¿Cómo se calcula la cuota de amo­r­ti­za­ción? Esta pregunta ocupa para las empresas un lugar central en sus preo­cu­pa­cio­nes ya que pueden amortizar sus bienes de maneras di­fe­re­n­tes, lo que determina cuál va a ser la cuota que se va a descontar en cada ejercicio como gasto de la base imponible. A co­n­ti­nua­ción, veremos cómo se calcula esta cuota de amo­r­ti­za­ción a partir de los tres métodos más uti­li­za­dos.

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¿Por qué es tan im­po­r­ta­n­te el cálculo de la amo­r­ti­za­ción?

El pa­tri­mo­nio material o in­ma­te­rial de una empresa, que en co­n­ta­bi­li­dad se conoce como activo tangible o in­ta­n­gi­ble y que comprende tanto a terrenos y mo­bi­lia­rio como a patentes y licencias, se utiliza en las empresas como medio para generar ingresos. Esto co­n­di­cio­na su desgaste pro­gre­si­vo, no solo sujeto al simple paso del tiempo, sino también a factores como el avance te­c­no­ló­gi­co o de pro­du­c­ción. De modo que un bien que se adquirió en un momento dado por un de­te­r­mi­na­do precio, tras 10 años de fu­n­cio­na­mie­n­to ha perdido una parte de su valor. Esto podemos en­te­n­de­r­lo cla­ra­me­n­te si pensamos en una furgoneta de reparto que, tras 15 años de uso diario, se vendería a un precio muy inferior al de compra.

Cuando una empresa refleja el estado de su pa­tri­mo­nio en su balance anual o realiza la de­cla­ra­ción de la renta también incluye el activo, pero si no declarara esta pérdida de valor de ciertos activos, el resultado sería engañoso y Hacienda exigiría, y con razón, una apo­r­ta­ción tri­bu­ta­ria superior a la que co­rre­s­po­n­de­ría. Restando del activo este deterioro como gasto, el resultado es mucho más justo.

Este es el papel de la amo­r­ti­za­ción (para los bienes in­ma­te­ria­les) y la de­pre­cia­ción (para los bienes ma­te­ria­les). De­cla­ra­n­do el valor de­cre­cie­n­te de los bienes en los libros, se refleja fielmente el pa­tri­mo­nio de la empresa (y sus ganancias), criterio que co­n­s­ti­tu­ye uno de los pri­n­ci­pios ge­ne­ra­l­me­n­te aceptados de la co­n­ta­bi­li­dad a nivel in­te­r­na­cio­nal.

Cita

“Las amo­r­ti­za­cio­nes habrán de es­ta­ble­ce­r­se de manera si­s­te­má­ti­ca y racional en función de la vida útil de los bienes y de su valor residual, ate­n­die­n­do a la de­pre­cia­ción que no­r­ma­l­me­n­te sufran por su fu­n­cio­na­mie­n­to, uso y disfrute, sin perjuicio de co­n­si­de­rar también la ob­so­le­s­ce­n­cia técnica o comercial que pudiera afe­c­tar­los.”(artículo 2.1 del Real Decreto 1515/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el Plan General de Co­n­ta­bi­li­dad para pymes)

La práctica contable ha es­ta­ble­ci­do diversos métodos para amortizar bienes que van desde la simple amo­r­ti­za­ción fija a la basada en cuotas variables. El método aco­s­tu­m­bra a estar co­n­di­cio­na­do por el tipo de activo que se quiere amortizar. La amo­r­ti­za­ción lineal prevé un desgaste fijo año tras año que quizá, no es el más adecuado para una máquina con picos de pro­du­c­ción variable y que está sujeta, además, a unos avances te­c­no­ló­gi­cos que pueden volverla obsoleta antes que finalice su vida útil. En este caso, podría ser más re­co­me­n­da­ble aplicar una amo­r­ti­za­ción sujeta a la pro­du­c­ción o, en el caso de los vehículos, a su re­n­di­mie­n­to en qui­ló­me­tros.

El le­gi­s­la­dor español recoge en la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre So­cie­da­des (LIS), los tres métodos aceptados para amortizar bienes: el lineal, el de­cre­cie­n­te basado en un po­r­ce­n­ta­je fijo y el de­cre­cie­n­te por el método de los números dígitos. No obstante, en la práctica, también es frecuente aplicar el basado en el re­n­di­mie­n­to de los bienes. A co­n­ti­nua­ción de­ta­lla­mos cada uno de ellos con un ejemplo para cada uno.

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Métodos de amo­r­ti­za­ción: cómo se calculan las cuotas de de­pre­cia­ción

En el cálculo de la de­pre­cia­ción/amo­r­ti­za­ción in­te­r­vie­nen tres variables:

  • Valor amo­r­ti­za­ble: precio de ad­qui­si­ción o pro­du­c­ción (coste histórico en el PGC).
  • Vida útil: el tiempo estimado durante el cual el bien podrá uti­li­zar­se o las unidades de pro­du­c­ción que se esperan obtener de él.
  • Valor residual: el valor remanente al final de su vida útil, que equivale al precio que la empresa esperaría obtener por su venta en el momento actual.

Método de la amo­r­ti­za­ción lineal

En la amo­r­ti­za­ción lineal los costes de ad­qui­si­ción o de fa­bri­ca­ción se amortizan en cuotas co­n­s­ta­n­tes. Esta es la forma más simple de amo­r­ti­za­ción y se calcula asignando un po­r­ce­n­ta­je anual fijo al coste histórico del activo. Para este método, el le­gi­s­la­dor ha es­ta­ble­ci­do los años de vida útil pe­r­mi­ti­dos para cada tipo de in­mo­vi­li­za­do en las tablas de amo­r­ti­za­ción lineal que la Agencia Tri­bu­ta­ria pone a di­s­po­si­ción de los co­n­tri­bu­ye­n­tes en su página web oficial y está aprobada por la LIS.

Cuando se amortiza un in­mo­vi­li­za­do in­ta­n­gi­ble, la cuota se calcula en función de su vida útil, pero si no fuera fá­ci­l­me­n­te estimable, entonces se aplican los co­efi­cie­n­tes oficiales.

La cuota de amo­r­ti­za­ción anual se calcula uti­li­za­n­do la siguiente fórmula:

Cuota de amo­r­ti­za­ción = (Valor de ad­qui­si­ción – Valor residual) / Años de vida útil

Ejemplo de amo­r­ti­za­ción lineal:

Queremos calcular la dotación anual fija por amo­r­ti­za­ción de una máquina que costó 100 000 euros, con una vida útil estimada en 10 años y un valor residual en 20 000 euros.

La operación sería la siguiente:

La cuota anual fija de amo­r­ti­za­ción aplicable a cada ejercicio sería aquí de 8 000 euros.

Amo­r­ti­za­ción contable por unidad producida

El método de amo­r­ti­za­ción contable por unidad producida o basada en la actividad (método de las unidades de pro­du­c­ción en las NIF) se basa en la es­ti­ma­ción de las unidades que un activo tangible produce en un año en lugar de basarse en su vida útil. Puede uti­li­zar­se en bienes cuyo re­n­di­mie­n­to no es constante, como un automóvil, porque refleja mucho mejor el desgaste real de un activo. Para deducir la amo­r­ti­za­ción como gastos en la de­cla­ra­ción de impuestos la Agencia Tri­bu­ta­ria ha de aprobar pre­via­me­n­te su uti­li­za­ción.

Ejemplo de amo­r­ti­za­ción por pro­du­c­ción:

Tu empresa compra un vehículo por 120 000 euros y establece un plan de actividad prevista en unos 300 000 qui­ló­me­tros. A partir de estos datos resulta una cuota de de­pre­cia­ción de 40 céntimos por qui­ló­me­tro:

Cada año se co­n­si­de­ra­rán los qui­ló­me­tros re­co­rri­dos para calcular la cuota anual. Si durante el primer año pongamos que recorre 30 000 qui­ló­me­tros, la cuota anual resulta de la siguiente operación:

Durante los años si­guie­n­tes, la empresa ha de proceder de la misma forma hasta alcanzar los 300 000 qui­ló­me­tros.

Nota

Al utilizar este método de amo­r­ti­za­ción se ha de ju­s­ti­fi­car anua­l­me­n­te cuál ha sido la actividad o la pro­du­c­ción del in­mo­vi­li­za­do, lo que puede hacerse con un contador en el caso de la ma­qui­na­ria o con un libro de ruta en el caso de los vehículos.

¿Cómo se aplica la amo­r­ti­za­ción de­cre­cie­n­te?

El tercero de los métodos de amo­r­ti­za­ción si­s­te­má­ti­ca pre­se­n­ta­dos define cuotas de amo­r­ti­za­ción anuales que son más elevadas al comienzo y van di­s­mi­nu­ye­n­do a lo largo de la vida útil del activo. La au­to­ri­za­ción de este método por parte del le­gi­s­la­dor tiene como fin fomentar la economía porque permite a una empresa recuperar la liquidez en poco tiempo para volver a invertir.

Los dos métodos de­cre­cie­n­tes aprobados en la Ley de So­cie­da­des española son el del po­r­ce­n­ta­je fijo aplicado a una base amo­r­ti­za­ble de­cre­cie­n­te, por el cual se amortiza siempre el mismo po­r­ce­n­ta­je del valor del in­mo­vi­li­za­do al comienzo de cada ejercicio, y el de los números dígitos, por el que la cuota de amo­r­ti­za­ción se determina con ayuda de una secuencia de­cre­cie­n­te de cifras.

Método del tanto fijo sobre un valor amo­r­ti­za­ble de­cre­cie­n­te

Con este método se aplica un po­r­ce­n­ta­je fijo al valor que está pendiente de amortizar, que cada ejercicio es más reducido, lo que genera una cuota de amo­r­ti­za­ción de­cre­cie­n­te. Este sistema permite amortizar más al principio, lo que puede convenir si la empresa quiere reducir la base imponible durante los primeros años porque así se reduce también la apo­r­ta­ción tri­bu­ta­ria (aumenta la liquidez).

Para calcular este po­r­ce­n­ta­je, de nuevo hemos de acudir a las tablas de amo­r­ti­za­ción lineal oficiales, que asignan co­efi­cie­n­tes de amo­r­ti­za­ción a de­te­r­mi­na­dos tipos de bienes. En función del bien cuyo valor la empresa quiera amortizar fi­s­ca­l­me­n­te, se mu­l­ti­pli­ca el co­efi­cie­n­te de amo­r­ti­za­ción lineal por uno de estos tres según co­rre­s­po­n­da:

  • 1,5 si el periodo de amo­r­ti­za­ción es inferior a 5 años;
  • 2 si es igual o superior a 5 e inferior a 8;
  • 2,5 si es igual o superior a 8 años.

Este po­r­ce­n­ta­je nunca podrá superar el 11  %.

Ejemplo de amo­r­ti­za­ción de­cre­cie­n­te:

Una empresa adquiere un bien por 100 000 euros a pri­n­ci­pios de año. Para amo­r­ti­zar­lo por el método del po­r­ce­n­ta­je fijo sobre una base imponible de­cre­cie­n­te, co­n­su­l­ta­mos los índices de las tablas de amo­r­ti­za­ción lineal y vemos que para este bien el co­efi­cie­n­te máximo es del 25 % en un período máximo de 8 años. Esto quiere decir que el período máximo de amo­r­ti­za­ción es de 8 años y el mínimo de 4 porque amortizar a un 25 % significa su­b­di­vi­dir el valor del bien en cuatro partes.

La empresa quiere amortizar lo máximo que pueda por año para pagar menos impuestos, de modo que opta por amo­r­ti­zar­lo en cuatro años.

Con esta in­fo­r­ma­ción, ca­l­cu­la­mos así el po­r­ce­n­ta­je de amo­r­ti­za­ción anual:

25 % es el po­r­ce­n­ta­je lineal que co­rre­s­po­n­de­ría a un periodo de amo­r­ti­za­ción de 4 años.

1,5 es el índice de po­n­de­ra­ción para un periodo inferior a 5 años.

Aplicado a los 4 años, quedaría así:

El último año la empresa debe amortizar todo lo que quede pendiente.

Con este método la amo­r­ti­za­ción fi­s­ca­l­me­n­te deducible decrece en el tiempo.

Método de los números dígitos

Este método de cálculo de las cuotas de amo­r­ti­za­ción puede generar cuotas cre­cie­n­tes (la amo­r­ti­za­ción es más baja al principio y va au­me­n­ta­n­do) o de­cre­cie­n­tes (la dotación disminuye en cada ejercicio). Recogido en la LIS, este método se basa en el periodo de amo­r­ti­za­ción es­ta­ble­ci­do en las tablas oficiales. Dado un periodo de 5 años, por ejemplo, se suman todos los años (1+2+3+4+5 = 15). Dividido el coste de ad­qui­si­ción por 15, se obtiene una cuota por dígito que se utiliza para aplicarla, de forma creciente o de­cre­cie­n­te, a cada uno de los dígitos/años que componen la vida útil del activo (1, 2, 3, 4, 5).

Ejemplo de amo­r­ti­za­ción por números dígitos:

Tenemos un activo cuyo coste de ad­qui­si­ción fueron 15 000 euros y cuya vida útil estimamos en 5 años (dentro del marco pro­po­r­cio­na­do en la lista). Sumamos los dígitos de la vida útil en primer lugar:

Obtenemos la cuota por dígito así:

Aplicamos la cuota por dígito a cada año para obtener la dotación contable anual para la amo­r­ti­za­ción –se hará en este caso de forma de­cre­cie­n­te, amo­r­ti­za­n­do más al principio:

Si se quisieran cuotas cre­cie­n­tes la operación se haría a la inversa.

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