Con el término “hard skills” (que en ca­s­te­llano se traduce como “ha­bi­li­da­des duras”) se hace re­fe­re­n­cia a todas aquellas co­m­pe­te­n­cias que pueden ad­qui­ri­r­se mediante formación y ex­pe­rie­n­cia pro­fe­sio­nal. Ejemplos de estas ha­bi­li­da­des pueden ser la co­m­pe­te­n­cia en idiomas ex­tra­n­je­ros, la ex­pe­rie­n­cia en manejo de software, los co­no­ci­mie­n­tos de pro­gra­ma­ción web, etc. Podemos decir que son aquellas ha­bi­li­da­des concretas que permiten llevar a cabo una de­te­r­mi­na­da tarea o trabajo. Por el contrario, las soft skills o ha­bi­li­da­des “blandas” tienen más que ver con las actitudes de los empleados para en­fre­n­tar­se al día a día en la empresa. Se trata de todas aquellas ha­bi­li­da­des re­la­cio­na­das con la re­so­lu­ción de co­n­fli­c­tos, la pro­du­c­ti­vi­dad personal o la habilidad de trabajar en equipo. Sigue leyendo si te interesa saber más sobre las hard skills, aprender a pre­se­n­tar­las co­rre­c­ta­me­n­te en tu CV y conocer cuáles son las más valoradas ac­tua­l­me­n­te por las empresas.

¿Qué son las hard skills?

Las hard skills son aquellas ha­bi­li­da­des que pueden apre­n­de­r­se mediante formación y evaluarse y acre­di­tar­se a través de una ce­r­ti­fi­ca­ción o ex­pe­rie­n­cia pro­fe­sio­nal. Entre las hard skills más típicas en­co­n­tra­mos muchas ha­bi­li­da­des que nos enseñan desde el colegio, como los idiomas ex­tra­n­je­ros o las co­m­pe­te­n­cias in­fo­r­má­ti­cas (por ejemplo, saber usar MS Office). Durante el de­sa­rro­llo de nuestra carrera pro­fe­sio­nal o periodo formativo, solemos adquirir co­n­ti­nua­me­n­te nuevas hard skills. A veces, si­m­ple­me­n­te mejoramos o ampliamos nuestras ha­bi­li­da­des al ponerlas en práctica en nuestro puesto de trabajo y, en otras ocasiones, lo co­n­se­gui­mos asi­s­tie­n­do a cursos de formación continua. Estas ha­bi­li­da­des incluyen co­m­pe­te­n­cias y co­no­ci­mie­n­tos en áreas tan diversas como la co­n­ta­bi­li­dad, la gestión, el sector bancario, la edición, la te­c­no­lo­gía de la in­fo­r­ma­ción, la in­ge­nie­ría mecánica, la in­ve­s­ti­ga­ción, la tra­du­c­ción y la gestión de proyectos, entre muchas otras. A la hora de poder demostrar estas ha­bi­li­da­des duras, solemos contar bien con ce­r­ti­fi­ca­dos o bien con ex­pe­rie­n­cia pro­fe­sio­nal de­mo­s­tra­ble.

De­fi­ni­ción

Las hard skills se pueden definir como los co­no­ci­mie­n­tos que se han adquirido mediante formación reglada o mediante ex­pe­rie­n­cia pro­fe­sio­nal, de modo que son fáciles de demostrar. En cambio, las soft skills son aquellas que resultan más complejas de medir y que denotan las ha­bi­li­da­des sociales e in­te­r­pe­r­so­na­les de cada individuo. Ejemplos de ha­bi­li­da­des duras serían: co­no­ci­mie­n­to de idiomas, ex­pe­rie­n­cia en el manejo de software y co­no­ci­mie­n­tos de pro­gra­ma­ción web, co­m­pe­te­n­cias ar­te­sa­na­les y técnicas de expresión escrita.

Ela­bo­ra­n­do tu propia lista de hard skills, mostrarás a las empresas el juego de ha­bi­li­da­des que puedes aportar, de modo que puedan estimar si eres el candidato más idóneo para un puesto de trabajo de­te­r­mi­na­do. En cambio, las soft skills son más difíciles de medir y de ide­n­ti­fi­car. Aunque estas ha­bi­li­da­des pueden incluirse en el cu­rrí­cu­lum, el en­tre­vi­s­ta­dor intentará de­te­c­tar­las durante el proceso de selección.

Hard skills vs. Soft skills

En el proceso de solicitud de empleo, tenemos la opo­r­tu­ni­dad de dar a conocer nuestras co­m­pe­te­n­cias pro­fe­sio­na­les para que el es­pe­cia­li­s­ta de recursos humanos pueda de­te­r­mi­nar si nuestro perfil es el más apropiado para un puesto concreto. Estas co­m­pe­te­n­cias pueden dividirse en dos grandes grupos. Por una parte, en­co­n­tra­mos aquellas ha­bi­li­da­des que son de­mo­s­tra­bles, se pueden acreditar y agrupar como hard skills. Por otra, en­co­n­tra­mos las ha­bi­li­da­des in­te­r­pe­r­so­na­les que son inhe­re­n­tes a nuestro carácter y que podemos denominar soft skills. El equilibro entre ambas ha­bi­li­da­des es lo que te define como tra­ba­ja­dor. Para que quede más claro, vamos a de­s­glo­sar­las en un cuadro co­m­pa­ra­ti­vo:

Hard skills Soft skills
Ha­bi­li­da­des, co­no­ci­mie­n­tos y cua­li­fi­ca­cio­nes apre­n­di­das y ce­r­ti­fi­ca­bles Rasgos de pe­r­so­na­li­dad, ha­bi­li­da­des pe­r­so­na­les e in­te­r­pe­r­so­na­les
- Idiomas - Li­ce­n­cia­tu­ras, formación, ce­r­ti­fi­ca­dos - Co­n­ta­bi­li­dad - Me­ca­no­gra­fía - Manejo de ma­qui­na­ria - Lenguajes de pro­gra­ma­ción - Co­no­ci­mie­n­tos de software - … - Ha­bi­li­da­des de co­mu­ni­ca­ción - Fle­xi­bi­li­dad - Di­s­ci­pli­na, au­to­co­n­trol, au­to­rre­fle­xión - Trabajo en equipo - Gestión del tiempo - Empatía - Capacidad crítica - …

¿Por qué son im­po­r­ta­n­tes las hard skills?

Incluir una lista de hard skills en el CV es muy útil para destacar y hacer que nuestro perfil sea in­te­re­sa­n­te para el de­pa­r­ta­me­n­to de recursos humanos (RRHH), porque las ha­bi­li­da­des duras de­te­r­mi­nan el área de es­pe­cia­li­za­ción del candidato y sirven para de­te­r­mi­nar si cuenta con la ex­pe­rie­n­cia necesaria para un puesto de trabajo. Por ejemplo, ima­gi­ne­mos que una persona puede demostrar co­no­ci­mie­n­tos avanzados en varios lenguajes de pro­gra­ma­ción. Está claro que cualquier de­pa­r­ta­me­n­to de RRHH la co­n­si­de­ra­rá capaz de programar. Otro ejemplo: una persona que es capaz de hablar tres o más idiomas y puede de­mo­s­trar­lo, será co­n­si­de­ra­da una persona con un talento especial para los idiomas. Gracias a la ex­pe­rie­n­cia en di­fe­re­n­tes puestos de trabajo, ampliamos nuestra lista de ha­bi­li­da­des duras y podemos demostrar qué co­m­pe­te­n­cias hemos adquirido. Las hard skills nos ayudan a pre­se­n­tar­nos como un candidato valioso por el que merece la pena pagar un precio alto. Co­n­s­ti­tu­yen, pri­n­ci­pa­l­me­n­te, nuestra carta de pre­se­n­ta­ción y nos otorgan ese valor añadido que nos permite di­fe­re­n­ciar­nos del resto de ca­n­di­da­tos.

Consejo

Al solicitar un empleo, la principal arma con la que cuentas son tus hard skills. En nuestra guía para en­tre­vi­s­tas, en­co­n­tra­rás consejos para tener éxito en las en­tre­vi­s­tas de trabajo.

Cómo presentar co­rre­c­ta­me­n­te nuestras hard skills

Tienes que saber priorizar y de­te­r­mi­nar qué hard skills son las más im­po­r­ta­n­tes y merecen aparecer en tu CV. Lo ideal es decidir cuáles son las co­m­pe­te­n­cias que se adaptan mejor al puesto de trabajo para cada una de las so­li­ci­tu­des de empleo que mandes para, así, poder de­s­ta­car­las en tu carta de pre­se­n­ta­ción e in­clui­r­las en tu ex­pe­rie­n­cia pro­fe­sio­nal. Puedes omitir aquellas ha­bi­li­da­des que no tengan re­le­va­n­cia para el puesto de trabajo. Si lo piensas bien, en el propio anuncio del puesto de trabajo suelen es­pe­ci­fi­car qué ha­bi­li­da­des concretas están buscando. Si consultas ofertas de trabajo, podrás ver títulos como “Perfil del candidato” o “Re­qui­si­tos”.

Cómo presentar tus hard skills en el CV

Las hard skills que co­n­si­de­res más re­le­va­n­tes para un puesto de trabajo deben aparecer en tu cu­rrí­cu­lum vitae enu­me­ra­das de forma clara. En general, suelen ser ha­bi­li­da­des muy es­pe­cí­fi­cas. Por el contrario, las soft skills son más difíciles de explicar y no suelen tener cabida dentro de un CV.

Las co­m­pe­te­n­cias pro­fe­sio­na­les se incluyen no­r­ma­l­me­n­te bajo los títulos de educación o formación pro­fe­sio­nal. Por ejemplo: “2012-2015 Grado en ad­mi­ni­s­tra­ción y dirección de empresas con es­pe­cia­li­za­ción en Finanzas por la Uni­ve­r­si­dad Po­n­ti­fi­cia de Comillas, Madrid” o “Programa en dirección es­tra­té­gi­ca de proyectos del IE Business School”. Así, no solo evitamos so­bre­ca­r­gar nuestro cu­rrí­cu­lum con demasiada in­fo­r­ma­ción, sino que re­la­cio­na­mos nuestra carrera pro­fe­sio­nal con las ha­bi­li­da­des duras que hemos adquirido.

Podemos incluir al final de nuestro CV otro apartado (por ejemplo, bajo el título de “Ha­bi­li­da­des y co­m­pe­te­n­cias”) con aquellas co­m­pe­te­n­cias que no encajen bajo el título de educación y formación pro­fe­sio­nal. De todas formas, no olvides que deberías enumerar las co­m­pe­te­n­cias que sean realmente re­le­va­n­tes.

Cómo incluir tus hard skills en la carta de pre­se­n­ta­ción o carta de mo­ti­va­ción

Hay que leer con atención la oferta de empleo. Si en­cue­n­tras en los re­qui­si­tos alguna de tus ha­bi­li­da­des duras destacada entre las co­m­pe­te­n­cias im­po­r­ta­n­tes y sabes que es una habilidad difícil de encontrar, deberías subrayar en la carta de pre­se­n­ta­ción que tú la tienes. Así, no solo estarás dejando claro que eres un buen candidato con el perfil adecuado para el puesto, sino que te has tomado en serio la oferta de empleo y no te has limitado a presentar una solicitud estándar. Según cual sea el perfil del puesto, a veces es re­co­me­n­da­ble subrayar cuáles son tus ha­bi­li­da­des sociales más de­s­ta­ca­bles, como tener espíritu de equipo o fle­xi­bi­li­dad. De esta forma, estarás de­mo­s­tra­n­do que tienes confianza en ti mismo. Eso sí, no hace falta exagerar porque si no, la carta de pre­se­n­ta­ción será demasiado larga y puedes acabar dando la imagen equi­vo­ca­da.

Las hard skills más de­ma­n­da­das que deben aparecer en tu lista

Es imposible hacer una lista con todas las hard skills que existen porque sería algo in­aba­r­ca­ble. Existen una serie de ha­bi­li­da­des duras re­le­va­n­tes para cada uno de los ámbitos pro­fe­sio­na­les. Por eso, la red pro­fe­sio­nal LinkedIn analizó en un estudio cuáles son las hard skills más de­ma­n­da­das ac­tua­l­me­n­te por los es­pe­cia­li­s­tas en recursos humanos. Léelas en los si­guie­n­tes párrafos.

Análisis e in­te­r­pre­ta­ción de datos

El análisis y la in­te­r­pre­ta­ción de datos son co­m­pe­te­n­cias muy prácticas dentro del sector de la te­c­no­lo­gía. El trabajo del analista de datos consiste en aplicar métodos es­ta­dí­s­ti­cos para extraer in­fo­r­ma­ción valiosa a partir de un conjunto de datos. Prá­c­ti­ca­me­n­te en cualquier campo, en la in­ve­s­ti­ga­ción de encuestas, los estudios clínicos o la minería de datos, se necesitan ac­tua­l­me­n­te pro­fe­sio­na­les que tengan co­no­ci­mie­n­tos mínimos en análisis de datos.

Gestión del co­no­ci­mie­n­to

La gestión del co­no­ci­mie­n­to es un concepto amplio que tiene como fin tra­n­s­fe­rir el co­no­ci­mie­n­to desde el lugar donde se genera hasta el lugar en dónde se va a emplear, para que pueda ser co­m­pa­r­ti­do y utilizado por los miembros de las or­ga­ni­za­cio­nes de la forma más eficaz posible. La gestión del co­no­ci­mie­n­to se basa en teorías y trabajos de in­ve­s­ti­ga­ción de campo como la ad­mi­ni­s­tra­ción de empresas, la in­fo­r­má­ti­ca o las ciencias sociales.

Gestión de proyectos

En la gestión de proyectos, la atención se la lleva pre­ci­sa­me­n­te la “gestión”. Esta habilidad nos permite asignar recursos de forma eficiente y efectiva para llevar a cabo un proyecto con éxito. Incluye, ge­ne­ra­l­me­n­te, tender una cierta capacidad de liderazgo para poder su­pe­r­vi­sar al equipo que participa en el proyecto y ser capaz de mostrar autoridad. Cuando una empresa tiene que cubrir puestos eje­cu­ti­vos, no­r­ma­l­me­n­te requerirá que la persona pueda demostrar ex­pe­rie­n­cia práctica en un puesto similar. Algo que, ob­via­me­n­te, cobra especial re­le­va­n­cia en trabajos orie­n­ta­dos a proyectos.

Gestión del cambio

La gestión del cambio o gestión de mo­di­fi­ca­cio­nes hace re­fe­re­n­cia a la capacidad para de­sa­rro­llar nuevas es­tra­te­gias, sistemas, procesos, etc., con el fin de cambiar y redefinir am­plia­me­n­te una empresa o parte de una empresa. El gestor de cambios puede, a través de estas mo­di­fi­ca­cio­nes, re­es­tru­c­tu­rar aquellas es­tru­c­tu­ras que no funcionan y hacer que la or­ga­ni­za­ción pueda evo­lu­cio­nar de forma eficaz. Esta hard skill entra en juego, por ejemplo, cuando una empresa cambia su branding o lleva a cabo una re­or­ga­ni­za­ción interna. También se emplea cuando queremos re­or­ga­ni­zar un equipo de trabajo o redefinir ciertas co­n­ve­n­cio­nes como la división del trabajo o el flujo de trabajo.

Ha­bi­li­da­des en redes sociales

Hoy en día, miles de millones de personas utilizan redes sociales como Facebook o Twitter. Por ello, saber utilizar pro­fe­sio­na­l­me­n­te este tipo de redes es una habilidad que no debería su­b­e­s­ti­mar­se. Se trata de una habilidad que requiere, por una parte, conocer bien las di­fe­re­n­tes funciones que ofrece cada pla­ta­fo­r­ma y saber llamar la atención del mayor número de usuarios posibles y, por la otra, saber evaluar con precisión la re­le­va­n­cia, el alcance y el público objetivo de las redes de una empresa para poder generar una co­mu­ni­ca­ción eficaz. Al fin y al cabo, si se descuida la gestión de las redes sociales, los daños pueden acabar siendo muy im­po­r­ta­n­tes. Por eso, las empresas modernas cada vez requieren más pro­fe­sio­na­les que presenten hard skills en redes sociales como una co­m­pe­te­n­cia clave.

Co­m­pe­te­n­cias digitales

Tener co­m­pe­te­n­cia digital engloba un conjunto de ha­bi­li­da­des duras que, uti­li­za­das en su conjunto, nos permiten utilizar efi­ca­z­me­n­te las he­rra­mie­n­tas digitales. Ejemplos de estas co­m­pe­te­n­cias digitales serían: el tra­ta­mie­n­to y la copia de datos, la creación de contenido digital, el in­te­r­ca­m­bio seguro de in­fo­r­ma­ción y la gestión de diversos tipos de sistemas. Cuando hablamos de la co­m­pe­te­n­cia digital, no­r­ma­l­me­n­te estamos haciendo re­fe­re­n­cia a la ex­pe­rie­n­cia que una persona tiene con cualquier ámbito que implique el uso de or­de­na­do­res y/o Internet como he­rra­mie­n­tas pri­n­ci­pa­les.

Dirección de empresas

Esta hard skill es es­pe­cia­l­me­n­te relevante si el candidato ha so­li­ci­ta­do un puesto de liderazgo. En este tipo de puestos es necesario contar con un conjunto he­te­ro­gé­neo de ha­bi­li­da­des que se utilizan para alcanzar un objetivo em­pre­sa­rial. Dos de las ha­bi­li­da­des más im­po­r­ta­n­tes son liderazgo y disponer de un know how de­te­r­mi­na­do. Gracias a estas co­m­pe­te­n­cias, es posible ser re­co­no­ci­do como un líder y una autoridad respetada. Eso sí, la gestión em­pre­sa­rial también implica tener un alto talento or­ga­ni­za­ti­vo y, para ello, es necesario contar con varias soft skills. En general, la dirección de empresas es una habilidad que se obtiene con el paso del tiempo, según se va avanzando pro­fe­sio­na­l­me­n­te y se va ad­qui­rie­n­do ex­pe­rie­n­cia práctica. También se da el caso los em­pre­n­de­do­res que se ven en la situación de tener que adquirir co­no­ci­mie­n­tos básicos lo antes posible sobre dirección de empresas.

Co­no­ci­mie­n­tos de pro­gra­ma­ción

Hoy en día, la pro­gra­ma­ción es una de las ha­bi­li­da­des más de­ma­n­da­das. Según el sector y el proyecto o empresa concretos, se de­ma­n­da­rán ciertos lenguajes de pro­gra­ma­ción por encima de otros. Eso sí, las personas que realmente se po­si­cio­nan como expertos saben manejar varios lenguajes, lo que les convierte en personas válidas para pa­r­ti­ci­par en proyectos flexibles de gran alcance. Algunas empresas piden es­pe­cí­fi­ca­me­n­te que se tengan co­no­ci­mie­n­tos concretos de pro­gra­ma­ción, por ejemplo, saber el fu­n­cio­na­mie­n­to básico de HTML es muy útil para trabajar con sistemas de gestión de contenido (en los que HTML funciona en realidad como un lenguaje de marcado, aunque a menudo se le incluya dentro del término general de lenguajes de pro­gra­ma­ción).

Otros hard skills

Hacer la lista de­fi­ni­ti­va con las hard skills más im­po­r­ta­n­tes es ac­tua­l­me­n­te una tarea muy difícil. Según el sector y el puesto de trabajo, una empresa puede estar in­te­re­sa­da en un conjunto es­pe­cí­fi­co de ha­bi­li­da­des por encima de las hard skills que son no­r­ma­l­me­n­te im­po­r­ta­n­tes. El perfil in­di­vi­dual de cada puesto de trabajo es un factor de­te­r­mi­na­n­te.

Co­no­ci­mie­n­to de idiomas

Cuantos más idiomas sepas hablar, más destacará tu perfil en procesos de selección para trabajos que requieran co­mu­ni­ca­ción in­te­r­na­cio­nal. En muchos sectores es normal exigir un buen nivel de inglés. Cuando se dispone de co­no­ci­mie­n­tos en otros idiomas, será posible destacar en función del perfil buscado por el puesto de trabajo concreto. Las empresas in­te­r­na­cio­na­les con equipos de trabajo mu­l­ti­cu­l­tu­ra­les, no obstante, siempre valoran po­si­ti­va­me­n­te que tengas co­no­ci­mie­n­tos en otro idioma adicional, aunque tu nivel no sea muy alto.

Ha­bi­li­da­des en escritura

En muchos trabajos, es necesario saber ex­pre­sar­se co­rre­c­ta­me­n­te y sin errores en forma escrita. A veces, es necesario poder crear contenido, co­mu­ni­car­se mediante correos en el entorno pro­fe­sio­nal o redactar do­cu­me­n­ta­ción interna de una forma clara y fácil de entender. Las ha­bi­li­da­des en escritura juegan un papel central en el mundo pro­fe­sio­nal de hoy en día. En la mayoría de los casos, será posible de­te­r­mi­nar tu nivel de escritura en base a tu educación y a tu formación. Eso sí, es muy normal tener que enviar ejemplos de textos escritos cuando solicitas un trabajo para poder probar tus ha­bi­li­da­des.

Me­ca­no­gra­fía

Aunque pueda parecer una habilidad de segundo rango en co­m­pa­ra­ción con otras hard skills, cuanto más rápido puedas teclear sin cometer errores, más efi­cie­n­te­me­n­te podrás llevar a cabo otras tareas. Teclear con todos los dedos, sin embargo, no es una habilidad requerida en general.

Coaching

Es im­po­r­ta­n­te que cuentes con ha­bi­li­da­des propias pero una hard skill que se valora mucho es tener la capacidad de en­se­ñár­se­las y co­m­pa­r­ti­r­las con otros. Algunos trabajos requieren tener co­no­ci­mie­n­tos básicos de coaching, es decir, saber aplicar técnicas para enseñar a otras personas de forma orientada a los re­su­l­ta­dos. El coaching también requiere tener una base muy sólida de soft skills, como pueden ser el co­no­ci­mie­n­to de la na­tu­ra­le­za humana, tener un talento especial para organizar, ha­bi­li­da­des de re­so­lu­ción de problemas y empatía.

Co­no­ci­mie­n­tos de software

Según el perfil del puesto de trabajo, se pedirá a los ca­n­di­da­tos que sepan manejar pro­fe­sio­na­l­me­n­te algunos programas concretos desde el primer día. Algo muy común es requerir ex­pe­rie­n­cia básica en el uso del paquete ofimático de Microsoft (Word y Excel, por ejemplo). Según el sector concreto, algunas empresas pedirán co­no­ci­mie­n­tos más es­pe­cia­li­za­dos en programas de diseño gráfico (Photoshop, InDesign), sistemas de gestión de co­n­te­ni­dos (WordPress, Typo3) y he­rra­mie­n­tas SEO (XOVI, SISTRIX).

Co­n­su­l­to­ría y captación de clientes

Una de las tareas más im­po­r­ta­n­tes en muchas pro­fe­sio­nes es la atención al cliente. Por ello, tener ex­pe­rie­n­cia en este ámbito suele ser im­po­r­ta­n­te y es una hard skill que no conviene obviar. En ella pa­r­ti­ci­pan muchas soft skills. El sector, el público objetivo, el producto y la base de clientes, así como tu capacidad para mostrar empatía, ser analítico, or­ga­ni­za­do o co­mu­ni­ca­ti­vo, de­te­r­mi­na­rán tu éxito como asesor de clientes. En algunos sectores se requiere mucha fle­xi­bi­li­dad, mientras que en otros se aplica una di­s­ci­pli­na muy estricta. La hard skill de co­n­su­l­to­ría y captación de clientes se adquiere mediante formación y puede acre­di­tar­se.

Co­no­ci­mie­n­tos de marketing

Con este término genérico hacemos re­fe­re­n­cia a un conjunto de hard skills que entran en juego en cualquier acción de marketing. Es necesario hacer una di­s­ti­n­ción entre marketing online y marketing tra­di­cio­nal. Esta habilidad dura solo puede ide­n­ti­fi­car­se mediante la ex­pe­rie­n­cia práctica. Entre otras, se incluyen ha­bi­li­da­des que son muy im­po­r­ta­n­tes, como las ha­bi­li­da­des de co­mu­ni­ca­ción (interna, in­te­r­pe­r­so­nal, pública, orientada al cliente), técnicas de pre­se­n­ta­ción, ha­bi­li­da­des de análisis y co­no­ci­mie­n­to de idiomas. Además, es necesario contar con una mezcla de soft skills pe­r­so­na­les y sociales.

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