Como interfaz de usuario (UI) se denomina la parte visible y manejable de un software o hardware. Por lo general, incluye elementos como botones, menús o iconos. Sin embargo, también existen in­te­r­fa­ces al­te­r­na­ti­vas que pueden co­n­tro­lar­se mediante texto, voz o incluso señales ce­re­bra­les.

¿Qué es una UI (interfaz de usuario)?

Una interfaz de usuario (UI por sus siglas en inglés) describe el punto de contacto que te permite in­ter­ac­tuar con una máquina. Te permite manejar un ordenador, realizar un pedido en un comercio ele­c­tró­ni­co o utilizar una app en tu sma­r­t­pho­ne. La UI incluye todos los elementos de control que ves y utilizas para in­ter­ac­tuar con un sistema. Esto abarca desde in­te­r­fa­ces basadas en texto, como las líneas de comandos, hasta in­te­r­fa­ces gráficas de usuario (GUI) más avanzadas.

La interfaz de usuario influye di­re­c­ta­me­n­te en la facilidad de uso de un software o de una página web. Hoy en día, el diseño UI no se centra solo en la fu­n­cio­na­li­dad, sino también en lograr una ex­pe­rie­n­cia intuitiva, estética y eficiente. La ex­pe­rie­n­cia de usuario se ha co­n­ve­r­ti­do en un elemento clave dentro del diseño UI. El objetivo es crear in­te­r­fa­ces de usuario que resulten claras y fáciles de usar desde el primer momento. En muchos casos, esto se consigue mediante una interfaz gráfica de usuario, aunque otros tipos de UI más in­no­va­do­res también están ganando im­po­r­ta­n­cia y facilitan cada vez más la in­ter­ac­ción con di­s­po­si­ti­vos digitales.

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¿Qué tipos de UI existen?

La in­ter­ac­ción entre personas y máquinas ha evo­lu­cio­na­do de forma constante desde la invención de los primeros or­de­na­do­res. Hoy existen distintos tipos de interfaz de usuario, que van desde modelos simples hasta sistemas avanzados e in­tui­ti­vos. Las primeras in­te­r­fa­ces eran las command line in­te­r­fa­ces (CLI), mientras que in­no­va­cio­nes po­s­te­rio­res, como las natural user in­te­r­fa­ces (NUI), han permitido formas de in­ter­ac­ción mucho más directas y ac­ce­si­bles.

En la siguiente tabla en­co­n­tra­rás una visión general de los pri­n­ci­pa­les tipos de UI, que se explican con más detalle a co­n­ti­nua­ción:

Método de UI De­s­cri­p­ción Apli­ca­ción
Command Line Interface (CLI) Interfaz basada en texto en la que la in­ter­ac­ción se realiza mediante comandos in­tro­du­ci­dos con el teclado. MS-DOS, cmd.exe en Windows
Text User Interface (TUI) Interfaz de texto que ocupa toda la pantalla y permite una in­ter­ac­ción más es­tru­c­tu­ra­da que una CLI. Gestores de arranque (bootloa­de­rs), co­n­fi­gu­ra­ción de la BIOS
Graphical User Interface (GUI) Interfaz gráfica que utiliza elementos visuales como iconos, ventanas y botones. Windows, macOS, páginas web
Voice User Interface (VUI) Interfaz co­n­tro­la­da por voz que permite in­ter­ac­tuar mediante comandos hablados. Siri, Asistente de Google, Copilot
Natural User Interface (NUI) Interfaz que responde a gestos, mo­vi­mie­n­tos, voz u otras formas naturales de in­ter­ac­ción. Sma­r­t­pho­nes, relojes in­te­li­ge­n­tes, tabletas, consolas
Ge­ne­ra­ti­ve User Interface (GenUI) Interfaz basada en IA que se adapta o se genera di­ná­mi­ca­me­n­te en tiempo real. Apli­ca­cio­nes in­te­li­ge­n­tes, paneles ada­p­ta­ti­vos, in­te­r­fa­ces basadas en IA

Command Line Interface (CLI)

La command line interface (CLI), o interfaz de línea de comandos, fue una de las primeras formas de in­ter­ac­tuar con un ordenador. En sistemas como MS-DOS, la pantalla mostraba úni­ca­me­n­te una línea de comandos y un prompt, desde los que se in­tro­du­cían in­s­tru­c­cio­nes. Para in­ter­ac­tuar con el sistema, era necesario escribir comandos que el ordenador procesaba y devolvía en forma de texto.

Aunque hoy en día este tipo de interfaz puede parecer limitado, la CLI sigue uti­li­zá­n­do­se, por ejemplo, en cmd.exe de Windows. Su fu­n­cio­na­mie­n­to continúa basado en gran medida en la sintaxis de DOS. La in­ter­ac­ción se realiza ex­clu­si­va­me­n­te mediante el teclado, sin uso del ratón.

En resumen:

La CLI fue uno de los primeros métodos para in­ter­ac­tuar con una interfaz de usuario. La in­ter­ac­ción se basa en la in­tro­du­c­ción de comandos mediante el teclado. Los comandos se ejecutan en una línea de comandos y devuelven re­su­l­ta­dos en texto.

Text User Interface (TUI)

Las Text User In­te­r­fa­ces (TUI), o in­te­r­fa­ces de usuario basadas en texto, resultan algo más cómodas. También en este caso, la in­ter­ac­ción con el ordenador se realiza ex­clu­si­va­me­n­te mediante el teclado. La TUI marca la tra­n­si­ción de las command line in­te­r­fa­ces puras hacia las in­te­r­fa­ces gráficas de usuario. El término se consolidó tras el de­sa­rro­llo de las in­te­r­fa­ces gráficas para poder di­fe­re­n­ciar co­n­ce­p­tua­l­me­n­te las TUI de las CLI y de las in­te­r­fa­ces gráficas.

La di­fe­re­n­cia con las CLI es que la interfaz utiliza la pantalla de forma completa y no orientada a líneas. No obstante, sigue eje­cu­tá­n­do­se en modo texto. En sistemas clásicos, estas in­te­r­fa­ces solían trabajar con conjuntos de ca­ra­c­te­res limitados. Hoy en día, las TUI siguen uti­li­zá­n­do­se, por ejemplo, en bootloa­de­rs o programas de co­n­fi­gu­ra­ción de la BIOS.

En resumen:

Las TUI son in­te­r­fa­ces basadas en texto que utilizan toda la pantalla y permiten mostrar más ca­ra­c­te­res que las CLI.

Graphical User Interface (GUI)

La Graphical User Interface (GUI), o interfaz gráfica de usuario, es hoy el estándar en la in­ter­ac­ción con sistemas digitales. El software se maneja mediante elementos gráficos como iconos, botones y ventanas, cuyo diseño suele in­s­pi­rar­se en objetos del mundo real.

Por lo general, los usuarios in­ter­ac­túan con la GUI a través de di­s­po­si­ti­vos como el ratón y el teclado, aunque cada vez son más ha­bi­tua­les las pantallas táctiles. Con este tipo de interfaz se in­tro­du­je­ron conceptos como el es­cri­to­rio, las ventanas o la papelera, que forman parte del uso cotidiano de or­de­na­do­res y di­s­po­si­ti­vos móviles.

La in­ter­ac­ción es sencilla: basta con hacer clic o tocar un elemento para abrirlo o eje­cu­tar­lo. Gracias a su diseño visual, los elementos se reconocen fá­ci­l­me­n­te, lo que hace que el uso resulte más intuitivo que en una command line interface (CLI). Incluso las personas sin ex­pe­rie­n­cia pueden entender rá­pi­da­me­n­te el si­g­ni­fi­ca­do de muchos iconos, ya que re­pre­se­n­tan objetos fa­mi­lia­res.

Este enfoque basado en símbolos visuales se ha co­n­so­li­da­do como un estándar en el diseño de in­te­r­fa­ces de usuario. En la mayoría de apli­ca­cio­nes, es­pe­cia­l­me­n­te en software de diseño, los iconos siguen re­mi­tie­n­do a objetos del mundo real para facilitar su co­m­pre­n­sión.

En resumen:

Las GUI son el estándar actual en las in­te­r­fa­ces de usuario. Permiten in­ter­ac­tuar mediante elementos gráficos, ya sea con clics o toques.

Voice User Interface (VUI)

Aunque las in­te­r­fa­ces gráficas de usuario se utilizan prá­c­ti­ca­me­n­te en todas partes, el de­sa­rro­llo de las in­te­r­fa­ces de usuario no ha terminado ni mucho menos con las GUI: con la Voice User Interface (VUI), la in­ter­ac­ción con las máquinas también es posible mediante el control por voz. Hoy en día, muchos sistemas ope­ra­ti­vos y servicios digitales integran este tipo de interfaz de una u otra forma: Apple cuenta con el asistente de voz Siri y la búsqueda de Google también funciona mediante entrada de voz.

Gracias a que las apli­ca­cio­nes pueden abrirse mediante comandos hablados o los textos dictados se tra­n­s­cri­ben au­to­má­ti­ca­me­n­te, los usuarios pueden trabajar de forma más eficiente. Otra ventaja es que el control por voz mejora la ac­ce­si­bi­li­dad.

En resumen:

Las VUI permiten in­ter­ac­tuar con sistemas mediante comandos de voz. Co­n­tri­bu­yen a mejorar la ac­ce­si­bi­li­dad y la facilidad de uso.

Natural User Interface (NUI)

La Natural User Interface (NUI), o interfaz de usuario natural, permite in­ter­ac­tuar con sistemas digitales de forma es­pe­cia­l­me­n­te intuitiva. Se basa en formas de co­mu­ni­ca­ción humanas como gestos, mo­vi­mie­n­tos, voz o re­co­no­ci­mie­n­to facial y de objetos.

A di­fe­re­n­cia de otros tipos de interfaz, la NUI no depende de elementos de control clásicos, sino que utiliza sensores, cámaras y mi­cró­fo­nos para in­te­r­pre­tar las acciones del usuario. De este modo, la in­ter­ac­ción resulta más directa y cercana al co­m­po­r­ta­mie­n­to natural.

Muchos di­s­po­si­ti­vos actuales integran este tipo de interfaz. Sma­r­t­pho­nes, tablets y sma­r­t­wa­t­ches utilizan gestos y voz de forma habitual, mientras que te­c­no­lo­gías como la realidad aumentada (AR) o la realidad virtual (VR) también se basan en pri­n­ci­pios de NUI. Un ejemplo conocido es la consola Wii de Nintendo, que po­pu­la­ri­zó el control por mo­vi­mie­n­to.

Cada vez con más fre­cue­n­cia, las NUI se combinan con sistemas de in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial (IA), lo que permite in­te­r­pre­tar mejor las acciones del usuario y adaptar la in­ter­ac­ción en tiempo real. Esto da lugar a ex­pe­rie­n­cias más dinámicas, precisas y naturales.

En resumen:

Las NUI permiten in­ter­ac­tuar mediante gestos, mo­vi­mie­n­tos, voz y re­co­no­ci­mie­n­to de objetos. Suelen co­m­bi­nar­se con IA para mejorar la precisión y la ex­pe­rie­n­cia de uso.

Nota

En 2011, Microsoft presentó el proyecto OmniTouch, una te­c­no­lo­gía que permite proyectar in­te­r­fa­ces táctiles sobre prá­c­ti­ca­me­n­te cualquier su­pe­r­fi­cie. Se basa en el sistema de control por mo­vi­mie­n­to Kinect (Xbox 360) y utiliza un proyector láser junto con una cámara especial.

Ge­ne­ra­ti­ve User Interface (GenUI)

La Ge­ne­ra­ti­ve User Interface (GenUI), o interfaz de usuario ge­ne­ra­ti­va, describe una nueva forma de interfaz en la que la in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial genera o adapta di­ná­mi­ca­me­n­te elementos de la interfaz en tiempo real.

A di­fe­re­n­cia de las in­te­r­fa­ces tra­di­cio­na­les, que son estáticas y muestran siempre la misma es­tru­c­tu­ra, una GenUI se ajusta al contexto, al co­m­po­r­ta­mie­n­to y a las ne­ce­si­da­des de cada usuario. Esto permite que co­n­te­ni­dos, funciones o elementos de na­ve­ga­ción aparezcan justo cuando se necesitan.

En resumen:

Las GenUI son in­te­r­fa­ces de usuario dinámicas basadas en in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial. Se adaptan al contexto y a las in­ter­ac­cio­nes en tiempo real. Desplazan el enfoque del diseño estático hacia ex­pe­rie­n­cias pe­r­so­na­li­za­das.

¿Qué tipos es­pe­cia­les de UI existen?

Además de los tipos de interfaz más ex­te­n­di­dos, existen otras variantes menos comunes que todavía no forman parte del uso ge­ne­ra­li­za­do. Entre ellas se en­cue­n­tran la Tangible User Interface (TUI), la Pe­r­ce­p­tual User Interface (PUI) o la Brain-Computer Interface (BCI).

En la siguiente tabla en­co­n­tra­rás una visión general de estos enfoques antes de ana­li­zar­los con más detalle:

Método de UI De­s­cri­p­ción Apli­ca­ción
Tangible User Interface (TUI) Interfaz física en la que la in­ter­ac­ción se realiza mediante objetos reales como cubos o esferas. In­s­ta­la­cio­nes in­ter­ac­ti­vas en museos y ferias
Pe­r­ce­p­tual User Interface (PUI) Interfaz que combina distintos canales se­n­so­ria­les, como visión, gestos o sonido, para in­te­r­pre­tar acciones. In­ve­s­ti­ga­ción y de­sa­rro­llos ex­pe­ri­me­n­ta­les
Brain-Computer Interface (BCI) Interfaz que mide la actividad cerebral y la traduce en comandos. Control de prótesis, in­ve­s­ti­ga­ción médica

Tangible User Interface (TUI)

La Tangible User Interface (TUI), también conocida como interfaz tangible, permite in­ter­ac­tuar con sistemas digitales mediante objetos físicos. No debe co­n­fu­n­di­r­se con la Text User Interface (TUI), ya que en este caso el término hace re­fe­re­n­cia a in­te­r­fa­ces basadas en elementos reales.

En este tipo de interfaz, el usuario manipula objetos como cubos, esferas u otros elementos físicos (por ejemplo, gi­rá­n­do­los o pu­l­sá­n­do­los) para ejecutar acciones o acceder a in­fo­r­ma­ción digital. Este enfoque conecta el mundo físico con el digital y facilita una in­ter­ac­ción más intuitiva y directa.

Las in­te­r­fa­ces tangibles se utilizan pri­n­ci­pa­l­me­n­te en contextos como museos, ex­po­si­cio­nes o ferias, donde la in­ter­ac­ción física forma parte de la ex­pe­rie­n­cia.

Pe­r­ce­p­tual User Interface (PUI)

La Pe­r­ce­p­tual User Interface (PUI), o interfaz de usuario pe­r­ce­p­ti­va, aún se encuentra en una fase inicial de de­sa­rro­llo, aunque la in­ve­s­ti­ga­ción cie­n­tí­fi­ca impulsa su avance de forma constante. Se trata de una interfaz basada en la pe­r­ce­p­ción que combina elementos de la VUI, la GUI y sistemas ele­c­tró­ni­cos de re­co­no­ci­mie­n­to de gestos.

Brain-Computer Interface (BCI)

La brain-computer interface (BCI), o interfaz cerebro-ordenador, ya no es ciencia ficción. Mediante ele­c­tro­dos se miden las señales ce­re­bra­les y los al­go­ri­t­mos las traducen en comandos de control. La in­ve­s­ti­ga­ción ya ha logrado primeros avances, como permitir que una paciente pa­ra­li­za­da en Estados Unidos controle un brazo robótico con sus pe­n­sa­mie­n­tos. A largo plazo, las BCI podrían re­vo­lu­cio­nar la ac­ce­si­bi­li­dad en el uso de or­de­na­do­res y otras máquinas.

¿Cómo puedes optimizar tu interfaz de usuario?

Si diseñas una página web, una app o una tienda online, la interfaz de usuario es un factor clave para el éxito. Para ofrecer una buena ex­pe­rie­n­cia, debes lograr que el uso de tu producto sea lo más intuitivo y sencillo posible.

El primer paso consiste en definir cla­ra­me­n­te tu público objetivo. Solo así podrás adaptar la UI y la ex­pe­rie­n­cia de usuario (UX) a sus ne­ce­si­da­des. Factores como la fu­n­cio­na­li­dad, la facilidad de uso y la estética son de­te­r­mi­na­n­tes para crear una ex­pe­rie­n­cia positiva.

Paso 1: mejorar la facilidad de uso

Para optimizar la UX, es fu­n­da­me­n­tal centrarse en la interfaz gráfica de usuario (GUI). Aquí, la prioridad debe ser la usa­bi­li­dad, es decir, la efi­cie­n­cia, la eficacia y la sa­ti­s­fa­c­ción de los usuarios. Si una apli­ca­ción o página web es difícil de usar, ni siquiera un diseño atractivo co­m­pe­n­sa­rá esa falta de claridad.

Para mejorar la usa­bi­li­dad, suelen ser ne­ce­sa­rias pruebas es­pe­cí­fi­cas. Los test con usuarios pro­po­r­cio­nan in­fo­r­ma­ción valiosa, al igual que los análisis técnicos, como el análisis de mapas de calor. Este tipo de análisis permite vi­sua­li­zar el co­m­po­r­ta­mie­n­to de uso mediante datos como clics, de­s­pla­za­mie­n­tos (scroll), mo­vi­mie­n­tos del ratón o se­gui­mie­n­to ocular (eye tracking), re­pre­se­n­ta­dos mediante gra­da­cio­nes de color.

Paso 2: optimizar el diseño visual

Una vez que la fu­n­cio­na­li­dad y la facilidad de uso están ga­ra­n­ti­za­das, puedes centrarte en el diseño visual de tu proyecto. En este punto, suele cumplirse una regla básica: menos es más.

El diseño debe reforzar la fu­n­cio­na­li­dad de la interfaz gráfica de usuario (GUI), por lo que conviene apostar por una es­tru­c­tu­ra clara y bien or­ga­ni­za­da. Esto no significa renunciar a la crea­ti­vi­dad, sino aplicarla con criterio. La clave está en entender los hábitos y ex­pe­c­ta­ti­vas de tu público objetivo y ase­gu­rar­te de que el diseño no dificulte el uso, sino que lo facilite.

¿Por qué son tan im­po­r­ta­n­tes las UI in­tui­ti­vas en el diseño web y el de­sa­rro­llo de software?

Una interfaz de usuario intuitiva es clave para que las personas entiendan y utilicen un producto sin esfuerzo. Un ejemplo sencillo: un icono de mariposa puede resultar atractivo, pero di­fí­ci­l­me­n­te se asociará con la acción de “guardar”. En cambio, el icono de disquete sigue siendo am­plia­me­n­te re­co­no­ci­do para esta función, aunque el soporte que re­pre­se­n­ta ya esté obsoleto.

Los usuarios se guían por co­n­ve­n­cio­nes visuales. Por eso, es fu­n­da­me­n­tal respetar los símbolos y patrones ha­bi­tua­les en el diseño de in­te­r­fa­ces y no mo­di­fi­car­los sin un motivo claro. Ignorar estas co­n­ve­n­cio­nes puede di­fi­cu­l­tar la co­m­pre­n­sión y afectar ne­ga­ti­va­me­n­te a la ex­pe­rie­n­cia de usuario.

En la práctica, diseñar una buena UI implica encontrar el equi­li­brio entre estética y fu­n­cio­na­li­dad. El objetivo es ofrecer una ex­pe­rie­n­cia fluida y co­m­pre­n­si­ble que facilite la in­ter­ac­ción. Una interfaz bien op­ti­mi­za­da no solo mejora la sa­ti­s­fa­c­ción, sino que también puede tra­du­ci­r­se en más co­n­ve­r­sio­nes o re­co­me­n­da­cio­nes, según el tipo de producto.

Consejo

Además de la interfaz gráfica de usuario (GUI), merece la pena integrar otros tipos de UI. Por ejemplo, permitir el control por voz o el uso de pantallas táctiles mejora la ac­ce­si­bi­li­dad y ofrece más formas de in­ter­ac­ción. Esto aumenta la fle­xi­bi­li­dad y puede ampliar el alcance del producto.

¿Qué im­po­r­ta­n­cia tiene la interfaz gráfica de usuario para el SEO?

Una buena interfaz gráfica de usuario (GUI) puede influir de forma indirecta en el po­si­cio­na­mie­n­to en bu­s­ca­do­res. Cuando los usuarios se orientan fá­ci­l­me­n­te en una página web, pe­r­ma­ne­cen más tiempo, in­ter­ac­túan más y abandonan menos la página. Estas señales de co­m­po­r­ta­mie­n­to (como el tiempo de pe­r­ma­ne­n­cia o la tasa de rebote) pueden indicar si una página responde bien a las ex­pe­c­ta­ti­vas de búsqueda.

Por eso, al diseñar la GUI de tu página web, es fu­n­da­me­n­tal pensar en la ex­pe­rie­n­cia de quienes la visitan por primera vez. Si no en­cue­n­tran rá­pi­da­me­n­te lo que buscan o la na­ve­ga­ción resulta confusa, es probable que abandonen la página y recurran a otras al­te­r­na­ti­vas. En este contexto, la clave es una na­ve­ga­ción intuitiva.

Una es­tru­c­tu­ra de na­ve­ga­ción clara se consigue, por ejemplo, mediante enlaces internos bien or­ga­ni­za­dos que guíen de forma lógica a través del contenido. Los motores de búsqueda también utilizan estos enlaces para rastrear e indexar las páginas. Por ello, cada ruta de na­ve­ga­ción debe ser co­m­pre­n­si­ble y lo más directa posible.

Una práctica es­pe­cia­l­me­n­te útil es la na­ve­ga­ción brea­d­cru­mb (o na­ve­ga­ción de migas de pan). Este sistema mejora la usa­bi­li­dad al mostrar en todo momento la ubicación dentro de la página web y facilitar el retorno a niveles su­pe­rio­res.

Buenas prácticas de diseño UI en páginas web

Dado que existen numerosos tipos de in­te­r­fa­ces de usuario, no es posible enumerar buenas prácticas es­pe­cí­fi­cas para cada uno de ellos. Sin embargo, los si­guie­n­tes ejemplos del diseño web muestran pri­n­ci­pios fu­n­da­me­n­ta­les para crear una UI intuitiva y cómo apli­car­los en la práctica.

Evernote

Evernote es una apli­ca­ción para crear y gestionar notas que se si­n­cro­ni­zan entre distintos di­s­po­si­ti­vos. Esto permite acceder a la in­fo­r­ma­ción en cualquier momento y desde cualquier lugar. La interfaz gráfica de usuario (GUI) de la página de inicio presenta de forma clara y es­tru­c­tu­ra­da las funciones, los casos de uso y las ventajas de la he­rra­mie­n­ta, lo que facilita empezar a uti­li­zar­la sin fri­c­cio­nes.

Imagen: Formulario de registro de Evernote
El fo­r­mu­la­rio de registro de Evernote es sencillo y fácil de usar. Fuente: https://evernote.com/

El fo­r­mu­la­rio de registro es muy sencillo: solo solicita una dirección de correo ele­c­tró­ni­co y una co­n­tra­se­ña. Como al­te­r­na­ti­va, también permite re­gi­s­trar­se mediante una cuenta de Google o Apple, lo que reduce aún más el esfuerzo para los usuarios.

Además, Evernote está di­s­po­ni­ble como apli­ca­ción nativa en múltiples pla­ta­fo­r­mas. La interfaz de la apli­ca­ción web cuenta con un diseño web ada­p­ta­ti­vo, lo que garantiza una vi­sua­li­za­ción óptima en cualquier tamaño de pantalla. Esta decisión de diseño mejora di­re­c­ta­me­n­te la ex­pe­rie­n­cia de usuario, ya que permite utilizar la apli­ca­ción de forma cómoda en cualquier di­s­po­si­ti­vo.

Google

Google es uno de los ejemplos más conocidos de diseño UI eficaz. Una de las claves de su éxito es una interfaz de usuario ex­tre­ma­da­me­n­te simple, funcional y atractiva a nivel visual. Una barra de búsqueda y dos botones sobre un fondo tra­di­cio­na­l­me­n­te blanco bastan para dar acceso a una de las te­c­no­lo­gías más in­flu­ye­n­tes de la historia de la in­fo­r­má­ti­ca.

El diseño prescinde de elementos in­ne­ce­sa­rios y evita menús complejos. Aun así, con los Google Doodles, la empresa introduce elementos visuales creativos en ocasiones es­pe­cia­les sin afectar a la usa­bi­li­dad.

Imagen: Captura de pantalla de la página de inicio de Google
El diseño UI de Google es mi­ni­ma­li­s­ta y fácil de entender; los iconos de las apli­ca­cio­nes son in­tui­ti­vos e incluso la búsqueda por voz forma ya parte de la interfaz de usuario. Fuente: https://www.google.com/?hl=de

Los iconos de apli­ca­cio­nes como YouTube, Noticias o Maps se de­s­plie­gan con un clic y se ide­n­ti­fi­can fá­ci­l­me­n­te. Su diseño es claro, coherente y refleja vi­sua­l­me­n­te la función de cada servicio.

También destaca la in­te­gra­ción de una interfaz de usuario por voz (VUI): Google permite realizar búsquedas mediante comandos hablados, es­pe­cia­l­me­n­te desde di­s­po­si­ti­vos móviles. Con funciones como Voice Match, el Asistente de Google reconoce la voz del usuario y ofrece re­su­l­ta­dos más pe­r­so­na­li­za­dos.

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