor fle­xi­bi­li­dad tendrá el empleado para dividir su tiempo de trabajo. Muchos em­plea­do­res suavizan este marco los viernes para que el empleado pueda disfrutar antes de su fin de semana, siempre que haya trabajado un número fijo de horas de antemano.

Dentro de esta área también se incluye la im­po­r­ta­n­cia del sueño (más detalles a co­n­ti­nua­ción). Dado que un sueño adecuado favorece la co­n­ce­n­tra­ción y el re­n­di­mie­n­to, los horarios de trabajo flexibles permiten a los em­plea­do­res co­n­tri­buir a la salud de sus empleados y con ello, a la calidad en los re­su­l­ta­dos del trabajo.

Medidas para fomentar la salud, una dieta saludable y el ejercicio físico

Hay muchas ac­ti­vi­da­des que pueden tener un impacto negativo en la salud y el bienestar de los tra­ba­ja­do­res. El empleador puede minimizar el impacto de estas en el ámbito laboral gracias a la adopción de ciertas medidas. Para los trabajos de oficina, además de un mo­bi­lia­rio er­go­nó­mi­co (buenas sillas, es­cri­to­rios re­gu­la­bles, mesas para trabajar de pie, etc.) es re­co­me­n­da­ble ofrecer cursos de­po­r­ti­vos y de educación para la salud (en­tre­na­mie­n­to para la espalda, cursos de yoga, etc.).

Seguir una dieta saludable es, en efecto, re­s­po­n­sa­bi­li­dad de cada tra­ba­ja­dor. Sin embargo, el empleador tiene la po­si­bi­li­dad de fomentar una buena ali­me­n­ta­ción. Si la empresa cuenta con un comedor para empleados, lo ideal sería que tuviera una amplia oferta en su menú (ve­ge­ta­ria­na, vegana, sin gluten, etc.) y que además ga­ra­n­ti­za­ra la tra­n­s­pa­re­n­cia con respecto a los in­gre­die­n­tes y aditivos añadidos. Además, el su­mi­ni­s­tro regular de fruta y agua potable son otras de las medidas más comunes para co­n­tri­buir al fomento de la salud del tra­ba­ja­dor.

Atención infantil interna

A menudo los tra­ba­ja­do­res tienen di­fi­cu­l­ta­des para pasar tiempo con sus hijos y la búsqueda de gua­r­de­rías suele ser un que­bra­de­ro de cabeza para padres tra­ba­ja­do­res. El resultado es que los niños pueden plantear pequeñas co­m­pli­ca­cio­nes en la co­n­ci­lia­ción de la vida familiar y laboral. Por un lado, están los padres que pasan muy poco tiempo con sus hijos porque su propio trabajo requiere demasiado tiempo y atención. Por otro lado, hay tra­ba­ja­do­res que, por su obli­ga­ción como padres, de­sem­pe­ñan peor sus tareas y faltan con mayor fre­cue­n­cia al trabajo.

Disponer de una guardería interna en la empresa es una medida perfecta para la co­n­ci­lia­ción de la vida familiar y laboral. Si el empleador pro­po­r­cio­na el personal y las in­s­ta­la­cio­nes adecuadas, el ambiente familiar creado en el lugar de trabajo puede ser muy in­s­pi­ra­dor. En general, el cuidado interno de los niños es una forma eficaz de que los empleados gestionen ambos ámbitos de su vida.

Otras ventajas

Los be­ne­fi­cios adi­cio­na­les pro­po­r­cio­na­dos por el empleador también tienen un efecto positivo en la co­n­ci­lia­ción de la vida familiar y laboral del empleado. Por un lado, ofrecer un plan de pensiones resuelve en parte la cuestión de cómo debe fi­na­n­ciar­se la vida durante la vejez. También es popular la fórmula del billete co­r­po­ra­ti­vo de tra­n­s­po­r­te público, con el que los empleados pueden utilizar el tra­n­s­po­r­te público sin necesidad de llevar a cabo un des­em­bo­l­so económico.

Los em­plea­do­res tampoco deben su­b­e­s­ti­mar el efecto positivo de la re­s­po­n­sa­bi­li­dad social co­r­po­ra­ti­va. Si una empresa se toma en serio los problemas sociales, el medio ambiente y la situación personal de sus empleados, el tra­ba­ja­dor suele ide­n­ti­fi­car­se cla­ra­me­n­te con la empresa. Si el empleado tiene la co­n­vi­c­ción de que trabaja para una “buena compañía”, está dispuesto a dar más de sí mismo. En este contexto, también son populares los días libres previstos para que los empleados pueden pa­r­ti­ci­par vo­lu­n­ta­ria­me­n­te en ac­ti­vi­da­des benéficas.

Factores de­te­r­mi­na­n­tes para una vida privada de calidad

Los elementos ne­ce­sa­rios para una vida privada de calidad dependen de la persona en concreto. Al fin y al cabo, cada uno de nosotros tiene una idea personal sobre qué es la felicidad en la vida privada. No obstante, existen ciertos factores que juegan un papel de­te­r­mi­na­n­te para la mayoría de nosotros. No­r­ma­l­me­n­te, la situación en la vida privada del tra­ba­ja­dor tiene, a menudo, co­n­se­cue­n­cias directas para la vida laboral. Algunos tra­ba­ja­do­res tienen la capacidad de compensar una vida privada in­sa­ti­s­fe­cha con una vida pro­fe­sio­nal exitosa. Sin embargo, para la inmensa mayoría de la gente: una buena co­n­ci­lia­ción laboral y familiar comienza con el tiempo libre.

Familia y pareja

Para muchas personas, la familia es el pilar más im­po­r­ta­n­te de su vida y condición necesaria para su felicidad y, en co­n­se­cue­n­cia, su tiempo libre viene marcado por el tiempo que pueden pasar con su familia después del trabajo. Si estos momentos se co­n­vie­r­ten en es­tre­sa­n­tes, el empleado no consigue el descanso y el tiempo de recreo necesario, de­sa­rro­llá­n­do­se así un círculo vicioso de trabajo, ya que nunca son capaces de sentir que están de­s­ca­n­sa­n­do. Esto altera in­e­vi­ta­ble­me­n­te la co­n­ci­lia­ción de la vida familiar y laboral y, en casos extremos, pueden incluso llegar a trabajar horas extra para no en­fre­n­tar­se al trabajo que les espera al llegar a casa. Por supuesto, también puede darse el caso contrario, que el empleado se tome demasiada libertad para pasar tiempo con su familia, poniendo en peligro la calidad de su trabajo.

Lo que co­n­s­ti­tu­ye a una buena vida familiar o a una vida en pareja óptima no se puede de­te­r­mi­nar aquí. Sin embargo, la felicidad personal de muchos empleados se basa, en gran medida, en la exi­s­te­n­cia de un fuerte vínculo familiar. Tanto los empleados como los em­plea­do­res tienen muchas opo­r­tu­ni­da­des de crear buenas co­n­di­cio­nes marco para una vida familiar plena.

Amigos

A muchos empleados les resulta difícil (es­pe­cia­l­me­n­te al ir cu­m­plie­n­do años) cultivar nuevas amistades al margen de las personas que van co­no­cie­n­do en el trabajo. Por muchas razones, conseguir ver a los amigos se vuelve cada vez más y más difícil: por un lado, muchos tra­ba­ja­do­res están demasiado exhaustos después de trabajar como para tomar parte en ac­ti­vi­da­des sociales y las amistades pueden re­se­n­ti­r­se si las co­n­di­cio­nes laborales son co­m­pli­ca­das y, por otro lado, un trabajo a tiempo a tiempo completo plantea, a menudo, di­fi­cu­l­ta­des para programar citas con amigos, es­pe­cia­l­me­n­te si la familia es otro factor en juego.

Muchos tra­ba­ja­do­res tienden a convertir a sus co­m­pa­ñe­ros en amigos porque les resulta más fácil pasar tiempo con ellos que con sus amigos de fuera de la oficina. Aunque esto conduce a un ambiente de trabajo más agradable, en general, las amistades entre co­m­pa­ñe­ros corren el riesgo de definirse demasiado por el ambiente laboral y, por este motivo, a menudo cesan cuando termina la relación laboral. Si el empleado no ha cultivado su­fi­cie­n­te­me­n­te sus amistades externas, se ve amenazado con el ai­s­la­mie­n­to social.

La felicidad privada –que co­n­tri­bu­ye al equi­li­brio laboral y personal– a menudo es el resultado de cultivar amigos que, con el paso de los años, se co­n­vie­r­ten en puntos de apoyo de­te­r­mi­na­n­tes fuera del ambiente laboral. Para que el ser humano no sienta su vida reducida al mero ambiente laboral, los amigos externos son de vital im­po­r­ta­n­cia, co­ne­c­ta­n­do al trabajo con el mundo que existe fuera de la oficina. Esta es una parte esencial del concepto de co­n­ci­lia­ción, por lo que las amistades nunca deben su­b­e­s­ti­mar­se.

Hobbies e intereses

Muchos tra­ba­ja­do­res tienen hobbies e intereses pe­r­so­na­les en los que les gustaría invertir su tiempo. Sin embargo, muchos empleos lo hacen difícil, ya que hay aficiones que requieren horarios fijos y estas son casi im­po­si­bles si se está ligado a horarios de trabajo in­fle­xi­bles. Además, un trabajo es­tre­sa­n­te tiene, a menudo, el efecto de que el empleado no tiene fuerza después del trabajo para seguir con otra actividad. Aquí es donde el work life balance se resiente y donde la rea­li­za­ción personal cede, ya que el empleado cede tiempo de su vida personal para de­sa­rro­llar una actividad laboral exigente.

Además de horarios de trabajo más flexibles, el empleador tiene varias opciones para atender los intereses in­di­vi­dua­les de sus empleados. Las redes sociales internas son pla­ta­fo­r­mas populares para el in­te­r­ca­m­bio de intereses, ya que de esta manera los empleados pueden co­ne­c­tar­se en la red y acordar ac­ti­vi­da­des conjuntas. Compartir aficiones e intereses con los co­m­pa­ñe­ros tiene dos ventajas ese­n­cia­les: en primer lugar, la pla­ni­fi­ca­ción del tiempo libre suele ser muy similar, lo que se traduce en menos problemas. En segundo lugar, fortalece el tejido social del lugar de trabajo porque los intereses comunes son buenos puntos de anclaje para las re­la­cio­nes humanas. Sin embargo, también es im­po­r­ta­n­te señalar lo que se ha dicho an­te­rio­r­me­n­te sobre las amistades.

Deporte y salud

La salud afecta a todos los ámbitos de la vida de una persona y, por lo tanto, es de gran im­po­r­ta­n­cia para la co­n­ci­lia­ción laboral y familiar. Casi todos los factores, ya sean sociales, pe­r­so­na­les, fa­mi­lia­res, psi­co­ló­gi­cos o físicos, están re­la­cio­na­dos con ella y se ha de­mo­s­tra­do que el deporte desempeña un papel esencial en la salud física y mental del tra­ba­ja­dor.

Muchos tra­ba­ja­do­res necesitan compensar la cantidad de horas diarias que pasan sentados con ejercicio. Es­pe­cia­l­me­n­te en el caso de los trabajos de oficina se re­co­mie­n­da hacer ejercicio durante al menos media hora diaria varias veces a la semana. También es aco­n­se­ja­ble, en este sentido, ponerse de pie durante cinco minutos por cada hora que se pase sentado. Además, mantener la forma física es im­po­r­ta­n­te para muchos tra­ba­ja­do­res, por lo que las ac­ti­vi­da­des de­po­r­ti­vas durante el tiempo libre son muy im­po­r­ta­n­tes.

Además de pro­po­r­cio­nar a sus tra­ba­ja­do­res co­n­di­cio­nes laborales óptimas (véase más arriba), las empresas también pueden ga­ra­n­ti­zar que sus empleados reciban una re­tri­bu­ción por las ac­ti­vi­da­des de­po­r­ti­vas que lleven a cabo. Entre las posibles ofertas se incluyen eventos de ocio como carreras de empresa o torneos de fútbol o de­s­cue­n­tos en gimnasios. Sin embargo, en última instancia, es re­s­po­n­sa­bi­li­dad personal de cada empleado decidir si desea apro­ve­char estas ofertas y en qué medida.

Después de todo, es ex­tre­ma­da­me­n­te im­po­r­ta­n­te que tanto los empleados como los em­plea­do­res se ocupen de forma re­s­po­n­sa­ble de los aspectos relativos a la salud. Esto incluye, por un lado, que los empleados presten atención a su salud en su vida privada y, por otro, que el empleador muestre co­m­pre­n­sión para con los empleados enfermos, ada­p­tá­n­do­se en la medida de lo posible a los días de en­fe­r­me­dad o a las citas con el médico durante las horas de trabajo. Esto puede evitar que un empleado enfermo caiga en una peligrosa espiral de­s­ce­n­de­n­te.

Sueño

Un factor a menudo su­b­e­s­ti­ma­do para el bienestar general son las horas de sueño. La falta de sueño suele dar lugar a un menor re­n­di­mie­n­to, cambios de humor y mayor vu­l­ne­ra­bi­li­dad física, entre otras cosas. El ciclo del sueño de una persona se puede utilizar para medir si la co­n­ci­lia­ción de su vida familiar y laboral está realmente equi­li­bra­da. Por lo tanto, no es so­r­pre­n­de­n­te que muchos psi­có­lo­gos y médicos co­n­si­de­ren que un sueño saludable es un factor clave para una vida feliz.

El sueño es un valioso recurso del que, con demasiada fre­cue­n­cia, los tra­ba­ja­do­res tienen que pre­s­ci­n­dir. Aquellos que han planeado ac­ti­vi­da­des de ocio después de un largo día de trabajo a menudo se quedan sin dormir unas cuantas horas. La posible co­n­se­cue­n­cia que se deriva de ello es que la co­n­ci­lia­ción de la vida familiar y laboral se ve afectada.

El profesor James Gangwisch de la Uni­ve­r­si­dad de Columbia responde a la cuestión de la im­po­r­ta­n­cia de un ciclo de sueño saludable para la pro­du­c­ti­vi­dad en el trabajo. En su estudio sobre la relación entre el sueño y la co­n­ci­lia­ción laboral y familiar, Gangwisch afirma que, por encima de todo, los horarios de trabajo flexibles son un medio óptimo de promover el sueño saludable de los empleados. En pa­r­ti­cu­lar, las generosas re­gu­la­cio­nes para el inicio del trabajo por la mañana permiten al empleado ajustar su tiempo de sueño a sus ne­ce­si­da­des. El aumento del re­n­di­mie­n­to de­mo­s­tra­ble es también una ventaja para el empleador.

Al mismo tiempo Gangwisch advierte que esta fle­xi­bi­li­dad puede tornarse en un factor negativo si el empleado no consigue un ritmo regular en su ciclo día-noche. Por lo tanto, debemos ponernos de acuerdo sobre un sistema de tiempo de trabajo que sea lo su­fi­cie­n­te­me­n­te flexible y vi­n­cu­la­n­te para todos.

El tema del descanso es ex­tre­ma­da­me­n­te complejo y no puede ser resuelto por medio de un único horario laboral. Después de todo, casi todos los factores de la vida pro­fe­sio­nal y privada pueden influir positiva o ne­ga­ti­va­me­n­te sobre el sueño. Muchas personas pueden tener problemas para conciliar el sueño debido a las preo­cu­pa­cio­nes, mientras que otras no son capaces de dormir bien debido al estrés en sus vidas privadas. En la duración de los períodos de descanso influyen no solo factores físicos y mentales in­di­vi­dua­les como la ali­me­n­ta­ción, el ejercicio y la salud mental, sino también factores como el lugar de re­si­de­n­cia, el ruido y el clima.

Re­la­ja­ción y reflexión

Este factor depende, en gran medida, de lo que el individuo entienda por re­la­ja­ción y de cuánta necesite. Muchas personas tienen una vida pro­fe­sio­nal y privada equi­li­bra­da, pero nunca consiguen descansar. Con fre­cue­n­cia sus vidas siguen el mismo patrón: trabajar por la mañana, almorzar con los co­m­pa­ñe­ros al mediodía, familia después del trabajo, pasar tiempo con su pareja y/o hijos, hacer deporte e ir a la cama. Lo que, en principio, podría co­n­si­de­rar­se una equi­li­bra­da co­n­ci­lia­ción de la vida familiar y laboral, es en la mayoría de los casos solo apa­rie­n­cia, porque ¿cuándo dispone esta persona de tiempo para sí misma?

La capacidad de una persona para la in­tro­s­pe­c­ción debe ser cultivada y reforzada co­n­s­ta­n­te­me­n­te. En esencia, se trata de no perder el norte. En este sentido, juega un papel de­te­r­mi­na­n­te pla­n­tear­se una serie de preguntas sobre rea­li­za­ción personal, el sentido de la vida y los propios deseos: ¿estoy realmente donde quiero estar?, ¿cuáles son mis sueños y metas?, ¿qué es lo que ya he logrado?, ¿de qué tengo miedo?, ¿qué me ayuda a ser más feliz?

Muchas personas en­cue­n­tran mo­ti­va­ción en sus aficiones e intereses, a través de los cuales se definen a sí mismas. Algunos pueden entrar en contacto consigo mismo mientras hacen ejercicio, mientras que otros prefieren ciertos lugares donde poder de­s­co­ne­c­tar. En este contexto, la me­di­ta­ción se está co­n­vi­r­tie­n­do en una práctica es­pi­ri­tual cada vez más popular, ya que su objetivo es co­n­tri­buir a recoger el espíritu y re­fle­xio­nar sobre cue­s­tio­nes im­po­r­ta­n­tes de la vida.

Por lo tanto, work life balance no solo significa encontrar el equi­li­brio adecuado entre ambos ámbitos, sino también re­fle­xio­nar sobre ello y cue­s­tio­nar­se este modelo y ponerlo en tela de juicio con re­gu­la­ri­dad. Pero también es im­po­r­ta­n­te recordar que esto debe hacerse en su justa medida, pues no conviene enfocarse en definir el concepto olvidando vivir realmente dicha co­n­ci­lia­ción.

Así promueven las empresas el work life balance

El concepto de co­n­ci­lia­ción considera que, en gran medida, el éxito de una empresa se mide por la sa­ti­s­fa­c­ción y pro­du­c­ti­vi­dad de los empleados. Por lo tanto, cada vez son más los em­plea­do­res que buscan es­tra­te­gias adecuadas para promover estos factores. La pla­ni­fi­ca­ción y apli­ca­ción de esas es­tra­te­gias suele ser re­s­po­n­sa­bi­li­dad de la dirección de personal o del de­pa­r­ta­me­n­to de recursos humanos. El sentido de re­s­po­n­sa­bi­li­dad y la imagen de una empresa pueden marcar la dirección a seguir.

El moderno término re­s­po­n­sa­bi­li­dad social co­r­po­ra­ti­va (RSC) abarca una amplia gama de factores, desde las ope­ra­cio­nes re­s­pe­tuo­sas con el medio ambiente hasta la re­s­po­n­sa­bi­li­dad de la empresa con respecto a la sociedad y la co­m­pe­te­n­cia, pasando por obli­ga­cio­nes sociales hacia cada empleado in­di­vi­dual. La re­s­po­n­sa­bi­li­dad social co­r­po­ra­ti­va describe la dimensión moral de una empresa. Si esto se desajusta, las partes más débiles a menudo sufren, así como también afecta a la co­n­ci­lia­ción de la vida laboral y familiar.

En el siguiente resumen en­co­n­tra­rás medidas populares con las que los em­plea­do­res permiten a sus empleados lograr un equi­li­brio saludable entre el trabajo y la vida privada.

Medidas Ex­pli­ca­ción
Horarios de trabajo flexibles Los empleados pueden ajustar su actividad diaria de acuerdo a sus ne­ce­si­da­des in­di­vi­dua­les y tener más libertad para su tiempo libre, la familia, el descanso nocturno, etc.
Te­le­tra­ba­jo Muchas tareas también se pueden hacer en casa o fuera de la oficina. El te­le­tra­ba­jo o trabajo a distancia permite a los empleados pasar más tiempo con su familia y descansar mejor durante la semana. Además, se dispone de más tiempo libre porque no se pierde tiempo en de­s­pla­zar­se al trabajo. El te­le­tra­ba­jo también suaviza la semana de cinco días y aporta más variedad a la vida pro­fe­sio­nal. El empleador también ahorra dinero si el puesto de trabajo no se usa durante un día.
Ofertas ga­s­tro­nó­mi­cas sa­lu­da­bles Lo ideal es que los comedores ofrezcan una comida adecuada para cada empleado y sean lo más tra­n­s­pa­re­n­tes posible en cuanto a los in­gre­die­n­tes y la co­m­po­si­ción de los alimentos. Además, pro­po­r­cio­nar frutas y bebidas gratis tiene un impacto positivo en la salud de los empleados, factor esencial para la co­n­ci­lia­ción laboral y familiar.
Entorno de trabajo saludable Un cuerpo sano es im­po­r­ta­n­te para lograr la co­n­ci­lia­ción entre la vida familiar y laboral. Es­pe­cia­l­me­n­te en el caso de los trabajos de oficina, co­rre­s­po­n­de al empleador crear buenas co­n­di­cio­nes para que los empleados se mantengan sanos. Estos incluyen sillas de oficina er­go­nó­mi­cas, es­cri­to­rios aju­s­ta­bles, puestos de trabajo de pie y procesos de trabajo que fomenten el mo­vi­mie­n­to. Otros factores incluyen una ilu­mi­na­ción adecuada, pro­te­c­ción contra el ruido y buenas co­n­di­cio­nes cli­má­ti­cas. Además, el ambiente de trabajo nunca debe dar a los empleados la sensación de que no deben le­va­n­tar­se y hacer eje­r­ci­cios de es­ti­ra­mie­n­to, por ejemplo. Otra medida de apoyo es la formación interna, por ejemplo, para adoptar una posición correcta en el asiento.
Guardería Una guardería infantil en la empresa alivia a los empleados con hijos haciendo in­ne­ce­sa­ria, por un lado, la difícil tarea de buscar guardería y pe­r­mi­tie­n­do, por el otro, co­m­pa­gi­nar la vida pro­fe­sio­nal y familiar. Los empleados pueden pasar más tiempo con sus hijos y, por lo tanto, pueden renunciar a una baja parental larga o a trabajar a tiempo parcial. De esta manera se reduce el riesgo de in­te­rru­p­cio­nes en la carrera pro­fe­sio­nal así como la rotación constante de personal.
Ofertas de­po­r­ti­vas Eje­r­ci­cios para la espalda, sesiones de yoga, eventos de­po­r­ti­vos y muchas otras medidas fomentan ac­ti­va­me­n­te la salud de los empleados. Al mismo tiempo, algunas de estas ofertas crean un mejor ambiente de trabajo porque los empleados pa­r­ti­ci­pan en ac­ti­vi­da­des comunes.
Medidas para lidiar con el estrés En la sociedad actual, tre­me­n­da­me­n­te orientada hacia el re­n­di­mie­n­to, la capacidad de hacer frente al estrés es de suma im­po­r­ta­n­cia. El empleador puede ofrecer, en este sentido, ofertas para cursos de me­di­ta­ción y formación en terapias autógenas, cursos para gestionar el tiempo, etc. En general, se re­co­mie­n­da mantener el nivel de estrés de los empleados lo más bajo posible por lo que todas las medidas de este resumen deberían aplicarse co­n­ju­n­ta­me­n­te.
Plan de pensiones co­r­po­ra­ti­vo Un plan de pensiones co­r­po­ra­ti­vo puede suponer una enorme ayuda para los empleados, ya que elimina en parte las preo­cu­pa­cio­nes re­la­cio­na­das con la vejez. Con ellos puede reducirse, co­n­si­de­ra­ble­me­n­te, el miedo al futuro y esto es be­ne­fi­cio­so para el em­pre­sa­rio porque cuanto menos carga tengan los empleados, mejor se co­n­ce­n­tra­rán en el presente y serán más efi­cie­n­tes.
Períodos sabáticos La po­si­bi­li­dad de tomar periodos sabáticos no re­mu­ne­ra­dos funciona de maravilla para algunos empleados. Si la gestión de recursos humanos te permite renunciar a un empleado durante un cierto período de tiempo, los periodos sabáticos son una forma eficaz de que el empleado escape de su vida pro­fe­sio­nal por un tiempo y se concentre en su vida privada. El des­equi­li­brio que esto puede ocasionar en la empresa se ve a menudo co­m­pe­n­sa­da, pues los empleados vuelven más motivados. Ci­r­cu­n­s­ta­n­cias difíciles de la vida, como el duelo, pueden ser mejor manejadas tras un periodo sabático. Este método también es popular para dar un descanso a los empleados en peligro de sufrir ago­ta­mie­n­to psíquico.
Críticas co­n­s­tru­c­ti­vas Des­afo­r­tu­na­da­me­n­te, no es común que el empleado se sienta valorado en el trabajo, a pesar de que esto puede tener una in­flue­n­cia inmensa en su bienestar y en la mo­ti­va­ción para realizar sus tareas. El buen trabajo debe valorarse, así como un trabajo mal hecho también debe ser co­n­tra­rre­s­ta­do con una crítica co­n­s­tru­c­ti­va co­mu­ni­ca­da de manera re­s­pe­tuo­sa. Algunas medidas, como las reuniones para dar feedback re­gu­la­r­me­n­te, son una buena manera de valorar a los empleados. Además, los empleados pueden formular sus propias metas, que luego se valorarán en conjunto. De esta manera, el empleado sabe exac­ta­me­n­te lo que se espera de él.
Po­si­bi­li­da­des de de­sa­rro­llo justas Muchos empleados se frustran cuando su puesto de trabajo se perfila como “callejón sin salida”, al no ofre­ce­r­les opo­r­tu­ni­da­des reales de hacer carrera. La co­n­ci­lia­ción laboral y familiar no solo significa centrarse en una vida privada feliz, sino también en una carrera sa­ti­s­fa­c­to­ria que co­m­ple­me­n­te la vida privada. Si un empleado es co­n­s­cie­n­te de sus opo­r­tu­ni­da­des y tiene la po­si­bi­li­dad de ascender en la escala pro­fe­sio­nal, esto conduce a un mejor desempeño y a una mayor ide­n­ti­fi­ca­ción con el empleador.
Opo­r­tu­ni­da­des de formación La búsqueda de más co­no­ci­mie­n­tos y más ha­bi­li­da­des sigue siendo una de las pri­n­ci­pa­les preo­cu­pa­cio­nes de la mayoría de las personas durante toda su vida. Una vida pro­fe­sio­nal exitosa también se define por el constante de­sa­rro­llo de las ha­bi­li­da­des, que a su vez permiten avanzar pro­fe­sio­na­l­me­n­te. El empleador puede apoyar ac­ti­va­me­n­te la formación continua de sus empleados con cursos de formación, cua­li­fi­ca­cio­nes adi­cio­na­les y opo­r­tu­ni­da­des de estudio a tiempo parcial.

Crítica al modelo de co­n­ci­lia­ción laboral y familiar

Aunque el modelo de co­n­ci­lia­ción de la vida laboral y familiar está ge­ne­ra­l­me­n­te aceptado y cada vez son más las empresas que adoptan medidas tendentes a pro­mo­ve­r­lo, existen quienes co­n­si­de­ran que se trata de un concepto pro­ble­má­ti­co.

Una crítica frecuente a este concepto es que la co­n­ci­lia­ción laboral y familiar no es más que una utopía; un estado ideal, prá­c­ti­ca­me­n­te imposible de lograr porque la vida no puede planearse de esta manera. Según esta crítica, el concepto de co­n­ci­lia­ción no tiene en cuenta que la vida es caótica por na­tu­ra­le­za, ignorando que esta no puede co­n­tro­lar­se si­m­ple­me­n­te mediante una pla­ni­fi­ca­ción po­r­me­no­ri­za­da. El modelo también obvia que el ser humano tiene ha­bi­li­da­des de­te­r­mi­na­n­tes como la ada­p­ta­bi­li­dad y la capacidad de im­pro­vi­sa­ción. En de­fi­ni­ti­va, la crítica al concepto de co­n­ci­lia­ción es que trata de pre­s­cri­bir una gestión de la vida para las personas que es imposible. Iró­ni­ca­me­n­te, planear la vida ex­ce­si­va­me­n­te, tal y como plantea este modelo requiere, solo conduce a más estrés.

Otra de las críticas se centra en el concepto en sí, ya que este sugiere que trabajo y vida privada son dos co­m­pa­r­ti­me­n­tos estancos, dos áreas separadas entre sí o incluso, opuestas. Los críticos del modelo ar­gu­me­n­tan que al trabajar también se vive y que por lo tanto, se traza una línea que en realidad no existe.

Muchos críticos hacen también hincapié en el error de este modelo al priorizar el equi­li­brio, a pesar de que el ser humano es in­trí­n­se­ca­me­n­te des­equi­li­bra­do, sin que ello suponga nada negativo. Muchos tra­ba­ja­do­res se sienten sa­ti­s­fe­chos vo­l­cá­n­do­se en su exitosa carrera y gracias a ello se sienten felices y pro­du­c­ti­vos. Existen además quienes co­n­si­de­ran que su inquietud interna es un elemento im­pre­s­ci­n­di­ble para rendir mejor. Muchas personas, por otro lado, dividen sus vidas en períodos en los que se co­n­ce­n­tran más en su vida pro­fe­sio­nal o en la privada. Sin embargo, la co­n­ci­lia­ción de la vida familiar y laboral hace re­fe­re­n­cia a unas co­n­di­cio­nes generales óptimas que, no obstante, no pueden ni deben aplicarse de manera integral a todas las personas.

Otras críticas se dirigen contra las medidas in­di­vi­dua­les para conciliar la vida laboral y familiar. En este sentido, los horarios de trabajo flexibles no son adecuados para todos los empleados: una jornada de trabajo es­tri­c­ta­me­n­te pla­ni­fi­ca­da también presenta ventajas que van desde la pla­ni­fi­ca­ción de las medidas de seguridad hasta un sueño más saludable (aunque desde un punto de vista cie­n­tí­fi­co aún existen muchas preguntas con respecto al sueño). Además, hay quienes co­n­si­de­ran que in­s­ta­la­cio­nes como las gua­r­de­rías de las empresas son, a menudo, un elemento adicional de estrés en el lugar de trabajo, ya que muchos empleados descansan de sus cargas fa­mi­lia­res durante la jornada de trabajo.

Además, muchas medidas de las que se aplican ac­tua­l­me­n­te son ca­li­fi­ca­das por los críticos de su­pe­r­fluas. El concepto de co­n­ci­lia­ción no puede reducirse a ofrecer fruta fresca, horarios de trabajo flexibles y a ser feliz. Los críticos de este modelo co­n­si­de­ran que mejor que aplicar las medidas para conciliar la vida laboral y familiar, sería apelar a la re­s­po­n­sa­bi­li­dad social co­r­po­ra­ti­va, de forma que la empresa cree unas co­n­di­cio­nes de trabajo óptimas para los empleados. El concepto de co­n­ci­lia­ción sería, de acuerdo a lo señalado por los críticos, su­pe­r­fi­cial y su contenido apa­re­ce­ría reducido al de mera palabra de moda carente de sentido.

Resumen: ventajas de una co­n­ci­lia­ción laboral y familiar óptima

El concepto de co­n­ci­lia­ción laboral y familiar permite que empleados y em­plea­do­res se be­ne­fi­cien por igual, pero lo que este modelo entraña y lo que requiere debería abordarse de forma in­di­vi­dua­li­za­da para cada persona. No obstante, es posible ide­n­ti­fi­car algunas ventajas generales para ambas partes que, en la práctica, han de­mo­s­tra­do ser útiles además en diversos sectores. En el siguiente esquema co­n­cre­ta­mos cómo las medidas para una óptima co­n­ci­lia­ción laboral y familiar be­ne­fi­cian a ambas partes.

Ventajas para el empleado Ventajas para el empleador
Se da más im­po­r­ta­n­cia a la vida privada y a la felicidad personal … … para que el empleado trabaje más relajado, equi­li­bra­do y sa­ti­s­fe­cho.
Los horarios de trabajo flexibles permiten organizar mejor la vida privada … … lo que también hace que el tiempo de trabajo sea más efectivo.
El work life balance co­n­tri­bu­ye a crear un estilo de vida más saludable ... … y los empleados sanos son más pro­du­c­ti­vos, están más in­s­pi­ra­dos y se sienten más sa­ti­s­fe­chos.
El te­le­tra­ba­jo influye po­si­ti­va­me­n­te, sobre todo, en el entorno familiar … … y el empleador ahorra dinero y otros recursos si el empleado no acude a su puesto de trabajo.
Los eventos sociales facilitan la in­ter­ac­ción entre la vida social y la privada … … y estos eventos tienen un doble efecto como medidas de formación de equipos.
Las ofertas de­po­r­ti­vas y la formación continua co­n­tri­bu­yen a estimular al empleado como persona … … y esto también conduce a una mayor pro­du­c­ti­vi­dad y mo­ti­va­ción en el lugar de trabajo.
El cuidado de los niños en casa ayuda a mantener un equi­li­brio entre la vida laboral y familiar … … y los padres tienen la opo­r­tu­ni­dad de volver al trabajo antes y sin preo­cu­pa­cio­nes después del na­ci­mie­n­to de sus hijos.
Diseñar el lugar de trabajo de forma saludable y otras pre­s­ta­cio­nes de este tipo aumentan la calidad del trabajo … … y si a los empleados les gusta trabajar en la empresa, lo de­mue­s­tran con su re­n­di­mie­n­to.
La crítica co­n­s­tru­c­ti­va y las opo­r­tu­ni­da­des de carrera justas regulan la vida pro­fe­sio­nal y pro­po­r­cio­nan alivio a la vida privada … … y el empleador puede evaluar mucho mejor al empleado y comunicar tanto elogios como críticas de manera eficiente.
Los periodos sabáticos permiten al empleado enderezar la co­n­ci­lia­ción laboral y familiar, sin arriesgar su carrera pro­fe­sio­nal … … con el que se co­m­pro­me­ten a los mejores re­su­l­ta­dos a largo plazo, se reduce el riesgo de ago­ta­mie­n­to y se refuerza la ide­n­ti­fi­ca­ción del empleador.

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