¿Sabes escribir muy bien o controlas a la pe­r­fe­c­ción un software concreto? En este caso, son ha­bi­li­da­des que puedes acreditar mediante ce­r­ti­fi­ca­dos o ex­pe­rie­n­cia pro­fe­sio­nal de­mo­s­tra­ble. Por lo tanto, forman parte de lo que conocemos como hard skills. Sin embargo, existe un conjunto de ha­bi­li­da­des que de­te­r­mi­nan en último término qué tipo de persona y de tra­ba­ja­dor eres realmente y que no pueden acre­di­tar­se de ninguna manera. Estas son las soft skills o ha­bi­li­da­des blandas , de gran im­po­r­ta­n­cia por dar forma en gran medida a tu pe­r­so­na­li­dad.

Si buscas entre las ofertas de empleo, podrás encontrar muchos ejemplos en los que las empresas solicitan es­pe­cí­fi­ca­me­n­te tener soft skills: ser una persona que sabe trabajar en equipo, tener ambición, sentido crítico, empatía, dotes co­mu­ni­ca­ti­vas u or­ga­ni­za­ti­vas, saber hacer una buena pre­se­n­ta­ción, saber gestionar las horas de trabajo, tener facilidad para aprender nuevas co­m­pe­te­n­cias, saber trabajar de forma in­de­pe­n­die­n­te, tener cu­rio­si­dad, au­to­co­n­trol o sentido del co­m­pro­mi­so, etc. La lista puede ser infinita y lo normal es que casi todos los es­pe­cia­li­s­tas en recursos humanos vayan a buscar alguna de estas cua­li­da­des cuando buscan nuevos empleados. Por lo tanto, para tener éxito en el mercado laboral, es im­po­r­ta­n­te saber qué son y qué tipos de soft skills existen.

¿Qué son las soft skills?

Las hard skills son un conjunto de ha­bi­li­da­des que pueden acre­di­tar­se. En cambio, las soft skills son más difíciles de acreditar y solo puede hacerse de un modo parcial mediante ce­r­ti­fi­ca­dos y ex­pe­rie­n­cia laboral de­mo­s­tra­ble. Las ha­bi­li­da­des y co­m­pe­te­n­cias técnicas son muy fáciles de ce­r­ti­fi­car y de­sem­pe­ñan un papel más im­po­r­ta­n­te en el proceso de solicitud de empleo. Sin embargo, es posible compensar la falta de co­no­ci­mie­n­tos es­pe­cia­li­za­dos si, por ejemplo, eres una persona capaz de adquirir nuevos co­no­ci­mie­n­tos rá­pi­da­me­n­te. En muchas ocasiones, las soft skills acaban jugando un papel realmente im­po­r­ta­n­te en la selección de personal. Las en­tre­vi­s­tas suelen ser de­te­r­mi­na­n­tes, es­pe­cia­l­me­n­te en aquellos casos en los que hay varios ca­n­di­da­tos con ha­bi­li­da­des y ex­pe­rie­n­cia similares.

Las soft skills hacen re­fe­re­n­cia a aquellas co­m­pe­te­n­cias que dan capacidad a la persona de motivar y trabajar en equipo y, también, en un sentido más amplio, a aquellos rasgos del carácter que hacen a una persona. No­r­ma­l­me­n­te, las soft skills pueden dividirse en tres ca­te­go­rías: ha­bi­li­da­des in­te­r­pe­r­so­na­les, co­m­pe­te­n­cias sociales y ha­bi­li­da­des metódicas. Ese­n­cia­l­me­n­te, estas tres ca­te­go­rías responden a las si­guie­n­tes cue­s­tio­nes: ¿cómo actúas como individuo in­de­pe­n­die­n­te?, ¿cómo actúas como individuo social? y ¿de qué manera te enfrentas a los desafíos?

¿Por qué son tan im­po­r­ta­n­tes las soft skills?

No importa si destacas por encima del resto gracias a tus hard skills. En la vida laboral, te resultará muy difícil salir adelante si no dispones de un conjunto sólido de soft skills. Aunque existen ciertos puestos de trabajo que requieren de expertos altamente cua­li­fi­ca­dos y no tanto de personas con soft skills, no es el caso más común. Saber trabajar en equipo, tener dotes co­mu­ni­ca­ti­vas y talento or­ga­ni­za­ti­vo son ha­bi­li­da­des mucho más de­ma­n­da­das, es decir, se piden co­m­pe­te­n­cias que sirven para crear un ambiente positivo de trabajo.

Algunos puestos requieren de más trabajo en equipo que otros. Otros requieren estar preparado para en­fre­n­tar­se a un reto nuevo todos los días y, por lo tanto, es necesario tener in­de­pe­n­de­n­cia y fle­xi­bi­li­dad. En cambio, cuando el trabajo es muy re­pe­ti­ti­vo, es necesario tener re­si­s­te­n­cia mental y di­s­ci­pli­na. Es decir, que es muy difícil es­ta­ble­cer qué soft skills o ha­bi­li­da­des blandas son más im­po­r­ta­n­tes que otras. Lo que está claro es que disponer de un conjunto sólido de soft skills es algo muy valioso en cualquier puesto de trabajo.

¿Cuál es la mejor forma de demostrar que poseo soft skills?

Las hard skills no­r­ma­l­me­n­te aparecen enu­me­ra­das en nuestro CV, pero las soft skills son más difíciles de presentar. Puede que tengas razón, pero a lo mejor no es del todo apropiado que digas que eres capaz de aprender rá­pi­da­me­n­te nuevas ha­bi­li­da­des o que eres una persona muy sociable sin poder acre­di­tar­lo. Lo más re­co­me­n­da­ble es que en la carta de mo­ti­va­ción de tu ca­n­di­da­tu­ra quedara claro de forma implícita qué soft skills posees. Te lo ex­pli­ca­mos con ejemplos:

  • La fo­r­mu­la­ción que elijas en tu carta de mo­ti­va­ción dirá mucho sobre si eres una persona simpática, creativa, in­fle­xi­ble, etc.
  • Puedes apro­ve­char para subrayar cuáles son tus ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas pe­r­so­na­les en la pre­se­n­ta­ción de tu solicitud. Por ejemplo, un diseño original tra­n­s­mi­ti­rá la idea de una persona creativa con confianza en sí misma.
  • Las personas que han estado tra­ba­ja­n­do mientras es­tu­dia­ban muestran tener alta to­le­ra­n­cia al estrés y au­to­di­s­ci­pli­na. Según el tipo de actividad, este hecho sirve para acreditar que tienes ha­bi­li­da­des de trabajo en equipo.
  • Si en un CV aparecen ac­ti­vi­da­des de vo­lu­n­ta­ria­do, indicará que se trata de una persona so­cia­l­me­n­te co­m­pe­te­n­te y que tiene un alto grado de au­to­mo­ti­va­ción.
  • En un CV es muy común incluir aficiones e intereses. Un deporte de equipo, por ejemplo, promueve las ha­bi­li­da­des sociales. El interés en los juegos de es­tra­te­gia, indica un punto fuerte en la re­so­lu­ción de problemas.
  • Por último, pero no por ello menos im­po­r­ta­n­te, la foto de tu solicitud dice mucho de ti. Si consigues reflejar tu carácter sin parecer poco pro­fe­sio­nal, co­n­se­gui­rás destacar po­si­ti­va­me­n­te. En cualquier caso, invertir en un fotógrafo pro­fe­sio­nal es siempre una buena idea.
Consejo

Consulta los si­guie­n­tes consejos para en­tre­vi­s­tas para aprender a reconocer cuáles son tus fo­r­ta­le­zas (donde seguro que hay muchas soft skills) y a co­mu­ni­car­las de forma efectiva en una en­tre­vi­s­ta.

¿Cuántas soft skills existen?

Es imposible hacer una lista con todas las soft skills que existen. Al fin y al cabo, la variedad de rasgos humanos que podemos encontrar en la gente puede llegar a ser difícil de co­n­ce­p­tua­li­zar. Además, muchos de los rasgos que vamos a comentar, a co­n­ti­nua­ción, funcionan juntos e in­ter­ac­túan unos con otros de manera co­n­s­tru­c­ti­va. Las soft skills de “re­si­lie­n­cia” y “re­si­s­te­n­cia al estrés” no­r­ma­l­me­n­te van de la mano, al igual que las “ha­bi­li­da­des ana­lí­ti­cas” y la “au­to­rre­fle­xión”. Por lo tanto, no basta con saber exac­ta­me­n­te cuántas soft skills tienes, sino que también es im­po­r­ta­n­te conocer cuáles funcionan bien juntas.

Nota

Nadie es perfecto. Por eso, no van a esperar que controles todas las soft skills que existen. Según el perfil de trabajo, los colegas, el entorno laboral, etc., algunas cobrarán una mayor im­po­r­ta­n­cia. A veces, se va a exigir una soft skill concreta y otra no va a de­sem­pe­ñar más que un papel se­cu­n­da­rio. Es decir, no debes co­n­si­de­rar la siguiente lista como una guía fija que tienes que cumplir, sino como un glosario de posibles soft skills im­po­r­ta­n­tes.

Como ya hemos comentado, es posible dividir las soft skills entre tres ca­te­go­rías:

Ha­bi­li­da­des in­te­r­pe­r­so­na­les

Las ha­bi­li­da­des in­te­r­pe­r­so­na­les incluyen aquellas co­m­pe­te­n­cias que te hacen único como individuo. Muchas de ellas se confunden con ha­bi­li­da­des de otras ca­te­go­rías. Por ejemplo, una persona que tenga seguridad en sí misma y capacidad de au­to­rre­fle­xión, podrá convencer más fá­ci­l­me­n­te a los demás en una in­ter­ac­ción social. Las personas motivadas y co­m­pro­me­ti­das suelen estar más di­s­pue­s­tas a adquirir o ampliar sus ha­bi­li­da­des metódicas.

Re­si­lie­n­cia

Si eres capaz de sacar mucho trabajo sin agobiarte. Es decir, cuando tienes que trabajar bajo presión y hay muchas ex­pe­c­ta­ti­vas puestas en ti, eres capaz de alcanzar tus metas sin bajar tu re­n­di­mie­n­to. Si eres capaz de hacer frente a si­tua­cio­nes im­pre­vi­s­tas y a cambios con de­te­r­mi­na­ción y sin que el estrés te pase factura, entonces, tienes re­si­lie­n­cia. Disponer de esta capacidad para so­bre­po­ne­r­se a la ad­ve­r­si­dad, te co­n­ve­r­ti­rá, además, en un modelo a seguir para otros colegas que no tengan esta habilidad tan de­sa­rro­lla­da. Todas las empresas valoran a empleados fuertes, en los que pueden confiar incluso en los momentos más tu­r­bu­le­n­tos.

Re­s­po­n­sa­bi­li­dad in­di­vi­dual

Esta habilidad es típica de personas que saben trabajar solas y saben valorar co­rre­c­ta­me­n­te las co­n­se­cue­n­cias de sus actos. Además, son capaces de asumir dichas co­n­se­cue­n­cias y aprender de ellas para el futuro. Son personas maduras y con de­te­r­mi­na­ción, pero también son capaces de actuar so­li­da­ria­me­n­te. La re­s­po­n­sa­bi­li­dad in­di­vi­dual no excluye tener la habilidad de asumir la re­s­po­n­sa­bi­li­dad de los demás. Se trata de personas au­to­su­fi­cie­n­tes que saben en­fre­n­tar­se a los desafíos del día a día por sí mismos. Por ello, son capaces de asumir sus errores y aceptar la re­s­po­n­sa­bi­li­dad derivada de daños que puedan haberse oca­sio­na­do al mismo tiempo que muestran capacidad para tomar medidas de forma in­de­pe­n­die­n­te dando lo mejor de ellas mismas.

Co­m­pro­mi­so

Esta habilidad es ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca de personas que son capaces de salir de su zona de confort, asumir nuevos retos y emplear sus ca­pa­ci­da­des para fines de los que no obtendrán un beneficio directo. Las personas con de­di­ca­ción saben invertir tiempo y energía en ayudar a los demás pa­r­ti­ci­pa­n­do, por ejemplo, en proyectos sociales. En el trabajo, el co­m­pro­mi­so significa no centrarse ex­clu­si­va­me­n­te en las tareas propias, sino dar más de lo que se espera de uno. Los empleados co­m­pro­me­ti­dos suelen tener un efecto positivo sobre el ambiente laboral. El co­m­pro­mi­so es, por lo tanto, una de las soft skills que te ayudarán a progresar en tu carrera.

Mo­ti­va­ción

Esta habilidad es ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca de personas di­s­pue­s­tas a actuar y que se esfuerzan por alcanzar ciertas metas. Además, saben llevar a cabo las tareas que les co­rre­s­po­n­den co­rre­c­ta­me­n­te. La mo­ti­va­ción es una fuerza interna. Por eso, muchas personas para motivarse se ponen metas y re­co­m­pe­n­sas. Para otras personas, el hecho de ser apreciado por sus jefes y los colegas del trabajo, disponer de es­ta­bi­li­dad fi­na­n­cie­ra en su familia o, si­m­ple­me­n­te, tener las tardes para descansar tras el trabajo es su­fi­cie­n­te. Cada persona tiene una fuente de mo­ti­va­ción diferente. Lo que está claro, es que es im­po­r­ta­n­te estar motivado.

Cu­rio­si­dad

Las personas curiosas no pueden evitar querer ex­pe­ri­me­n­tar y aprender cosas nuevas. Se trata de personas que sienten una atracción especial por lo de­s­co­no­ci­do. La cu­rio­si­dad, en la sociedad, no siempre tiene co­n­no­ta­cio­nes positivas. A veces, las personas demasiado curiosas son co­n­si­de­ra­das molestas. Eso sí, si la cu­rio­si­dad es sana, sirve como mo­ti­va­ción a la hora de afrontar nuevos retos y explorar te­rri­to­rios de­s­co­no­ci­dos. En el trabajo, esto se traduce en personas que muestran interés por las tareas y ha­bi­li­da­des que, en principio, no estaban re­la­cio­na­das con su perfil laboral.

Au­to­di­s­ci­pli­na

Esta habilidad es ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca de personas que saben cómo co­m­po­r­tar­se y tener todo bajo control. Además, son capaces de mantener la atención en sus tareas pri­n­ci­pa­les sin di­s­trae­r­se. Cuando se presentan eventos im­pre­vi­s­tos, reac­cio­nan con seguridad y no pierden de vista su objetivo. El trabajo diario implica ser capaz de tener co­n­ce­n­tra­ción y atención y eso es algo que se consigue gracias a la au­to­di­s­ci­pli­na. Para lograr tener au­to­di­s­ci­pli­na plena es necesario aplicar de forma constante el au­to­co­n­trol.

Para alcanzar la au­to­di­s­ci­pli­na, es necesario tener una pe­r­s­pe­c­ti­va crítica sobre las propias acciones y ser capaces de organizar co­rre­c­ta­me­n­te las prio­ri­da­des. En el trabajo, esto significa que hay que ser capaz de priorizar las tareas y conseguir mantener a raya las di­s­tra­c­cio­nes típicas como los intereses pe­r­so­na­les y la pereza.

Au­to­rre­fle­xión

Las personas con au­to­rre­fle­xión son capaces de evaluar sus propias acciones y aprender de sus errores. Al mismo tiempo, saben reconocer cuándo han hecho un buen trabajo. Esta habilidad personal tiene un impacto enorme sobre nuestro de­sa­rro­llo personal. Al mismo tiempo, los demás pueden darse cuenta de ese impacto: las personas auto-re­fle­xi­vas aprenden rápido y crecen a medida que de­sa­rro­llan sus tareas. Son personas que saben asumir dónde está su límite. Saben reconocer que hay buenas razones por las que algunas tareas deben ser llevadas a cabo ex­clu­si­va­me­n­te por expertos (por ejemplo, el ma­n­te­ni­mie­n­to del servidor o la pro­gra­ma­ción backend). Este tipo de personas no están tan expuestas como otras al riesgo de so­bre­va­lo­rar­se, lo que puede acabar teniendo co­n­se­cue­n­cias negativas.

Confianza en uno mismo

Mientras que la au­to­rre­fle­xión implica ser capaz de conocer las propias de­bi­li­da­des, la confianza en uno mismo implica ser capaz de reconocer y hacer valer las fo­r­ta­le­zas. Las personas que tienen confianza en ellas mismas nunca se venden por menos de lo que realmente valen y saben con exactitud cuál es su precio. Tener una sólida confianza en uno mismo afecta a otras ha­bi­li­da­des y áreas de la vida porque es propia de personas con una pe­r­so­na­li­dad bien es­tru­c­tu­ra­da. Además, este tipo de personas no sienten miedo ante nuevos retos y son capaces de expresar siempre su opinión.

Co­m­pe­te­n­cias sociales

Las soft skills pueden ser definidas como aquellas ha­bi­li­da­des que se ponen en práctica en los entornos laborales y que in­vo­lu­cran a co­m­pa­ñe­ros y su­pe­rio­res, es decir, se sitúan en un plano social. Para muchos es­pe­cia­li­s­tas en recursos humanos, por ejemplo, es muy im­po­r­ta­n­te saber si la persona que solicita el empleo sabe trabajar en equipo o tiene buenas dotes co­mu­ni­ca­ti­vas durante la en­tre­vi­s­ta. Las co­m­pe­te­n­cias sociales no pueden re­em­pla­zar a las cua­li­fi­ca­cio­nes pro­fe­sio­na­les, pero pueden acabar marcando la di­fe­re­n­cia cuando se duda entre varios ca­n­di­da­tos. Según el perfil del puesto de trabajo, pueden acabar siendo co­n­si­de­ra­das un requisito im­pre­s­ci­n­di­ble.

Durante el proceso de selección, los es­pe­cia­li­s­tas en recursos humanos intentan hacerse una idea lo más veraz posible de cuáles son las co­m­pe­te­n­cias sociales del so­li­ci­ta­n­te. Además, las co­m­pe­te­n­cias sociales suelen definir cómo se siente la persona en el trabajo y qué tal se adapta a los entornos laborales típicos de la vida pro­fe­sio­nal (también en el caso de oficinas con es­ta­cio­nes de trabajo in­fo­r­má­ti­cas).

Empatía

Una persona empática es capaz de ponerse en el lugar de sus co­m­pa­ñe­ros, tanto cuando fracasan como cuando tienen éxito. Se trata de personas con intuición social que les permite reac­cio­nar con tacto y respeto ante las si­tua­cio­nes complejas que puedan estar viviendo sus colegas. Esto abarca también a ci­r­cu­n­s­ta­n­cias que no pe­r­te­ne­z­can al ámbito laboral. Por ejemplo, si un empleo baja su re­n­di­mie­n­to porque está pasando por un mal momento en su vida personal, las personas empáticas saben mostrar co­m­pre­n­sión. La empatía en el trabajo es im­po­r­ta­n­te para poder humanizar las re­la­cio­nes incluso en si­tua­cio­nes de gran presión y co­m­pe­ti­ti­vi­dad.

Capacidad de in­te­gra­ción

Romper las es­tru­c­tu­ras sociales es algo realmente difícil de conseguir. Pero si eres capaz de in­te­grar­te en el entorno social pree­xi­s­te­n­te cuando empiezas en un nuevo trabajo y consigues hacerte un hueco, entonces tienes capacidad de in­te­gra­ción. Se trata de ser capaz de no ser co­n­si­de­ra­do el “nuevo” durante mucho tiempo y conseguir ser visto como una parte in­de­pe­n­die­n­te de ese entorno social y laboral. Si se tiene capacidad de in­te­gra­ción, los nuevos co­m­pa­ñe­ros pronto serán conocidos o incluso amigos. La in­te­gra­ción no implica ex­clu­si­va­me­n­te saber respetar las co­n­ve­n­cio­nes. Tener capacidad de in­te­gra­ción implica ser capaz de influir en el entorno para así ser una parte in­di­s­pe­n­sa­ble de la es­tru­c­tu­ra social.

Capacidad de co­mu­ni­ca­ción

La capacidad de co­mu­ni­car­se con co­n­vi­c­ción es una de las ha­bi­li­da­des más im­po­r­ta­n­tes y valoradas por todas las empresas. Como pro­fe­sio­nal de la co­mu­ni­ca­ción, tendrás que tener facilidad para expresar tus pe­n­sa­mie­n­tos de forma concisa y saber crear co­n­ve­r­sa­cio­nes agra­da­bles. Hoy en día, esto abarca las pla­ta­fo­r­mas digitales en las que es necesario saber mantener un tono agradable (tanto por chat como por correo ele­c­tró­ni­co, por ejemplo). Además, saber in­te­r­pre­tar di­re­c­tri­ces y seguir in­s­tru­c­cio­nes es clave. Una persona con capacidad de co­mu­ni­ca­ción es capaz de expresar con seguridad sus preo­cu­pa­cio­nes. Durante una en­tre­vi­s­ta, el en­tre­vi­s­ta­dor intentará poner a prueba tu capacidad de co­mu­ni­ca­ción.

Capacidad para aceptar las críticas

Una persona con capacidad para aceptar las críticas tendrá la habilidad de saber encajar las críticas hacia su persona. Es decir, se trata de personas que no reac­cio­nan ni impulsiva ni emo­cio­na­l­me­n­te a las críticas, sino que reciben los co­me­n­ta­rios con tra­n­qui­li­dad y los utilizan para mejorar. Las críticas no­r­ma­l­me­n­te están dirigidas a las personas menos pre­pa­ra­das y suelen minar la confianza en sí mismos porque se sienten atacados y ex­pu­l­sa­dos de su zona de confort. Pero, en muchas ocasiones, esas críticas están bien fu­n­da­me­n­ta­das. Las personas que saben aceptar las críticas y saben uti­li­zar­las de forma co­n­s­tru­c­ti­va suelen acabar siendo más exitosas.

Co­no­ci­mie­n­to de la na­tu­ra­le­za humana

El co­no­ci­mie­n­to de la na­tu­ra­le­za humana es un término poco preciso. Fu­n­da­me­n­ta­l­me­n­te, describe la habilidad para evaluar co­rre­c­ta­me­n­te a otras personas en base pri­n­ci­pa­l­me­n­te a evi­de­n­cias ci­r­cu­n­s­ta­n­cia­les. Un experto en la na­tu­ra­le­za humana tiene más pro­ba­bi­li­da­des de obtener el resultado deseado a través de sus actos sociales. Al mismo tiempo, es capaz de anticipar las acciones y reac­cio­nes de otras personas de forma precisa. Esta habilidad es muy práctica en nuestro día a día. Un alto grado de co­no­ci­mie­n­to de la na­tu­ra­le­za humana es es­pe­cia­l­me­n­te be­ne­fi­cio­so en aquellos entornos pro­fe­sio­na­les en los que se trabaja di­re­c­ta­me­n­te con clientes o pacientes.

Capacidad para trabajar en equipo

En muchos trabajos es necesario trabajar en equipo. Una persona con capacidad para trabajar en equipo entiende el reparto de las tareas, es bueno co­mu­ni­cá­n­do­se en grupo, sabe mostrar autoridad y dispone de otras ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas im­po­r­ta­n­tes para lograr trabajar con otras personas. Se trata de personas que saben in­vo­lu­crar­se de forma co­m­pe­te­n­te en los proyectos. Además, es necesario saber utilizar varias ha­bi­li­da­des sociales. Las personas que saben trabajar en equipo suelen disponer de un conjunto sólido de soft skills que les sirven de ayuda en todos los entornos pro­fe­sio­na­les. En el mundo moderno pro­fe­sio­nal, la habilidad para trabajar en equipo es, no­r­ma­l­me­n­te, una de las ha­bi­li­da­des más de­ma­n­da­das y se prueba co­n­s­ta­n­te­me­n­te a los so­li­ci­ta­n­tes de empleo en este aspecto.

Forma de in­ter­ac­tuar

La forma de in­ter­ac­tuar con otras personas es pa­r­cia­l­me­n­te inherente. Algunas personas suelen hacer bromas todo el rato para conseguir crear un ambiente di­s­te­n­di­do, pero a veces pueden correr el riesgo de no ser tomadas en serio. Por otra parte, hay personas que son muy serias en el trabajo y le dan mucha im­po­r­ta­n­cia a co­mu­ni­car­se de forma orientada a los re­su­l­ta­dos. En el mejor de los casos, son personas que consiguen de­s­pre­n­der aire de pro­fe­sio­na­li­dad. En el peor de los casos, son vistas como poco flexibles.

La “mejor” forma de in­ter­ac­tuar con los demás se encuentra en el equi­li­brio perfecto. Ser co­m­pe­te­n­tes y re­s­po­n­sa­bles sin parecer aburridas o demasiado rígidas. La forma que tengas de in­ter­ac­tuar con los demás determina en gran medida qué impresión estás causando.

Ha­bi­li­da­des metódicas

Este tipo de habilidad está cerca de las hard skills porque las ha­bi­li­da­des metódicas suelen valorarse a través de la ex­pe­rie­n­cia concreta. Pero no son tan fáciles de demostrar; muchas veces no son más que un pre­rre­qui­si­to básico para la ad­qui­si­ción de hard skills de­mo­s­tra­bles. Por ejemplo, se puede co­n­si­de­rar a la soft skill “técnicas de pre­se­n­ta­ción” como una base esencial para la hard skill “Po­we­r­Poi­nt”, del mismo modo que tener la habilidad de re­so­lu­ción de problemas es una co­m­pe­te­n­cia necesaria para aprender lenguajes de pro­gra­ma­ción.

Las ha­bi­li­da­des metódicas (como la re­si­s­te­n­cia al estrés) a menudo se confunden con las ha­bi­li­da­des in­te­r­pe­r­so­na­les (como la re­si­lie­n­cia). Pero, las ha­bi­li­da­des metódicas se enmarcan en una categoría aparte porque además de cubrir el plano personal, tienen que ver más di­re­c­ta­me­n­te con ha­bi­li­da­des pro­fe­sio­na­les.

Ha­bi­li­da­des ana­lí­ti­cas

Realizar un análisis consiste en poner al de­s­cu­bie­r­to los me­ca­ni­s­mos su­b­ya­ce­n­tes de hechos complejos para de­s­glo­sar­los en sus co­m­po­ne­n­tes más im­po­r­ta­n­tes. Las ha­bi­li­da­des ana­lí­ti­cas de una persona la co­n­vie­r­ten en un ob­se­r­va­dor capaz de poner en práctica los co­no­ci­mie­n­tos ad­qui­ri­dos y capaz de mejorarse a sí mismo, su método y a su equipo. Algo que cobra especial re­le­va­n­cia cuando las cosas no salen bien, ya que es muy im­po­r­ta­n­te saber emplear las ha­bi­li­da­des ana­lí­ti­cas para poder aprender de los errores. Ayudará muchísimo tener también capacidad co­mu­ni­ca­ti­va y de auto-reflexión.

Capacidad de or­ga­ni­za­ción

Al de­sem­pe­ñar una actividad laboral a diario, hay que llevar a cabo varias tareas que no se pueden finalizar al mismo tiempo. Tener la facultad de saber ge­s­tio­nar­las de forma in­te­li­ge­n­te te convierte en una persona eficaz. Así, una persona con un talento especial para la or­ga­ni­za­ción es capaz de priorizar las tareas con sentido y es­tru­c­tu­rar el trabajo diario y el de sus empleados de la forma más eficiente posible. Esta soft skill gana terreno en im­po­r­ta­n­cia si el trabajo implica saber actuar de forma in­de­pe­n­die­n­te y cubrir un amplio abanico de tareas.

Técnicas de pre­se­n­ta­ción

Cuando una persona muestra seguridad en su co­m­po­r­ta­mie­n­to y su estilo di­s­cu­r­si­vo engancha, es capaz de destacar en las pre­se­n­ta­cio­nes que hace. Tanto si se trata de una pre­se­n­ta­ción de Po­we­r­Poi­nt para presentar un proyecto es­pe­cí­fi­co o un resumen del progreso realizado en una reunión de equipo, las técnicas de pre­se­n­ta­ción ayudan a que todos los puntos im­po­r­ta­n­tes se co­mu­ni­quen de forma co­m­pre­n­si­ble para todos. Esta soft skill gana terreno en im­po­r­ta­n­cia a medida que uno asciende en la jerarquía co­r­po­ra­ti­va.

Re­so­lu­ción de problemas

Esta soft skill está es­tre­cha­me­n­te vinculada con las ha­bi­li­da­des ana­lí­ti­cas. La re­so­lu­ción de problemas implica disponer de una es­tra­te­gia apropiada y para llegar a ella es necesario tener una co­m­pre­n­sión clara y haber hecho un análisis del problema. Si una persona tiene la capacidad de resolver problemas, se en­fre­n­ta­rá a cualquier reto asociado a nuevos cambios con la mente siempre alerta y podrá aportar ideas creativas. Ante cualquier problema, una persona con capacidad de re­so­lu­ción de problemas es capaz de encontrar el origen, reconocer las co­n­se­cue­n­cias y crear una es­tra­te­gia apropiada para resolver el problema. Es posible recibir formación para de­sa­rro­llar esta habilidad de forma en­tre­te­ni­da, por ejemplo, jugando a juegos de ordenador de retos o a deportes con carga mental.

Re­si­s­te­n­cia al estrés

La capacidad para aguantar el estrés depende pri­n­ci­pa­l­me­n­te de las ha­bi­li­da­des pe­r­so­na­les de cada uno. Si queremos poder en­fre­n­tar­nos a los cambios im­pre­vi­si­bles de nuestro día a día hay tres ha­bi­li­da­des que funcionan juntas: la habilidad para en­fre­n­tar­nos al estrés, la re­s­po­n­sa­bi­li­dad personal y la mo­ti­va­ción. Existen muchas técnicas para de­sa­rro­llar esta habilidad, pero, en general, la re­si­s­te­n­cia al estrés está vinculada a una pe­r­so­na­li­dad sólida. Al tratarse de una habilidad metódica, también hace re­fe­re­n­cia a la capacidad para saber eliminar el estrés cuando surge aplicando un alto grado de di­s­ci­pli­na, auto-or­ga­ni­za­ción y auto-reflexión.

Saber des­en­vo­l­ve­r­se con los nuevos medios digitales

El actual entorno digital ofrece muchas opo­r­tu­ni­da­des y también muchos peligros. Saber manejar de una forma hábil e in­te­li­ge­n­te los conocidos como nuevos medios de co­mu­ni­ca­ción (redes sociales, pla­ta­fo­r­mas online, redes pro­fe­sio­na­les, etc.) es una im­po­r­ta­n­te soft skill para poder pre­se­n­tar­nos y presentar a los demás y a nuestra empresa ante el resto del mundo. Si estos medios no se utilizan con cuidado puede acabar habiendo co­n­se­cue­n­cias negativas si­g­ni­fi­ca­ti­vas. Por ejemplo ¿qué ocurriría si alguien revela secretos de la empresa a través de cuentas privadas o aparece una queja sobre el entorno laboral en las redes sociales?

Hay que resaltar que las redes sociales, co­n­cre­ta­me­n­te, han cambiado la forma en que nos pre­se­n­ta­mos ante los demás. Por eso, es im­po­r­ta­n­te uti­li­zar­las de una manera que no dañe a nuestra repu­tación ni a la de nuestra empresa. En general, es necesario de­sa­rro­llar una se­n­si­bi­li­dad mediática para poder utilizar nuestras ha­bi­li­da­des pe­r­so­na­les y sociales de una manera rentable en el entorno digital.

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