La PNL tiene sus orígenes en los años setenta. El por aquel entonces es­tu­dia­n­te de ma­te­má­ti­cas y más tarde psicólogo Richard Bandler, así como el lingüista John Grinder, de­sa­rro­lla­ron juntos la pro­gra­ma­ción neu­ro­li­n­güí­s­ti­ca como nuevo método de psi­co­te­ra­pia a corto plazo. Su objetivo era tratar a los pacientes de forma más rápida y sencilla. El factor decisivo para su de­sa­rro­llo fue in­ve­s­ti­gar por qué la tasa de curación de algunos te­ra­peu­tas era si­g­ni­fi­ca­ti­va­me­n­te superior a la de los demás. La tesis re­su­l­ta­n­te desveló que el éxito del tra­ta­mie­n­to no dependía del tipo de terapia realizada, ya fuese psi­co­lo­gía profunda, terapia co­n­du­c­tual o psi­co­aná­li­sis, sino de aspectos co­mu­ni­ca­ti­vos tales como el lenguaje y el co­m­po­r­ta­mie­n­to.

¿Qué es la PNL exac­ta­me­n­te?

En la ac­tua­li­dad, el término pro­gra­ma­ción neu­ro­li­n­güí­s­ti­ca se escucha cada vez más en otras áreas. Pero ¿qué es realmente la PNL? El objetivo final de la PNL es poder sentirse bien más a menudo y mal con menos fre­cue­n­cia. Combina los enfoques de la psi­co­lo­gía, la hipnosis y la li­n­güí­s­ti­ca para influir sobre el lenguaje y la co­mu­ni­ca­ción de nuestros pe­n­sa­mie­n­tos y acciones. Siempre bajo la su­po­si­ción de que los procesos ce­re­bra­les (neuro) pueden mo­di­fi­car­se uti­li­za­n­do el lenguaje (li­n­güí­s­ti­ca) uti­li­za­n­do in­s­tru­c­cio­nes si­s­te­má­ti­cas (pro­gra­ma­ción) como fu­n­da­me­n­to.

La pro­gra­ma­ción neu­ro­li­n­güí­s­ti­ca parte de cinco canales de co­mu­ni­ca­ción cuyas siglas son VAKOG:

  1. Visual (vista)
  2. Auditivo (oído)
  3. Kine­s­té­si­co (tacto)
  4. Olfativo (olfato)
  5. Gustativo (gusto)

El modelo VAKOG es un sistema de re­pre­se­n­ta­ción típico de la PNL. Los sistemas describen la forma en que pe­r­ci­bi­mos el mundo a través de la in­flue­n­cia de los cinco canales se­n­so­ria­les.

¿Cómo funciona la PNL?

La PNL no se considera un sistema de enseñanza hermético, sino uno que pro­po­r­cio­na he­rra­mie­n­tas o modelos in­di­vi­dua­les mediante los que se puede co­m­pre­n­der cómo en­te­n­de­mos y podemos cambiar se­le­c­ti­va­me­n­te nuestro entorno, y cómo nuestro entorno nos entiende e influye en nosotros.

Para ello, en la pro­gra­ma­ción neu­ro­li­n­güí­s­ti­ca se utilizan di­fe­re­n­tes formatos PNL. No existe un pro­ce­di­mie­n­to es­ta­n­da­ri­za­do, ya que la PNL no ofrece ninguna teoría propia. En la mayoría de los métodos, el primer paso es intentar es­ta­ble­cer lo que se denomina “rapport” (conexión) con los demás. El punto de partida para el formato de PNL aplicado es el mapa interno del paciente. Este está compuesto de imágenes mentales creadas por la sensación del cuerpo, el pe­n­sa­mie­n­to gráfico y la expresión verbal interna del paciente. En este mapa, el paciente se se­n­si­bi­li­za con la propia pe­r­ce­p­ción del problema para mo­di­fi­car­lo a co­n­ti­nua­ción con los formatos de la PNL y de­sa­rro­llar es­tra­te­gias de co­m­po­r­ta­mie­n­to.

¿Qué formatos de PNL hay?

En la pro­gra­ma­ción neu­ro­li­n­güí­s­ti­ca se utilizan di­fe­re­n­tes formatos. A co­n­ti­nua­ción, pre­se­n­ta­mos seis de las técnicas que se utilizan:

  • Me­ta­pro­gra­mas: los me­ta­pro­gra­mas de­sem­pe­ñan un papel im­po­r­ta­n­te en la PNL. Pro­po­r­cio­nan una visión de cómo las personas piensan, actúan y perciben su entorno (a menudo in­co­n­s­cie­n­te­me­n­te). Todo aquel que entiende los me­ta­pro­gra­mas será capaz de en­te­n­de­r­se mejor a sí mismo y a los demás, y co­m­pre­n­der cierto tipo de acciones o reac­cio­nes. Un ejemplo de me­ta­pro­gra­ma es la “actividad”. En este aspecto, se di­fe­re­n­cia entre activo y reflexivo. Si una persona es 100 % proactiva, actuará sin pensar. Por el contrario, si es 100 % reflexiva, pasará la mayor parte del tiempo pensando y no actuará nunca.
  • Los anclajes: se denomina anclaje a la in­te­r­co­ne­xión de una reacción es­pe­cí­fi­ca con un estímulo externo. Por ejemplo, muchas personas asocian el típico olor a canela y naranjas a la Navidad. También solemos asociar una canción concreta con el primer beso. Todos estos estímulos —desde sonidos a imágenes, olores, sabores y gestos— nos han marcado y provocan un se­n­ti­mie­n­to concreto. La técnica del anclaje en PNL utiliza estos se­n­ti­mie­n­tos que emergen de forma au­to­má­ti­ca y crea vínculos con los procesos en los que podemos influir de­li­be­ra­da­me­n­te. La reacción está co­n­di­cio­na­da co­n­s­cie­n­te­me­n­te por el estímulo y permite almacenar los se­n­ti­mie­n­tos. Dichos se­n­ti­mie­n­tos se pueden recuperar en un momento dado, por ejemplo, para mejorar la gestión de ciertas tareas. El efecto anclaje también se utiliza en las es­tra­te­gias de marketing.
  • Técnica swish (del chasquido): para cambiar los hábitos no deseados, la técnica swish o del chasquido se basa en mo­ti­va­cio­nes positivas profundas. Su­po­nie­n­do que las imágenes mentales están vi­n­cu­la­das a las emociones, una imagen negativa se superpone y se oculta con una imagen positiva repetidas veces. El objetivo es que cuando el cliente piense en la imagen mental negativa, no se sustraiga di­re­c­ta­me­n­te del pe­n­sa­mie­n­to de la segunda imagen positiva y, de este modo, provoque las emociones asociadas.
  • Reframing (re­en­cua­dre): la pro­gra­ma­ción neu­ro­li­n­güí­s­ti­ca no inventó el re­en­cua­dre, pero sí de­sa­rro­lló ciertos métodos mediante los cuales el terapeuta o en­tre­na­dor puede encontrar los re­en­cua­dres. Por ejemplo, con el formato de re­en­cua­dre en seis pasos. Con ayuda del re­en­cua­dre, los temas cargados de ne­ga­ti­vi­dad se pueden percibir de forma positiva o ex­pe­ri­me­n­tar una nueva va­lo­ra­ción emocional. Para ello, el cliente y el en­tre­na­dor dibujan un marco en el que se encuadra la ex­pe­rie­n­cia negativa, de la que se extraen aspectos positivos adi­cio­na­les. El co­m­po­r­ta­mie­n­to o la situación se observan, de este modo, desde pe­r­s­pe­c­ti­vas di­fe­re­n­tes. Esto debería liberar y agilizar el espíritu, así como aumentar las opciones en si­tua­cio­nes difíciles.
  • Mo­vi­mie­n­to ocular autónomo: de acuerdo con algunas tesis de la PNL, algunas ope­ra­cio­nes es­pe­cia­les del pe­n­sa­mie­n­to están asociadas con los mo­vi­mie­n­tos oculares in­co­n­tro­la­bles. La tesis se basa en total en seis mo­vi­mie­n­tos di­fe­re­n­tes de los ojos. Un pestañeo hacia arriba significa, por ejemplo, que la otra persona acaba de vi­sua­li­zar una imagen, es decir, que evoca imágenes en la mente. La validez de esta tesis, sin embargo, ya ha sido refutada por estudios cie­n­tí­fi­cos.
  • Pacing (marcar el paso): el método pacing o marcar el paso, refleja tanto la co­mu­ni­ca­ción verbal como la co­mu­ni­ca­ción no verbal de la otra persona. Los gestos y los co­m­po­r­ta­mie­n­tos se imitan de forma verbal y no verbal. De esta manera, se construye un informe con el in­te­r­lo­cu­tor y aparece un ambiente de diálogo positivo.

¿Qué apli­ca­cio­nes tiene la PNL?

Como hemos me­n­cio­na­do an­te­rio­r­me­n­te, la pro­gra­ma­ción neu­ro­li­n­güí­s­ti­ca se de­sa­rro­lló como un nuevo método de psi­co­te­ra­pia a corto plazo. Hoy en día, sin embargo, la PNL se utiliza en di­fe­re­n­tes procesos co­mu­ni­ca­ti­vos en los más diversos ámbitos de la vida y el trabajo:

  • En el de­sa­rro­llo personal y en recursos humanos, por ejemplo, para superar bloqueos o in­se­gu­ri­da­des entre los empleados. También se utiliza para se­n­si­bi­li­zar a los tra­ba­ja­do­res sobre cue­s­tio­nes como la in­ge­nie­ría social.
  • En la selección de personal es posible encontrar las personas adecuadas para el puesto anunciado mediante me­ta­pro­gra­mas de PNL. En el primer paso se define qué puesto es preciso cubrir y qué me­ta­pro­gra­mas debe traer consigo el candidato para el puesto. Mediante una serie de preguntas concretas se co­m­pro­ba­rá de forma es­ta­n­da­ri­za­da si cada uno de los ca­n­di­da­tos reúne las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas deseadas.
  • En las áreas de venta, las he­rra­mie­n­tas de co­mu­ni­ca­ción “pacing” y “leading” ayudan a los co­me­r­cia­les sobre todo a la hora de pre­se­n­tar­se al cliente, momento en el que deben convencer y abordar la co­n­ve­r­sa­ción con su in­te­r­lo­cu­tor.

¿Es peligrosa la PNL?

La pro­gra­ma­ción neu­ro­li­n­güí­s­ti­ca siempre está en el punto de mira. A menudo se considera que es un método de ma­ni­pu­la­ción, entre otras cosas, porque la practican algunas sectas como la de la cie­n­cio­lo­gía.

El problema central, sin embargo, radica en la so­bre­va­lo­ra­ción de su eficacia por los usuarios que ponen en práctica la PNL con objetivos de dudosa moral. Con el paso de las décadas, la PNL se ha de­sa­rro­lla­do de forma casi in­de­pe­n­die­n­te. En la ac­tua­li­dad existen un sinnúmero de pu­bli­ca­cio­nes en las que prá­c­ti­ca­me­n­te cada autor aporta sus propias ideas y puntos de vista. La apli­ca­ción de las he­rra­mie­n­tas y la pre­se­n­ta­ción de los modelos a menudo se llevan a cabo en­te­ra­me­n­te a su di­s­cre­ción.

El in­tru­si­s­mo laboral se ha apropiado de ciertos métodos y algunas personas pueden verse tentadas a ponerlos en práctica en terapias curativas. Es­pe­cia­l­me­n­te cuando se combina con estados de trance, tra­ta­mie­n­tos de traumas o medidas te­ra­péu­ti­cas de co­n­fro­n­ta­ción, las co­n­se­cue­n­cias pueden ser pe­li­gro­sas, sobre todo si los métodos se utilizan de forma in­co­rre­c­ta. Por tanto, es fu­n­da­me­n­tal que cualquier pro­fe­sio­nal cuente con la formación adecuada, lo que le otorgará una co­n­cie­n­cia de riesgo y la habilidad necesaria para poner en práctica sus co­no­ci­mie­n­tos co­rre­c­ta­me­n­te.

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