¿Qué es la responsabilidad social corporativa?

Corporate Social Responsability (CSR) es un término internacional que se utiliza para referirse a la responsabilidad de las empresas, pero se trata de una definición un poco vaga. En esencia, la responsabilidad social corporativa hace referencia a la obligación moral y ética de las empresas en sus relaciones con los empleados, el medio ambiente, la competencia, la economía y otras áreas de la vida que una empresa puede invadir.

La responsabilidad social corporativa se entiende como un compromiso asumido voluntariamente por una empresa con respecto a ciertas reglas que van más allá de sus obligaciones legales. En este sentido, las empresas que operan de manera responsable y atienden a la moral, a menudo pueden sacar beneficios de esta responsabilidad social corporativa. Ha quedado demostrado que aquellas empresas que se compromenten voluntariamente con una buena causa mejoran al mismo tiempo su imagen pública.

Por esta razón, sin embargo, el concepto de RSC es objeto de constantes críticas, ya que se parte de la idea de que muchas empresas no lo hacen porque son genuinamente altruistas, sino simplemente para pulir su imagen.

En nuestro artículo de la Digital Guide te explicamos en detalle qué es la RSC, cómo se ha desarrollado y cómo se vive la responsabilidad social corporativa en algunas empresas hoy en día.

Definición

La responsabilidad social corporativa (RSC) designa a la responsabilidad que se autoimponen las empresas con respecto a la sociedad, el medio ambiente, la economía, las relaciones con los empleados y la ética hacia la competencia. Muchas empresas utilizan los reglamentos internos de RSC como una especie de brújula moral para influir positivamente en el desarrollo ético de la empresa. Además, hay que tener en cuenta que una responsabilidad social corporativa que se vive de forma positiva ofrece muchas ventajas económicas.

Desarrollo y definición detallada de la responsabilidad social corporativa

El concepto de responsabilidad empresarial no es nuevo, pero el término “responsabilidad social corporativa” le ha proporcionado un enfoque moderno. Desde la antigüedad, había quienes se planteaban la cuestión de si una buena gestión empresarial no debería beneficiar a la sociedad en su conjunto, en lugar de centrarse solo en aumentar los beneficios. En la Edad Media nació el concepto de “hombre de negocios respetable”, al que se asoció un código de valores que se suponía que ayudaría a los comerciantes influyentes a aportar ventajas a la sociedad en su conjunto mediante el cumplimiento de determinadas normas de conducta.

La responsabilidad corporativa ganó importancia durante la industrialización, cuando algunas empresas construyeron edificios residenciales para sus empleados. Las duras condiciones de trabajo, asimismo, condujeron gradualmente a un cambio por parte de los empresarios, ya que se fueron dando cuenta de su responsabilidad social hacia los empleados y sus familias. No obstante, hay que hacer hincapié en el hecho de que las mejoras decisivas en lo que respecta a la situación laboral solo se aplicaron a nivel nacional a través de legislaciones estatales. En lo que respecta a la ética ambiental, simplemente no existía una preocupación a este respecto en la mayoría de las empresas.

El concepto moderno de responsabilidad social corporativa, tal y como lo conocemos hoy, se originó probablemente a partir de la década de 1950 en Estados Unidos, cuando tuvieron lugar muchos debates públicos sobre la responsabilidad empresarial y se publicaron los primeros resultados científicos. En el artículo Social responsibilities of the businessman (“Responsabilidades sociales del hombre de negocios”), su autor, Howard R. Bowen, describió la responsabilidad social corporativa como una consecuencia lógica de la responsabilidad social del individuo hacia la sociedad. En consecuencia, las empresas tendrían que orientarse hacia los valores y normas interpersonales y estarían obligadas a aplicarlos. Sin embargo, por aquella época, la mayoría de las empresas aún no sentían el “deber” de trabajar consciente y activamente por una orientación empresarial moral. La máxima del crecimiento económico por sí solo seguía determinando la ética comercial.

A partir de los años setenta, sin embargo, las instituciones socialmente activas que podían y debían tener una influencia positiva en la orientación moral de la sociedad fueron cada vez más reconocidas en las empresas. La sociedad y los negocios estaban en constante interacción contribuyendo así a la consolidación de las normas sociales en medio de una economía capitalista. Antes del cambio de milenio, sin embargo, la responsabilidad social corporativa (RSC) consistía en un deseo más que en un ideal al que debía adaptarse el comportamiento de las empresas.

Como resultado de la creciente atención prestada a la protección del medio ambiente y a las cuestiones éticas en medio de un mundo globalizado, la responsabilidad social corporativa fue cobrando cada vez más importancia. Además, el triunfo de Internet supuso que las empresas que actuaban de forma irresponsable sufrieran un daño instantáneo en su imagen cuando se dieron a conocer escándalos operativos, abusos y todo tipo de quejas en las redes sociales. En definitiva, la responsabilidad social corporativa (RSC) ha pasado de ser una mera teoría a una importante área de trabajo para todas las grandes empresas.

Hoy en día, las grandes empresas no pueden permitirse el lujo de no tomarse en serio la RSC, de hecho, algunas de ellas emplean a especialistas en la materia para que formulen por escrito el código moral de la empresa y para que supervisen su aplicación. Con frecuencia, esto conlleva un beneficio económico si se sabe cómo utilizar la imagen corporativa positiva resultante para el marketing y las relaciones públicas. Después de todo, todos los involucrados se benefician de una responsabilidad social corporativa bien implementada.

Hay quienes acusan a las empresas de que rara vez utilizan motivos morales como fuerza motriz de la responsabilidad social corporativa. Es más, en la mayor parte de las ocasiones las empresas lo hacen con la esperanza de que esto tenga un efecto publicitario que, a la larga, se traduciría en un aumento en su volumen de negocios. Por lo tanto, los detractores describen la responsabilidad social corporativa simplemente como parte del marketing. Por otra parte, existe la opinión generalizada de que la intención real que haya detrás de la RSC no sea tan importante, mientras su efecto beneficie a las personas.

Las tres áreas de la responsabilidad social corporativa

Dado que la responsabilidad social corporativa es un término muy vago, existen varios enfoques para estructurar el concepto subyacente. Un modelo relativamente popular es el modelo de responsabilidad de Stefanie Hiß, por el cual la RSC se divide en tres áreas, cada una de las cuales recibe un nombre en función de la naturaleza de su actividad pública:

  • El área de responsabilidad interna comprende todas las estrategias y procesos internos que no llegan al público, pero que determinan esencialmente la orientación ética de la empresa.
  • El área central de responsabilidad incluye todos aquellos campos que son públicamente eficaces y tienen un efecto directo sobre el medio ambiente, las personas y la sociedad y que siguen formando parte del proceso normal de trabajo.
  • Todos los campos de acción pertenecen al área de responsabilidad externa, es decir, que una empresa se vuelve activa caritativamente (generalmente en términos económicos) e interrumpe o adapta su trabajo diario si es necesario. El modelo “Hiß” es adecuado para ilustrar las diferentes áreas de la RSC.

Área de responsabilidad interna

El área interna de responsabilidad incluye todos los procesos internos que afectan a la propia estrategia corporativa. Esta área suele ser responsabilidad de la gerencia y conlleva la toma de decisiones importantes como, por ejemplo, qué socios comerciales buscar, la responsabilidad de la empresa en el mercado con respecto a posibles antimonopolios y monopolios, una planificación del crecimiento justa y realista y una rentabilidad sana.

En el mejor de los casos, la brújula moral de la empresa desempeña un papel importante en la toma de decisiones. Sin embargo, suele ser difícil juzgar desde fuera hasta qué punto una empresa se toma en serio su área de responsabilidad interna. Una gestión de la responsabilidad social corporativa que sea visible para el mundo exterior es al menos una indicación de que la estrategia interna también tiene en cuenta los principios morales.

Área de responsabilidad central

El área de responsabilidad central incluye todas aquellas acciones de una empresa cuyos efectos sobre el medio ambiente y la sociedad se pueden medir de forma más o menos directa. Esto hace referencia a las emisiones de CO2 y la contaminación atmosférica, así como las condiciones de trabajo de los empleados. Esta área comprende también la gestión responsable de la cadena de suministro, ya que la cooperación con empresas moralmente cuestionables supondría apoyar también sus dudosas políticas corporativas.

La responsabilidad social corporativa (RSC) en el área de responsabilidad central es la más difícil de coordinar para muchas grandes corporaciones, pero ha ganado importancia porque es en esta área, precisamente, donde pueden ocasionarse la mayoría de los daños. Esto se aplica no solo al medio ambiente y a la sociedad, sino también a los propios empleados de la empresa, a los grupos de interés y a la reputación.

Stefanie Hiß sugiere que el área media de responsabilidad debería centrarse principalmente en las denominadas partes interesadas (stakeholders). En términos generales, se trata de personas que tienen un mayor interés en los procesos, las condiciones de trabajo y, en la mayoría de los casos, también en el éxito de la empresa. Los siguientes grupos de personas son importantes stakeholders:

Empleados

Las empresas tienen el deber para con sus empleados de garantizar un entorno de trabajo agradable y también de proporcionar información, lo más transparente posible, sobre las oportunidades de progreso y las jerarquías. Esto incluye también la cuestión de una remuneración justa y la participación en los beneficios, así como la limitación temporal de los contratos.

Otro factor fundamental para una responsabilidad social corporativa sólida son las relaciones constructivas con los sindicatos, siempre que sus miembros trabajen en la empresa. De lo contrario, en casos extremos, si las empresas no toman en serio su responsabilidad social con respecto a sus empleados, puede llegarse a la huelga laboral. De hecho, hay ocasiones en las que organizaciones de derechos humanos o instituciones estatales deben tomar cartas en el asunto porque las condiciones de trabajo son inaceptables. Con frecuencia, los empleados también hacen públicas sus quejas en esta área de manera anónima y esta noticia puede propagarse como un reguero de pólvora en los medios de comunicación social y causar un daño considerable a su imagen.

Proveedores de fondos

Los inversores tienen un claro interés no solo en el éxito de la empresa, sino también en la cooperación justa. En particular, las empresas que cotizan en bolsa corren el riesgo de sufrir daños considerables si sus relaciones con socios comerciales e inversores son moralmente cuestionables o deshonestas.

Clientes

Las empresas que suministran productos no deberían engañar a sus clientes. Especialmente en el caso de bienes de consumo como los alimentos, una empresa tiene la responsabilidad de informar correctamente al cliente sobre la preparación y composición del producto. El origen del producto o los materiales de construcción y las materias primas utilizadas también son importantes para muchos clientes. Si una empresa se presenta al mundo exterior como respetuosa con el medio ambiente, pero utiliza huevos de granjas donde las gallinas viven enjauladas o emplea componentes de empresas de producción perjudiciales para el medio ambiente en la fabricación de un producto, esto puede llevar a la pérdida de una considerable cantidad de clientes.

Para muchas empresas, el cliente es el actor más importante. Si una empresa no se toma en serio su responsabilidad social hacia sus clientes, a menudo se debe a una mala gestión de la RSC (si es que existe).

Vecinos

Las empresas situadas en ciudades o en las inmediaciones de núcleos urbanos tienen también una responsabilidad con respecto a los residentes de estas áreas, por lo que no pueden ocasionar un impacto negativo en su calidad de vida. Esto se aplica, por ejemplo, a la contaminación acústica y ambiental. En muchos países, hay muchos afectados que siguen sufriendo las duras condiciones de vida derivadas de grandes fábricas cercanas que ignoran su responsabilidad social.

En el peor de los casos, las empresas causan la contaminación del agua potable, ruidos excesivos, contaminación atmosférica y daños a la flora y fauna de la zona. Si tales injusticias se hacen públicas, la empresa no solo se ve amenazada por el daño a su imagen, sino también por posibles problemas con la ley y las organizaciones ecologistas.

Organismos gubernamentales

Las empresas deben cumplir con las leyes del país donde tengan sede y establecer una cooperación fluida y transparente con organismos gubernamentales como el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar social en el caso de España. En las plantas de producción, las normas y reglamentos de calidad especificados por el legislador deben ser observados durante los controles correspondientes.

Medios de comunicación

La responsabilidad del conocido como “cuarto poder” consiste en proporcionar tanta información como sea posible sobre eventuales abusos o deficiencias en las empresas. Por lo tanto, la relación entre periodistas y funcionarios es a menudo ambivalente: por un lado, una empresa quiere presentarse lo mejor posible, de modo que los medios de comunicación puedan contribuir a una imagen positiva a través de sus reportajes. Por otro lado, las empresas que no cumplen con sus responsabilidades corporativas se arriesgan rápidamente a dañar su imagen si los periodistas se enteran de ello. Los representantes de los medios de comunicación no son en absoluto bienvenidos en algunas instalaciones de la empresa.

Dado que la responsabilidad social de las empresas apenas está sujeta a los controles del Estado, los medios de comunicación a menudo se sienten obligados a informar al público sobre su mala conducta. Una buena gestión de la RSC implica, en principio, un diálogo abierto y honesto con los medios de comunicación: quienes no hacen nada indebido no tienen que temer demasiado a la prensa negativa. Sin embargo, es cierto que en muchas ocasiones los medios no informan tanto sobre el desempeño positivo de las empresas o no tanto como a las compañías les gustaría. Esto se debe a que una de las principales tareas de los medios de comunicación es informar sobre las posibles malas conductas, simplemente porque la prensa debe funcionar como un instrumento de control sobre los tres poderes del estado.

Área externa de responsabilidad

Como parte de su responsabilidad social corporativa (RSC), muchas empresas no solo se concentran en los procesos internos, sino que también asumen la responsabilidad social fuera de sus propias operaciones. He aquí algunos ejemplos de lo que se puede incluir en esta área de responsabilidad externa:

Donaciones

Las donaciones corporativas son el medio más popular de desempeñar activamente la responsabilidad social corporativa. Sin embargo, con frecuencia, estas donaciones están vinculadas a la venta de bienes y, por lo tanto, tienen por objeto contribuir a aumentar las ventas, por ejemplo, prometiendo donar parte de los beneficios por producto vendido a una buena causa. Muchas empresas también participan en eventos como maratones y galas de recaudación de fondos en las que permiten la participación de los empleados. Por supuesto, todo esto aporta una buena publicidad a las empresas, pero no disminuye el beneficio general de estas actividades. Así que al final, los eventos de caridad como este son rentables para todos los involucrados.

Patrocinios

A menudo, las empresas también cumplen con su responsabilidad social patrocinando iniciativas especiales o apoyando a asociaciones que persiguen objetivos caritativos. A cambio, las instituciones mencionan positivamente a las empresas, beneficiándose de su asociación con ellas. Con frecuencia, las empresas también pueden mejorar su reputación entre los residentes locales de esta manera, por ejemplo, patrocinando proyectos de la ciudad y eventos regionales.

Acciones sociales

Las empresas a menudo están dispuestas a dar tiempo libre a sus empleados si quieren llevar a cabo actividades sociales. De hecho, esto puede llegar a estar regulado en los contratos de trabajo (concediéndose, por ejemplo, a cada empleado media jornada laboral por trimestre). En definitiva, muchas empresas están dispuestas a apoyar e incluso a pagar por las actividades sociales de sus empleados (registrando estas actividades como tiempo de trabajo).

Ejemplos de una aplicación positiva de la responsabilidad social corporativa (RSC)

Cuando las empresas crean fundaciones, promueven proyectos sociales y participan en galas de recaudación de fondos, se está poniendo en práctica una auténtica RSC. Sin embargo, la responsabilidad social corporativa también debe evaluarse en relación con el tamaño y el alcance de una empresa. Las empresas que operan a nivel mundial pero tienen su sede en un país rico también deberían extender su compromiso social a los países más pobres, donde producen.

Las dimensiones de la RSC son muy diversas: una pequeña empresa local actúa de manera socialmente responsable cuando participa en un lugar determinado, por ejemplo, proporcionando ayuda financiera a instituciones humanitarias. Una pequeña inyección financiera para el parque local de la ciudad también puede significar una RSC positiva. A continuación, te mostramos un par de ejemplos de empresas españolas que destacan, entre otras cosas, por trabajar constantemente en su responsabilidad social corporativa.

Mercadona

La conocida cadena de supermercados Mercadona, de capital 100 % español, tiene presencia en 17 Comunidades Autónomas y cuenta con más de 1600 tiendas.

La responsabilidad social corporativa de esta cadena de supermercados se centra en tres aspectos:

  • El compromiso con el medio ambiente, poniendo en marcha tiendas ecoeficientes gracias a la reducción de falsos techos, a sistemas que permiten la recuperación del calor de la sala de máquinas, que posteriormente se emplea para climatizar los pasillos de charcutería, y al control de luces a través del empleo de sensores de presencia. La empresa también ha puesto en marcha un programa de reutilización de productos y hace unos años que inició un programa de descarga nocturna silenciosa para no perjudicar el tráfico de la ciudad ni el descanso de los vecinos de sus tiendas. En 2003 el Ayuntamiento de Barcelona premió esta iniciativa.
  • El compromiso con la sociedad: en 2018 la cadena donó 8300 toneladas de alimentos a entidades sociales en todo el territorio español.
  • El compromiso con los grupos de interés que, en este caso, son los proveedores, los clientes y los trabajadores. A pesar de las críticas que esta compañía ha recibido a través de diversos medios de comunicación, lo cierto es que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha reconocido las buenas condiciones de los trabajadores de Mercadona.

Inditex

Inditex es una de las compañías de distribución de moda más grandes del mundo y tiene sede en Arteixo (Coruña). Cuenta con casi 7500 tiendas y está presente en 202 mercados. La responsabilidad social corporativa cobra importancia en el grupo desde 2001, momento en el que crean un departamento específico para ello. La responsabilidad social de la empresa se centra en:

  • Gobierno corporativo de la compañía: entre otras muchas medidas llevadas a cabo por la compañía, en abril de 2017 Inditex repartió 42 millones de euros entre más de 88 000 empleados con más de dos años de antigüedad.
  • Acción social: entre otras medidas, cabe mencionar la donación de 320 millones de euros a la sanidad pública española para modernizar la tecnología para el tratamiento y el diagnóstico del cáncer, y el reciente acuerdo con el Massachusetts Institute of Technology para financiar dos cátedras con el objetivo de investigar sobre nuevos materiales textiles y su reciclado.
  • Medio ambiente: como parte de su compromiso con el medio ambiente, Zara, la empresa insignia de Inditex, ha puesto en marcha una campaña de recogida de ropa usada para donarla a Cáritas y otras ONG.

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