Como em­pre­sa­rio, seguro que quieres dar impulso a tu empresa, favorecer su de­sa­rro­llo y aumentar tus be­ne­fi­cios. Una de las opciones para lograrlo es mediante las economías de alcance (en inglés, “economies of scope”): es decir, ampliando tu gama de productos para aumentar los be­ne­fi­cios y ganar nuevos grupos de clientes, todo ello uti­li­za­n­do pro­ce­di­mie­n­tos de pro­du­c­ción ya exi­s­te­n­tes. Así, las economías de alcance ayudan a reducir costes y son una gran ventaja para las empresas que ofrecen más de un producto. No deben co­n­fu­n­di­r­se con las llamadas economies of scale, que hacen re­fe­re­n­cia al ahorro de costes mediante el in­cre­me­n­to de la fa­bri­ca­ción de un mismo producto, si bien ambas tienen el efecto de reducir los costes medios de pro­du­c­ción. A co­n­ti­nua­ción, te ex­pli­ca­mos el concepto de economies of scope en pro­fu­n­di­dad.

¿Qué son las economías de alcance?

De­fi­ni­ción

El término economies of scope o economías de alcance en español hace re­fe­re­n­cia a los efectos positivos de los que se beneficia una empresa por ampliar su catálogo de productos. Se ocasionan cuando la empresa utiliza de forma eficiente los procesos de pro­du­c­ción, logística y di­s­tri­bu­ción que ya tiene para reducir los costes y aumentar al mismo tiempo los be­ne­fi­cios.

Ahorrar costes y, a la vez, obtener grandes be­ne­fi­cios es pro­ba­ble­me­n­te el gran objetivo de la mayoría de empresas con ánimo de lucro. Una opción para co­n­se­gui­r­lo es ampliar la propia gama de productos, pero ¿cómo debe hacerse para que funcione? La idea detrás del concepto de las economías de alcance es apro­ve­char las sinergias: los productos que vayan a añadirse al catálogo existente de la empresa deben tener cierta relación con los que ya se ofrecen. De este modo, es posible recurrir a procesos de pro­du­c­ción ya presentes, re­du­cie­n­do mucho más los costes que si se creara un producto co­m­ple­ta­me­n­te diferente. Estos efectos sobre la re­n­ta­bi­li­dad se dividen en dos tipos: los efectos de agru­pa­ción y los efectos de en­ca­de­na­mie­n­to.

Consejo

La am­plia­ción del surtido también forma parte de la llamada matriz de Ansoff ―un sistema que ayuda a tomar de­ci­sio­nes em­pre­sa­ria­les.

Efectos de agru­pa­ción y de en­ca­de­na­mie­n­to

De­pe­n­die­n­do del modo en que ampliemos nuestra cadena de pro­du­c­ción, pueden oca­sio­nar­se efectos de en­ca­de­na­mie­n­to (am­plia­ción vertical) o efectos de agru­pa­ción (am­plia­ción ho­ri­zo­n­tal).

La cadena de pro­du­c­ción se de­sa­rro­lla de manera vertical cuando la empresa asume más ámbitos de re­n­di­mie­n­to: por ejemplo, en los casos en que la propia empresa produce los ma­te­ria­les ne­ce­sa­rios para fabricar el producto o se hace cargo de sus canales de di­s­tri­bu­ción. Por lo general, cuantas más etapas de la cadena de valor asuma la empresa, más logrará ahorrar en costes. Asimismo, si esta debe es­ta­ble­cer in­frae­s­tru­c­tu­ras de pro­du­c­ción o di­s­tri­bu­ción adi­cio­na­les, en algunos casos puede ponerlas a di­s­po­si­ción de otras empresas a cambio de una co­n­tra­pre­s­ta­ción, ob­te­nie­n­do así ingresos adi­cio­na­les.

La agru­pa­ción consiste en ampliar la oferta de productos dentro de una sola etapa de la cadena de valor, es decir, que en lugar de un solo producto, se pasa a fabricar más de uno. En este caso, lo ideal es intentar utilizar la mayor cantidad posible de recursos presentes en la empresa a la hora de producir el nuevo artículo: como mínimo una parte del personal cua­li­fi­ca­do, la ma­qui­na­ria y los almacenes deberían aplicarse a la pro­du­c­ción o di­s­tri­bu­ción del nuevo producto. Ge­ne­ra­l­me­n­te, esta es­tra­te­gia permite ahorrar más costes que si se comienzan a fabricar productos co­m­ple­ta­me­n­te di­fe­re­n­tes para los que se requieren otros co­no­ci­mie­n­tos y ma­qui­na­ria más allá de los que ya se utilizan. Al mismo tiempo, al ampliar la oferta suele aumentar también el margen de be­ne­fi­cios de la empresa.

Dentro de ambos fenómenos di­s­ti­n­gui­mos a su vez entre tres clases de relación: la objetiva, la espacial y la temporal.

Objetiva

Los productos guardan una relación objetiva y se co­n­di­cio­nan entre ellos en mayor o menor grado. Esto sucede, por ejemplo, cuando de la fa­bri­ca­ción de un producto se deriva un producto se­cu­n­da­rio que también puede emplearse para obtener be­ne­fi­cios: es la llamada pro­du­c­ción conjunta. Si uti­li­za­mos la misma ma­qui­na­ria para producir un nuevo artículo, au­me­n­ta­n­do de este modo la tasa de apro­ve­cha­mie­n­to, también hablamos de un efecto objetivo.

Espacial

Cuando los procesos de pro­du­c­ción se co­n­ce­n­tran en un solo lugar, se origina lo que llamamos un efecto espacial. Este desempeña un papel im­po­r­ta­n­te en la logística: un ejemplo de efecto de agru­pa­ción espacial se daría al combinar el tra­n­s­po­r­te de pasajeros con el de me­r­ca­n­cías. También la fusión de varias filiales de una empresa puede ayudar a obtener economías de alcance de tipo espacial. Estas sinergias pueden cla­si­fi­car­se a su vez según el tipo de relación que se es­ta­ble­z­ca con el cliente: es decir, si suceden en un lugar fijo o móvil, o si el cliente está cerca o lejos.

Temporal

Los efectos de agru­pa­ción o en­ca­de­na­mie­n­to son de tipo temporal cuando tienen lugar a la vez o con escasa di­fe­re­n­cia de tiempo. Por ejemplo, si al cerrar un solo contrato se venden dos productos al cliente (como sucede con los abonos co­m­bi­na­dos), estaremos hablando de un efecto de agru­pa­ción temporal. Un ejemplo de efecto de en­ca­de­na­mie­n­to temporal tendría lugar cuando, en la industria me­ta­lú­r­gi­ca, la materia prima se vuelca di­re­c­ta­me­n­te en el molde del producto final en lugar de pasar por una fase in­te­r­me­dia (barras pro­vi­sio­na­les) que re­que­ri­ría un proceso de enfriado y al­ma­ce­na­mie­n­to.

Ventajas y re­qui­si­tos de las economías de alcance positivas

Para generar economías de alcance positivas, la manera en que ampliemos el catálogo resultará decisiva: este proceso solo tendrá ventajas en caso de que los costes medios re­su­l­ta­n­tes sean in­fe­rio­res a los que co­n­lle­va­ría producir los artículos de forma in­de­pe­n­die­n­te. Es decir, que deberás utilizar los factores ya exi­s­te­n­tes en tu empresa con éxito para ampliar la pro­du­c­ción. Estos factores pueden pe­r­te­ne­cer a los sectores más diversos y pro­po­r­cio­nar di­fe­re­n­tes ventajas:

  • Logística: utiliza los medios y vías de tra­n­s­po­r­te ya di­s­po­ni­bles para llevar la nueva mercancía a su destino. Por ejemplo, si tus camiones van medio vacíos, aprovecha el espacio para añadir carga adicional y ahorrar costes.
  • Al­ma­ce­na­mie­n­to: aquí también es de­te­r­mi­na­n­te el volumen de me­r­ca­n­cías. Un almacén oca­sio­na­rá menos costes si se aprovecha en toda su capacidad. En algunas co­n­di­cio­nes es­pe­cia­les de al­ma­ce­na­je, como las cámaras fri­go­rí­fi­cas, este factor cobra todavía más im­po­r­ta­n­cia.
  • Marketing: si tu empresa cuenta con su propio de­pa­r­ta­me­n­to de marketing, a tus empleados no les costará seguir aplicando los procesos que ya saben que funcionan y utilizar sus co­no­ci­mie­n­tos para pro­mo­cio­nar el nuevo producto.
  • In­s­ta­la­cio­nes de pro­du­c­ción: a menudo, la ma­qui­na­ria de la que di­s­po­ne­mos no solo sirve para fabricar un único producto, sino que también podría uti­li­zar­se para fabricar otro distinto; si no al completo, al menos en alguna de sus fases. Esto puede ahorrar costes de ad­qui­si­ción y ma­n­te­ni­mie­n­to.
  • Compra: si decides fabricar nuevos productos, pro­ba­ble­me­n­te apro­ve­ches muchos de los recursos que ya utilizas para los otros. Como el poder ad­qui­si­ti­vo de tu empresa aumenta, tus co­n­di­cio­nes de compra también mejoran.
  • Te­c­no­lo­gías: si has de­sa­rro­lla­do tus propias te­c­no­lo­gías, tiene sentido apli­car­las al mayor número de productos posible. Asimismo, puedes obtener un buen efecto de en­ca­de­na­mie­n­to ampliando su uti­li­za­ción: por ejemplo, puedes venderlas a otras empresas o co­me­r­cia­li­zar licencias de uso.
  • Co­no­ci­mie­n­tos: al diseñar un producto o in­ve­s­ti­gar nuevas técnicas, tu empresa puede adquirir co­no­ci­mie­n­tos de gran valor. Lo más lógico es uti­li­zar­los de nuevo e intentar sacarles el máximo partido.
  • Personal cua­li­fi­ca­do: a menudo podríamos apro­ve­char más la ex­pe­rie­n­cia del personal cua­li­fi­ca­do y no limitarla a un único producto, sino aplicarla a la fa­bri­ca­ción de productos similares. Aprovecha estos co­no­ci­mie­n­tos para crear efectos si­né­r­gi­cos.
  • Canales de di­s­tri­bu­ción: al margen del modelo de di­s­tri­bu­ción que siga tu empresa, el uso de los canales presentes genera economies of scope positivas. Tanto los tra­ba­ja­do­res del sector de la venta directa como los di­s­tri­bui­do­res pueden vender el nuevo producto.

Las economías de alcance también pueden apro­ve­char­se de forma más sutil hasta cierto punto, sobre todo en el sector del marketing. Por ejemplo, un producto recién lanzado al mercado puede si­m­ple­me­n­te be­ne­fi­ciar­se de la buena repu­tación de otro artículo (y, a la vez, de la propia empresa). En este caso, la entrada de la marca en el mercado es más fácil que si una empresa to­ta­l­me­n­te de­s­co­no­ci­da lanza un producto similar.

Cuando los factores ex­pli­ca­dos más arriba no se utilizan bien, pueden pro­du­ci­r­se economías de alcance negativas o de­se­co­no­mías de alcance (por su de­no­mi­na­ción en inglés di­se­co­no­mies of scope). Por ejemplo, si ampliar el catálogo complica demasiado la gestión, es posible que afecte ne­ga­ti­va­me­n­te a los be­ne­fi­cios.

Economies of scope vs. economies of scale vs. economies of density

Hay di­fe­re­n­tes métodos que, con sus efectos, pueden favorecer el cre­ci­mie­n­to em­pre­sa­rial. Aparte de las me­n­cio­na­das economías de alcance, también existen las llamadas economies of scale o economías de escala y economies of density o economías de densidad. Las primeras describen los efectos del aumento del output en los costes de pro­du­c­ción. En este caso, el objetivo es aumentar el output de forma de­s­pro­po­r­cio­na­da respecto al input para generar más ingresos que gastos. El output puede au­me­n­tar­se, por ejemplo, in­cre­me­n­ta­n­do la pro­du­c­ti­vi­dad, aunque también ampliando la totalidad del negocio.

Las economías de densidad son una su­b­ca­te­go­ría tanto de las economies of scope como de las economies of scale. Las economies of density describen los efectos de la co­n­ce­n­tra­ción de varias empresas del mismo sector o de muchos de­ma­n­da­n­tes en el mismo lugar. Las ventajas de las economies of density son muchas, en especial en relación con las rutas de tra­n­s­po­r­te, y están muy ligadas a los efectos ex­pli­ca­dos an­te­rio­r­me­n­te: por ejemplo, si un proveedor su­mi­ni­s­tra materia prima a varias empresas situadas en el mismo lugar, se beneficia de efectos de la economía de escala, mientras que una empresa que su­mi­ni­s­tre di­fe­re­n­tes productos a varios de­ma­n­da­n­tes ubicados en el mismo sitio di­s­fru­ta­rá de las economías de alcance.

Ejemplos de economies of scope

Tal y como hemos explicado, las medidas que podemos tomar para obtener economies of scope son de lo más diversas. A co­n­ti­nua­ción, te damos algunos ejemplos de sus efectos.

Productor lechero

Un ganadero de vacas vende la leche que él mismo ordeña y la ma­n­te­qui­lla que fabrica con esa leche en un mercado. Las produce en su pequeña fábrica, que cuenta con varias cámaras fri­go­rí­fi­cas de gran tamaño. El mercado ya está saturado de esta oferta. Para aumentar los be­ne­fi­cios, el ganadero decide elaborar también queso, porque ya dispone de la materia prima necesaria y, además, puede utilizar sus propias cámaras para al­ma­ce­nar­lo.

Como tiene su propio puesto en el mercado, puede vender el queso junto con el resto de la mercancía sin problemas. De este modo, el ganadero es capaz de in­tro­du­cir un nuevo artículo en el mercado sin tener que asumir los costes que co­n­lle­va­ría fabricar un producto co­m­ple­ta­me­n­te diferente.

Zapatera

Una zapatera es pro­pie­ta­ria de un pequeño taller donde fabrica calzado artesanal de gran calidad. La mujer lo vende a una gran tienda de calzado de su localidad, que, ob­via­me­n­te, lo co­me­r­cia­li­za a un precio muy superior. Para generar más be­ne­fi­cios, la zapatera decide abrir su propia tienda justo al lado del taller. De este modo, crea un efecto de en­ca­de­na­mie­n­to: en lugar de asumir solo una etapa de la cadena de valor, aumenta su oferta de manera vertical.

No obstante, la zapatera corre el riesgo de sufrir los efectos de las di­se­co­no­mies of scope: en teoría, reducirá el coste medio por par de calzado, pero tendrá que tener en cuenta los costes adi­cio­na­les de la am­plia­ción. Además, existe el riesgo de que su tienda no atraiga a los clientes tanto como la otra, más grande y bien es­ta­ble­ci­da. Para intentar reducir este riesgo, en lugar de co­me­r­cia­li­zar úni­ca­me­n­te sus propios zapatos en la tienda, puede ofrecer también productos de otros fa­bri­ca­n­tes. De esta manera, apro­ve­cha­ría la su­pe­r­fi­cie de la tienda siguiendo las economies of scope.

Fa­bri­ca­n­te de champú

Su­po­n­ga­mos que una empresa fabrica un champú dirigido al público femenino. Para atraer al grupo de compra masculino, la empresa decide utilizar las técnicas del marketing de género y lanzar al mercado un nuevo producto adaptado a esta clientela. De hecho, la co­m­po­si­ción del producto no cambia: la empresa solo modifica el perfume del champú. El envase, sin embargo, es co­m­ple­ta­me­n­te diferente. La es­tra­te­gia de marketing para el nuevo producto también difiere en algunos aspectos, aunque los empleados ya la dominan por haberla aplicado an­te­rio­r­me­n­te. El nuevo producto se di­s­tri­bu­ye por las mismas dro­gue­rías donde se vende el producto anterior.

De este modo, la empresa aprovecha varios efectos de las economías de alcance: no necesita adquirir nueva ma­qui­na­ria ni tampoco invertir en in­ve­s­ti­ga­ción para crear una nueva fórmula de producto. Como el nuevo champú se compone en su mayor parte de in­gre­die­n­tes que la empresa ya usa, puede obtener de­s­cue­n­tos por co­m­prar­los en mayores ca­n­ti­da­des. De esta manera, la empresa reapro­ve­cha diversos factores, ahorra costes en la compra de materia prima y aumenta los be­ne­fi­cios gracias al nuevo grupo objetivo. En este ejemplo, las economías de alcance se utilizan de manera óptima.

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