Te­le­tra­ba­jar ofrece mucha fle­xi­bi­li­dad y libertad. Sin embargo, cuando se tienen hijos, conlleva en­fre­n­tar­se al desafío de conciliar la vida laboral y la familiar. Cuando los colegios o las gua­r­de­rías cierran, te­le­tra­ba­jar con los más pequeños en casa puede co­n­ve­r­ti­r­se en un verdadero desafío para todas las partes im­pli­ca­das. Sobre todo, los niños más pequeños no entienden por qué de repente su casa se convierte en un espacio de trabajo y mamá o papá no están siempre di­s­po­ni­bles. Para evitar si­tua­cio­nes de tensión, es im­po­r­ta­n­te in­tro­du­cir es­tru­c­tu­ras claras en la rutina de trabajo y cuidados, así como es­ta­ble­cer límites de antemano. Aquí en­co­n­tra­rás algunos consejos que te pueden ayudar a im­ple­me­n­tar de forma eficiente el te­le­tra­ba­jo en casa cuando te acompañen los más pequeños.

Delimitar el espacio y el tiempo de te­le­tra­ba­jo

Antes de comenzar a trabajar a distancia con tus hijos en casa, conviene tratar entre todas las partes im­pli­ca­das cuál es el objetivo pe­r­se­gui­do y las ci­r­cu­n­s­ta­n­cias en las que te en­cue­n­tras. Habla con el empleador, pero también con tus hijos, sobre cómo vas a pla­ni­fi­car el te­le­tra­ba­jo y los periodos de tiempo en los que estarás di­s­po­ni­ble. Utilizar una forma de co­mu­ni­ca­ción que se adecúe a la edad de los pequeños les ayudará a entender los motivos por los que no vas a poder estar siempre accesible y las razones por las que necesitas tra­n­qui­li­dad. La mejor forma de es­ta­ble­cer límites claros es fijando las horas dedicadas al trabajo y es­ta­ble­cie­n­do un espacio de­te­r­mi­na­do para la oficina. Habla con tu empleador o jefe de equipo sobre tu di­s­po­ni­bi­li­dad. ¿Has de estar siempre di­s­po­ni­ble cuando te­le­tra­ba­jes?

No obstante, no para todo el mundo es posible disponer de una ha­bi­ta­ción en exclusiva para montar su oficina en casa. Con todo, bastaría con fijar de forma temporal un espacio de trabajo, por ejemplo, en el do­r­mi­to­rio. De esta manera, puedes conseguir co­n­ce­n­trar­te y tener las co­n­di­cio­nes ne­ce­sa­rias para trabajar de forma tranquila. Además, puedes explicar a los pequeños que solo estarás di­s­po­ni­ble fuera de dicho espacio o es­ta­ble­cer ciertas normas para que hagan posible el te­le­tra­ba­jo, por ejemplo, si la puerta está cerrada, significa que estás tra­ba­ja­n­do. Para entrar en la ha­bi­ta­ción primero deben llamar a la puerta. Esto podría co­n­tri­buir a minimizar las in­te­rru­p­cio­nes.

Consejo

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Te­le­tra­ba­jar con los más pequeños en casa: divide el tiempo dedicado al cuidado

Si vives con tu pareja y ambos trabajáis desde casa, es buena idea dividir en turnos la atención dedicada a los niños. Sobre todo, en el caso de cuidar de bebés o niños de corta edad (que necesitan un cuidado más directo), podrás ir al­te­r­na­n­do, de forma que consigas bloques de tiempo de trabajo co­n­ce­n­tra­do y eficiente. La co­mu­ni­ca­ción con la pareja y la empresa es esencial en estos casos, de forma que se pueda evitar cualquier ma­le­n­te­n­di­do.

También puedes hacer uso de tu red para hacer más llevadero el día a día: recurre a fa­mi­lia­res, vecinos o amigos. Así, por ejemplo, los vecinos se pueden encargar de cuidar a grupos más grandes de niños, re­du­cie­n­do el tiempo de cuidado de varios pro­ge­ni­to­res al mismo tiempo.

Deja tiempo para los descansos y para jugar

Cuidar a los hijos y te­le­tra­ba­jar al mismo tiempo siempre supone una carga doble. Ambas tareas requieren mucha atención, hecho que a largo plazo puede resultar agotador. Por esta razón, tomar pausas de­li­be­ra­das tiene mucha im­po­r­ta­n­cia, porque, de esta forma, puedes descansar y seguir tra­ba­ja­n­do. Si es posible, planifica los descansos en un espacio diferente al utilizado en el te­le­tra­ba­jo, sin la presencia de tus hijos, ya que así te será más fácil de­s­co­ne­c­tar. Practica eje­r­ci­cios de mo­vi­mie­n­to para liberar la tensión y mejorar la co­n­ce­n­tra­ción para la siguiente tarea que tengas que realizar.

Con todo, te­le­tra­ba­jar con los pequeños en casa suele pro­du­ci­r­se en ocasiones ex­ce­p­cio­na­les. Por eso, puedes hacer la vista gorda si en si­tua­cio­nes de estrés no te ajustas a las reglas. Date la libertad de ceder un poco. Un poco más de tiempo delante del televisor, un dulce fuera del horario habitual o más fle­xi­bi­li­dad en la hora de ir a la cama pueden ayudar a reducir el estrés por ambas partes en si­tua­cio­nes difíciles.

Mantén a los niños ocupados y pe­r­mí­te­les la cercanía

De­pe­n­die­n­do de la edad y el grado de in­de­pe­n­de­n­cia de los pequeños de la casa, podrás ocuparlos con di­fe­re­n­tes ac­ti­vi­da­des. Los niños mayores, que pueden en­tre­te­ne­r­se durante un tiempo más largo, contarán también con toda seguridad con tareas del colegio y otras ac­ti­vi­da­des. Los ado­le­s­ce­n­tes, incluso, pueden in­vo­lu­crar­se hasta cierto punto en el cuidado de sus hermanos menores y en las tareas do­mé­s­ti­cas.

No obstante, el te­le­tra­ba­jo con niños más pequeños requiere una su­pe­r­vi­sión mayor, aunque, por supuesto, también pueden, de­pe­n­die­n­do de su edad, jugar de forma in­de­pe­n­die­n­te. No su­b­e­s­ti­mes la crea­ti­vi­dad de tus hijos y déjales que se aburran. Al fin y al cabo, los pequeños no siempre necesitan que les pla­ni­fi­quen lo que deben hacer. Por otra parte, muchos niños se alegran de poder pasar más tiempo con sus pro­ge­ni­to­res y si optas por trabajar desde casa estarás cu­m­plie­n­do el deseo de tu hijo de estar más cerca de mamá o papá.

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